Las dos 'cajas negras' del Boeing siniestrado llegan a París para ser analizadas

Una 'caja negra' de un avión en la oficina francesa que se encargará de investigar las causas del accidente de Etiopía. /Afp
Una 'caja negra' de un avión en la oficina francesa que se encargará de investigar las causas del accidente de Etiopía. / Afp

La Oficina de Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil de Francia será la encargada de esclarecer que ocurrió minutos antes de que se estrellara el aparato en Etiopía con 157 personas a bordo

Ivia Ugalde
IVIA UGALDE

Las dos 'cajas negras' del avión que se estrelló el pasado domingo en Etiopía ya están en París desde este jueves para esclarecer las causas que provocaron el accidente. El segundo que protagoniza en cinco meses un Boeing 737 MAX 8 y que costó la vida a las 157 personas que viajaban a bordo, entre ellas dos españoles y 19 trabajadores de Naciones Unidas. La Oficina de Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil de Francia (BEA) será el organismo encargado de analizar los datos que albergan los dispositivos. Uno de ellos contiene los parámetros de vuelo y el otro las conversaciones y alarmas producidas en la cabina los minutos previos al fatal desenlace.

El estudio de las 'cajas negras' precisará de la creación de equipos de expertos, capaces de descifrar el avanzado software que poseen los Boeing 737 MAX, que han pasado de ser el producto estrella y más novedoso del fabricante estadounidense a convertirse en un modelo vetado en todo el mundo. Incluso por Estados Unidos, que este miércoles sucumbió a las presiones de todo el mundo y siguió los pasos de la comunidad internacional al prohibir también las operaciones con este tipo de aparatos, que permanecen en tierra hasta nuevo aviso.

La complejidad del análisis quedó de manifiesto ayer al admitir Alemania que no se veía capaz de comprender el software después de que Ethiopian Airlines, la aerolínea propietaria del último aparato siniestrado, se lo pidiera. A esa circunstancia se suma el hecho de que las 'cajas negras' han quedado «dañadas» en el accidente porque el Boieng fue pulverizado por el impacto, que provocó un gran cráter al desplomarse. Así lo ha explicado Dan Elwell, el responsable interino de la Agencia Federal de Aviación (FAA), el regulador aéreo estadounidense.

La tragedia de Etiopía ha desatado la psicosis por producirse apenas cinco meses después de que otro Boeing 737 MAX 8 se precipitara al mar de Java, en Indonesia, causando la muerte de las 189 personas que iban en él. A medida que pasan las horas, las similitudes entre ambas tragedias aumentan. Los datos demuestran que la trayectoria del avión de Ethiopian Airlines fue similar a la del Lion Air accidentado el pasado 29 de octubre. A ello se suma que el siniestro se produjo minutos después del despegue y que ambos piloto habían recibido una nueva información ofrecida por el fabricante sobre las particularidades de su última creación.

El sistema MCAS, el foco de las sospechas

Las sospechas se centran sobre todo en el sistema de ajuste automático del timón de profundidad (MCAS, por sus siglas en inglés). Respecto al mismo, varios pilotos estadounidenses indicaron en octubre y noviembre, en una base de datos anónimos de la NASA, haber tenido problemas al utilizarlo. Sin embargo, consiguieron evitar un siniestro porque habían sido informados y entrenados previamente.

Este sistema, diseñado para bajar el morro de los Boeing 737 MAX para compensar el hecho de que los motores de este modelo son más grandes y están ubicados algo más adelante que en otras versiones, se conecta de forma automática y realiza correcciones si detecta que el morro está en un ángulo pronunciado para evitar que el avión pierda sustentación y se precipite al suelo. Los inconvenientes surgen cuando las sondas de velocidad y ángulo de ataque recogen datos erróneos y hacen que el aparato caiga en picado, como le ocurrió al de Lion Air.

Actualmente, hay unos 370 modelos aviones de este modelo en el mundo, sobre un total de 19.000 aparatos con capacidad para al menos 100 pasajeros en servicio internacional. En ese contexto en que se cuestiona su seguridad, añade una gran incertidumbre al futuro de Boeing el riesgo de que se cancelen los miles de pedidos del 737 MAX 8 que están en lista de espera y que podrían suponer unas pérdidas superiores a los 600.000 millones de dólares (530.495 millones de euros). Ya este miércoles Lion Air suspendió el encargo de cuatro aparatos que debían ser entregados en mayo.

El castigo en la Bolsa y los pedidos

El descalabro económico de Boeing es ya un hecho. Solo el lunes y el martes se dejó 27.000 millones de dólares (23.950 millones de euros) en la Bolsa. Y este miércoles, en cuanto el presidente estadounidense, Donald Trump, dio la orden de dejar de inmediato en tierra los modelos 737 MAX 8 y MAX 9, el fabricante norteamericano registró caídas superiores al 3% en Wall Street, si bien finalmente cerró con una leve alza del 0,52%.

Mientras el mundo centra sus miradas en los Boeing 737 MAX, en Etiopía este jueves los familiares de los pasajeros del vuelo ET302 han acudido al lugar de la tragedia, situado a escasos 60 kilómetros de Adís Abeba, la capital. «Hemos visto donde murieron y hemos tocado la tierra», aseguraba Sultan al-Mutairi, un hombre llegado desde Riad (Arabia Saudí) para recuperar los restos de su hermano Saad, que dirigía una agencia de contratación y murió en el accidente. Sin embargo, el trabajo de identificación y recuperación de los cuerpos se prevé muy largo y complejo. Según los expertos, podría llevar semanas e incluso meses.