Japón y la caza de ballenas, una larga historia

Carne de ballena. /Reuters
Carne de ballena. / Reuters

El anuncio de la retirada de la Comisión Ballenera Internacional para retomar la caza comercial de cetáceos es una de las fechas clave

COLPISA / AFP

Fue en el siglo XII, según la Asociación Japonesa de la Caza de Ballenas, cuando los pescadores del archipiélago empezaron a capturar esos animales marinos con arpón. En el siglo XVII, la práctica se organiza realmente en su lugar de culto, la ciudad de Taiji (oeste), actualmente conocida y muy criticada en el extranjero como un puerto de caza de delfines.

En 1906, se construye una base para la caza de ballenas en Ayukawa (prefectura de Miyagi, noreste), marcando el inicio de la caza de ballena moderna en el archipiélago. Al término de la Segunda Guerra Mundial, en Japón hay escasez de alimentos y la carne de ballena se convierte en una importante fuente de proteínas.

En pleno apogeo de la caza, en los años 1950, unas 2.000 ballenas llegan a puerto cada año. En 1951, Japón se adhiere a la Comisión Ballenera Internacional (CBI), creada en 1946 para conservar y gestionar la población mundial de ballenas y cetáceos. Japón se convierte en uno de los mayores países balleneros del mundo.

En 1986 entra en vigor una moratoria sobre la caza comercial decidida en la CBI, que Japón firma. En 1988, el archipiélago deja de cazar pequeños rorcuales y cachalotes en las aguas costeras japonesas. Pero, al mismo tiempo, empieza la «investigación científica» en la Antártida en 1987, que continúa aún en la actualidad, matando a los cetáceos y sirviéndose de una cláusula especial de la moratoria que autoriza la caza con fines científicos.

A partir de 2005, durante sus campañas de caza en la Antártida, los balleneros japoneses son acosados por los navíos de la organización Sea Shepherd que, sin embargo, termina optando por dejar de seguir a la flota japonesa después de 2017.

En 2014, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el máximo tribunal de Naciones Unidas, ordena a Japón que ponga fin a su caza regular en las aguas de la Antártida, rechazando el argumento de la investigación científica. Japón cancela su campaña del invierno de 2014-2015 en la Antártida pero la retoma la temporada siguiente en el marco de un nuevo programa que, según el país, responde a los criterios científicos de la CBI. La Unión Europea y otros 12 países condenan esta actitud de Japón.

En septiembre de 2018, la CBI rechaza la propuesta de Japón de revisar la gestión de los diferentes tipos de pesca dentro de la CBI, con el objetivo de reanudar la caza de ballenas con fines comerciales. La propuesta de Japón es rechazada por 41 votos contra 27. El gobierno nipón amenaza con abandonar la instancia internacional.

El 26 de diciembre, Japón anuncia su retirada de la CBI y la reanudación de la caza comercial a partir de julio de 2019.

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