Trump no quiere oír la cinta de Khashoggi

Donald Trump. /Efe
Donald Trump. / Efe

El presidente estadounidense ha dicho en privado que no entiende por qué se arma tanto jaleo por el asesinato de una sola persona, cuando China y otros países cometen muchos más a diario

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (Estados Unidos)

Rodrigo Duterte, Vladímir Putin, Kim Jong-un y ahora el príncipe saudí Mohamed bin Salman son algunos de los dictadores a los que Donald Trump admira y cuya palabra prefiere creer, incluso en contra de la opinión de la CIA. La agencia de inteligencia le presentará este martes su informe sobre el asesinato del periodista del Washington Post Jamal Khashoggi, en el que culpa del macabro crimen al heredero de la corona saudí, pero el presidente de Estados Unidos ya ha decidido que este no es responsable y ni siquiera quiere oír las pruebas en su contra. «¿Lo sabrá alguien de verdad alguna vez?», preguntó lacónico, restando importancia al informe aún por conocer.

El audio del asesinato en el que los autores «tenían que estar puestos de heroína para poder hacer algo así», dijo Tayyip Erdogan, tras pasarle la cinta a los principales mandatarios del mundo, hiere demasiado la sensibilidad de un presidente que admite impresionarse con la sangre. Trump dijo el domingo en entrevista con Fox News que esa cinta es demasiado «dolorosa» como para que él la escuche. «No quiero escucharla, no hay razón para que yo la escuche», se revolvió. «Sé todo lo que pasó en la cinta sin haberla oído, es muy violenta , salvaje, terrible. Me lo han contado todo».

Según el gobierno turco, el periodista saudí con residencia en EEUU fue estrangulado y descuartizado dentro del consulado saudí de Estambul, a donde Khalid bin Salman, hermano del príncipe heredero, le conminó a acudir para recoger los documentos que necesitaba para casarse. El informe de la CIA que presentará este martes a Trump su directora Gina Haspel incluye una cinta con esa llamada en la que Khalid aseguró a Khashoggi que estaría a salvo en el consulado. Poco después envió un equipo de 15 matones con forense incluido a asesinarlo y, presumiblemente, llevarle su cabeza.

La CIA dice no saber dónde se encuentra el cuerpo, según anticipó The Washington Post. Turquía tampoco ha podido encontrar sus restos. Para descuartizarlo, sus verdugos escuchaban música mientras apretaban la sierra mecánica y al terminar hicieron una llamada que, según los expertos, demuestra que no actuaban por su cuenta sino por encargo del Príncipe. «Dile a tu jefe que la hazaña ya está hecha».

En privado Trump ha dicho a sus asesores, según varios medios estadounidenses, que no entiende por qué se arma tanto jaleo por el asesinato de una sola persona, cuando China y otros países cometen muchos más a diario. El mandatario confesó a su entrevistador de Fox que Arabia Saudí es «un gran aliado» en la región del que no quiere prescindir. Su amistad con su yerno Jared Kushner le ha permitido suavizar en el mundo árabe el impacto de trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén, cerrar un multimillonario contrato de armas y, previsiblemente, influir en los palestinos para que acepten la propuesta de paz que Kushner ultima, algo que ni el propio príncipe heredero puede garantizar.

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