Nadie será condenado por el asesinato del hermanastro de Kim Jong-un

Doan Thi Huong./EFE
Doan Thi Huong. / EFE

La segunda mujer acusada de utilizar un agente nervioso para matar a Kim Jong-nam quedará en libertad el próximo mayo

ZIGOR ALDAMACorresponsal. Pekín

Doan Thi Huong salió este lunes sonriente del juzgado malasio en el que fue sentenciada. Y no es para menos. Aunque el tribunal la consideró culpable, la joven vietnamita dio esquinazo a la pena de muerte que podría haber acarreado una condena por asesinato, el crimen del que se le acusó en un principio junto a la indonesia Siti Aisyah. Finalmente, Doan llegó a un acuerdo con las autoridades y confesó «haber utilizado un arma peligrosa para hacer daño», un delito por el que fue castigada a tres años y cuatro meses de cárcel. Pero, teniendo en cuenta el tiempo que ya lleva entre rejas y su buen comportamiento, sus abogados estiman que saldrá en libertad el mes que viene.

Así, finalmente, el asesinato de Kim Jong-nam terminará quedando impune y se convertirá en una magnífica trama para una película de terror político. Porque la víctima no es otra que el hermanastro del dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. Y la forma en la que murió no pudo ser más enrevesada: el 13 de febrero de 2017, cuando Kim estaba en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur, Doan y Siti le rociaron la cara con una toalla impregnada en el agente nervioso VX, uno de los químicos más letales que existen. Aunque Kim se percató del peligro y pidió ayuda al personal del aeropuerto, el VX le provocó la muerte en menos de 20 minutos.

Las dos jóvenes, que fueron capturadas tras una intensa operación de búsqueda, aseguraron que les habían pagado para gastarle una broma a Kim. Creían estar participando en un programa con cámara oculta japonés. No obstante, ninguno de los agentes que urdieron el plan terminará condenado por el asesinato. Cuatro de ellos, todos norcoreanos, vigilaron que Kim muriese tal y como estaba planeado y luego salieron rápidamente de Malasia acompañados de un diplomático de Corea del Norte. Doan y Siti se convirtieron en la cabeza de turco de un caso que provocó una crisis sin precedentes entre Malasia y Corea del Norte, pero las presiones de sus respectivos países y la diplomacia en la sombra han propiciado su liberación.

Kim Jong-nam era un elemento incómodo para el régimen de Pyongyang porque se mostraba muy crítico con la manera en la que su familia ejerce el poder en el país y porque su carácter excéntrico y su inclinación al lujo y el exceso -fue expulsado de Japón porque entró con pasaporte falso para visitar Disneylandia- era una gran mancha para la dinastía comunista de los Kim. No obstante, su ejecución en público provocó un terremoto que elevó la brutalidad del Gobierno norcoreano a cotas nunca antes vistas.