Trump lanza «aranceles migratorios» sobre México para frenar la migración

Camiones mexicanos que transportan principalmente productos automotrices esperan su turno para accerder a Estados Unidos. /Efe
Camiones mexicanos que transportan principalmente productos automotrices esperan su turno para accerder a Estados Unidos. / Efe

Con las cervezas, el guacamole y hasta el coche que conducen en la línea de tiro, los estadounidenses protestan las nuevas medidas del presidente

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Cuando Donald Trump ganó las elecciones se temía que pusiera el dedo sobre el botón nuclear, pero el verdadero peligro es el que pone sobre Twitter, convertido en un arma de destrucción masiva. Su munición más letal, los aranceles, que el jueves por la noche cayeron sobre México después de que el mandatario viera las imágenes del mayor grupo de inmigrantes que nunca se hayan encontrado las patrullas fronterizas. Más de mil migrantes, en su mayoría familias, que desataron la furia del presidente y la debacle financiera.

«El 10 de junio EE UU impondrá un 5% de aranceles sobre todos los bienes procedentes de México hasta que PARE el flujo de inmigrantes ilegales a nuestro país a través de México», decretó el presidente de Estados Unidos. Ese porcentaje aumentara cada mes hasta el 25% sobre todos los bienes fabricados en México, un país que envía a EE UU el 80% de sus exportaciones. Como consecuencia, el peso mexicano sufrió su mayor desplome de los últimos siete meses y el Dow Jones cayó por debajo de la simbólica barrera de los 25.000 puntos.

Sobre el parqué, los 'brokers' de Wall Street lo calificaban de «bomba económica», repitió alarmado Peter Boockvar, jefe de inversiones de Bleakley Advisory Group. En Fox, convertido en fuente oficial, la presentadora Dana Perino, que fuese portavoz del Departamento de Estado, recordó que estos imuestos «no están escritos en piedra» y «probablemente» el presidente los esté utilizando como elemento de presión. Así lo desean también los legisladores conservadores de los estados rurales e industriales que ya sufren el daño en esta guerra comercial con China, con algunos como el senador de Iowa Chuck Grassley cuestionando incluso la autoridad del presidente para tomar esa decisión.

Allí el contraataque chino ha dejado temblando a los productores de soja y maíz, a pesar de que el presidente ha dirigido 19.000 millones de dólares para comprarles las cosechas que destinará a ayuda humanitaria en el Tercer Mundo. Con todo, los estados más afectados por esta nueva bomba serían los fronterizos como California, Texas y Arizona -este último importa de México el 40% de sus bienes-, seguidos de Michigan, la capital del automóvil. Sólo General Motors tiene tres plantas de ensamblaje en México, donde el año pasado se montaron más de 800.000 coches.

Trump intentó este viernes convertir la nueva controversia que ha borrado al fiscal Robert Mueller del mapa en un cebo electoral para ese estado demócrata que se inclinó por él en 2016. Según tuiteó, los aranceles forzarían a las compañías automovilísticas a dejar México y volver a fabricar en EE UU, aunque todos los analistas advierten de que eso sería un proceso de años. Entre tanto, si cumple sus amenazas, los consumidores estadounidenses verán subir el precios de las cervezas Corona, los aguacates y hasta el coche que conducen.

En medio de la confusión, los asesores económicos del presidente aseguraron que estos aranceles no son parte de la guerra comercial que parecía saldada con México y Canadá tras la renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norte América, sino una cuestión de «seguridad nacional». El jefe de gabinete en funciones, Mike Mulvaney, incluso los bautizó como «aranceles migratorios», un término nuevo en el diccionario trumpiano.