Los anónimos favorecen a Trump

La publicación de un artículo sin firma contra el presidente de EE UU por parte del 'New York Times' es respetable, pero supone un gran error entrar en combate contra el mandatario

Los anónimos favorecen a Trump
MIGUEL ÁNGEL JIMENO

«El dilema del New York Times». «No se acusa desde el anonimato». «Un dilema periodístico con una única salida: publicar el artículo». División de opiniones sobre una decisión periodística de la que muchos hablan porque la protagonizan dos titanes: el hombre más poderoso del planeta y el medio de comunicación más poderoso del mundo.

15.40 horas del miércoles 5 de septiembre. The New York Times publica, sin firma, el artículo «Yo soy parte de la resistencia interna de la Administración Trump». Se arma la marimorena. Aquí vamos a abordar la periodística. Porque hay división de opiniones sobre si está bien o no publicar un artículo deel ciudadano, pero no para iquñíimes publicalectoral...orpdear sus inestable, es aesita (como Ronaldo, como Lady Gaga, como cada opinión sin firma. Anónimo para el ciudadano, pero no para el medio, que sabe quién es el autor. Bueno, lo saben algunos de Opinión y el editor, A. G. Sulzberger. Redacción, con el director Dean Baquet a la cabeza, se entera al mismo tiempo que los lectores y, como los lectores, tampoco sabe quién es «garganta profunda».

El autor. Desde el periódico indican que es un republicano al que ha nombrado Trump y que ha sacado adelante asuntos como la rebaja de impuestos. El NYT decide mantener su anonimato para protegerle.

A muchos nos ha sorprendido la publicación de un artículo sin firma en un periódico que, cada vez más porque en los tiempos que corren más vale prevenir que lamentar, desaconseja a sus reporteros acudir a fuentes anónimas. ¿Por qué se da el visto bueno a su publicación? Opinión lo explica: «Sentimos que era un artículo muy poderoso, escrito por alguien que tenía algo importante que decir y que hablaba desde su ética personal y su conciencia».

El artículo cuenta que para algunos colaboradores cercanos como el firmante, Trump es una persona inestable. Aún peor: es amoral. Y que por eso se han organizado para torpedear sus decisiones así evitar males mayores.

Trump reacciona enseguida: «El fracasado NYT tiene una tribuna anónima, ¿pueden creerlo? Anónima. Lo que quiere decir cobarde». El presidente se topa en la misma semana con más fuentes anónimas que hablan mal de él. El 11 de septiembre saldrá a la venta Miedo: Trump en la Casa Blanca. En él, el mítico periodista Bob Woodward describe una Casa Blanca llena de asesores que intentan contener a un iracundo presidente.

A Trump no se sabe qué le ha sentado peor, si lo que narra el libro o que Woodward haya contado que basó su libro en entrevistas con testigos… que hablaron bajo condición de anonimato: «¿No es una vergüenza que alguien pueda escribir un libro con historias totalmente inventadas, formar una imagen de una persona que es literalmente lo opuesto a los hechos, y después irse sin castigo ni coste?». Trump dixit.

La publicación del artículo supone otro asalto en el eterno pulso que Trump mantiene con los medios y que… los medios mantienen con él. En lo que respecta a los medios, participar en el combate es un gran error. Los medios no están para echar pulsos a nadie, sea ese nadie un grande como Trump o el más pequeño de los pequeños. Los medios nacen y están para servir a la sociedad informando con honradez de las cosas que pasan. Habrá que contar, por supuesto, las muchas cosas malas que hace Trump, pero también las pocas buenas. Lo que no parece normal es que, de cien noticias sobre él, las cien sea malas. Eso no es informar con honradez. Y a eso se agarra Trump. Casi todo lo que cuentan los medios —ya desde la campaña electoral, en la que quizá los medios hicieron la peor cobertura de la historia— le aporta argumentos. Argumentos que tuitea, porque no necesita (como Ronaldo, como Lady Gaga, como cada vez más gentes e instituciones, por desgracia), a los medios para que llegue su mensaje a los ciudadanos.

Sin entrar —aún— a si ha hecho bien o mal el NYT al publicar el artículo, está claro que regala a Trump otra baza. Si el presidente es como es, y hay que agradecer que sea transparente, los medios tendrían que ser aún más cuidadosos que nunca en lo que publican.

¿Depende la publicación de que nos fiamos de la fuente anónima? Muchos argumentan que es un buen indicador para justificar el anonimato: sé quién es, sé lo que sabe, me fío de lo que escribe, lo que cuenta es tremendo… Como decía este diario en un editorial, se trata de «un relato tan crudo (…) que es más que presumible su autenticidad». El NYT publica porque se fía.

¿Depende la publicación de que lo que cuenta un texto sin firma es verdad? Opinión del NYT ha salido al paso de las críticas para decir que han comprobado lo escrito y que sí, que es cierto lo que se cuenta. El NYT publica porque es verdad. Y una verdad relevante.

Aunque quizá siente un peligroso precedente, la decisión del NYT me parece respetable. También la de los que apuntan que nadie diría nada si fuera una gran noticia firmada por un periodista con texto basado en fuente anónima.

Yo aún no lo tengo muy claro. Quizá, ingenuo de mi, como jefe de Opinión me hubiera inclinado por contar a Información el contenido (que lo la fuente) del texto y que, con tantas pistas, varios reporteros se hubieran puesto manos a la obra para conseguir más fuentes, más datos… y publicar días después un gran texto que denunciara al «amoral» Trump y contara que hay un grupo…

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