Cuernos, caspa y otros gestos en la visita de los Macron a los Trump

Macron, en el centro, levanta las manos con los dedos índice y meñique extendidos entre Donald y Melania Trump./
Macron, en el centro, levanta las manos con los dedos índice y meñique extendidos entre Donald y Melania Trump.

El lenguaje no verbal convierte el viaje del presidente francés a Estados Unidos en una pesadilla para el protocolo

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

Las relaciones entre Donald Trump y el presidente francés, Emmanuel Macron, de visita en Estados Unidos, se están convirtiendo en un 'tour de force' gestual, en todo un desafío diplomático basado en el lenguaje no verbal. Y la relación de amos mandatarios se está convirtiendo en la pesadilla de cualquier responsable de protocolo.

El prime incidente del día de ayer fue el gesto de Macron al enlazar sus manos con las de Donald y Melania Trump. Los tres levantaron sus brazos en ese momento pero el presidente galo dejó que su meñique y su índice quedasen erguidos. Con ello, la imagen de ese momento que recogieron los fotógrafos es la de alguien realizando el gesto universal de los cornudos. El gesto -casual o no- podía ser una mera anécdota pero se produce en un momento en el que el exdirector del FBI, James Comey, acaba de publicar un libro en el que asegura que Trump contrató prostitutas en Rusia para orinar sobre la cama de un hotel en la que había dormido Obama.

De la misma manera, antiguas actrices porno están apareciendo en diversos medios de comunicación para contar sus presuntas relaciones con Donald Trump, un tema que ya ha alcanzado su vertiente judicial con un registro al despacho del abogado Michael Cohen, asistente personal del multimillonario y que supuestamente pagó a las mujeres por su silencio. Todo un contexto que envenena los dedos de Macron.

Pero con Donald Trump el protocolo siempre puede salir un poco más pisoteado. En unas declaraciones en el Despacho Oval, el presidente norteamericano se arrancó con una frase en la que realzó la «relación especial» que mantiene con su homólogo francés. Entonces comenzó a quitarle una supuesta caspa que, en juicio de Trump, Macron llevaba en su hombro izquierdo. «Tenemos que hacerle perfecto», afirmó entonces Donald Trump, mientras pasaba sus dedos con insistencia por la supuesta caspa de Macron, tal y como puede verse en la imagen superior. La escena parecía sacada de alguno de los realitys del multimillonario -en los que humillaba a los aspirantes a ejecutivo- en vez de formar parte de un encuentro con el primer mandatario europeo que acude a la Casa Blanca.

En las redes sociales norteamericanas, el gesto se ha convertido en segundos en lo más comentado, en especial, por ciudadanos norteamericanos que no podían creer la falta de tacto y diplomacia de su presidente.

28 segundos de apretón de manos

Esta extraña relación en la que el lenguaje verbal se convierte en una sucesión de momentos chuscos tiene un precedente en el primer encuentro entre Trump y Macron, que tuvo lugar en Bruselas en mayo del año pasado. En ese momento, el presidente galo estrechó con fuerza la mano de su homólogo norteamericano y no la soltó durante 28 segundos. Ese tiempo se convirtió en un incómodo forcejeo recogido por las cámaras.

Según reconoció más tarde el propio Macron, se trataba de una lucha de machos, un intento del francés por hacerse dueño de los símbolos ante un presidente que utiliza los apretones de manos y el lenguaje no verbal como una fórmula de dominar la manada. «Mi apretón de manos (con Donald Trump) no era inocente. No era el alfa y omega de la política pero era un momento de la verdad. Hay que mostrar que no se hacen pequeñas concesiones, incluso simbólicas, pero tampoco mediatizar nada en exceso», declaró Macron días después del incidente de las manos. La cuestión ahora es saber si Trump le ha devuelto ese gesto con la caspa o si la mano del cornudo era otra forma de continuar la diplomacia por códigos más callejeros.

 

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