California batalla contra el mayor incendio de su historia

Una casa arde en llamas en Lakeport, California./John G. Mabanglo (Efe)
Una casa arde en llamas en Lakeport, California. / John G. Mabanglo (Efe)

El fuego supera ya las 113.800 hectáreas devastadas en los condados de Ventura y Santa Bárbara por el incendio 'Thomas' el año pasado

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

California arde sin tregua y Donald Trump tiene una solución: Cortar los árboles. Con esa fórmula el presidente ha introducido su agenda política en lo que ya es el mayor incendio en la historia del estado.

El de Mendocino comenzó a arder hace trece días, con dos focos que prendieron con apenas una hora de diferencia y 14.000 bomberos batallando incansables contra la ola de calor y la sequía que alimenta el fuego. Al final de su onceavo día, el gigante batió récords y se alzó en el ranking de la historia como el mayor incendio registrado jamás en el estado. Eran ya 115.000 hectáreas reducidas a carbón vegetal cuando superó el récord que marcase el año pasado el incendio de Thomas en la comarca de los viñedos. A esas alturas sólo se había contenido el 30%.

Cada año es peor que el anterior. La mitad de los 20 mayores incendios del siglo se han registrado en la última década debido al cambio climático al que los expertos responsabilizan de la creciente aridez en los bosques, el aumento de las sequías y el consecuente descenso de la humedad.

Trump, sin embargo, considera que lo que ha disparado los incendios es «las malas legislaciones medioambientales que no permiten tener disponibles cantidades masivas de agua para usarlas apropiadamente», denunció en Twitter. Su acusación de que el gobernador «ha desviado el agua hacia el Océano Pacífico» hizo reír a algunos, que no creyeron necesario explicar públicamente que los ríos fluyen de manera natural hacia el mar, pero el Departamento de Bosques y Protección Anti Incendios de California prefiere dejar las cosas claras. «No tenemos problemas de acceso al agua», aseguró el adjunto Scott McClean. «El problema es el cambio climático que lleva a fuegos más severos y más destructivos».

El presidente cree que es una buena excusa para apremiar los planes de su gobierno con las industrias madereras, a las que animó ayer a incrementar la tala de árboles para evitar nuevos incendios. Su plan incluye abrir grandes áreas de tierra protegida en parques naturales a la tala de árboles, la minería, el pastoreo, el tráfico de vehículos y la instalación de placas solares y molinos de viento. Los ecologistas advierten que eso sería destrucción de especies como los condos, que anidan en las copas de los árboles más altos.

Ya el año pasado perdonó a dos rancheros de Oregón condenados por meter fuego al Refugio Nacional de Vida Salvaje de Malheur. Con ello enviaba un mensaje a los rancheros de todo el centro del país que atacan las regulaciones del gobierno federal para proteger los parques naturales de ser devorados por el ganado, que alcanza proporciones industriales en el siglo 21.

A diferencia del que asoló la comarca del vino, el de Mendocino apenas ha destruido un centenar de casas y no ha costado vidas, en comparación a las ocho que murieron el año pasado, cuando el fuego destruyó mil casas vertiginosamente. Con todo, 17 focos siguen activos dos semanas después de que saltasen las llamas, con el 70% del incendio fuera de control.

AGENCIAS

 

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