Irán activa centrifugadoras de última generación para acelerar el enriquecimiento de uranio

Una calle de Teherán. /AFP
Una calle de Teherán. / AFP

MIKEL AYESTARANJerusalén (Israel)

Frente a la política de «presión máxima» impuesta por Donald Trump, Irán mantiene su estrategia de alejamiento reversible y transparente del acuerdo nuclear. Los iraníes anuncian cada uno de sus pasos y, tras incrementar sus reservas de uranio enriquecido por encima del máximo de 300 kilogramos establecido y exceder el umbral de 3,67 por ciento en la pureza de sus reservas de uranio, pusieron en marcha 40 centrifugadoras de cuarta y sexta generación que «siendo utilizadas con fines de investigación y de desarrollo, contribuirán a aumentar la reserva» de uranio enriquecido, detalló el portavoz de la Agencia de Energía Atómica de Irán, Behruz Kamalvandi. Se trata de centrifugadoras tipo IR-4 y 20 de tipo IR-6, mientras que el acuerdo de Viena solo autoriza a Teherán a emplear las de primera generación (IR-1). Unas máquinas que los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) podrán ver en funcionamiento ya que Teherán, de momento, mantiene «los compromisos en materia de transparencia y vigilancia», agregó el portavoz.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, acusó a la República Islámica de «violar» un acuerdo, que está muerto desde la retirada unilateral de su país y la vuelta de las sanciones. Kamalvandi, sin embargo, calificó esta nueva medida como «una rectificación» para intentar «crear un equilibrio» y aseguró que están dispuestos a revertir sus pasos de alejamiento «si la otra parte cumple con sus compromisos». Esta opción parece complicada porque la apuesta de Trump es seguir aumentando la presión y los países europeos son incapaces de poner en marcha medidas que permitan a Irán superar las sanciones de Washington. Gerard Araud, exembajador francés en Estados Unidos e Israel, recordó a Pompeo en las redes sociales que «si Irán está abandonando de forma progresiva el acuerdo es porque antes los Estados Unidos denunciaron un pacto que ellos mismos habían negociado y lo rompieron al aprobar sanciones».

Esfuerzos diplomáticos

El anuncio iraní se produce en medio de los esfuerzos diplomáticos liderados por Francia para intentar mantener vivo el acuerdo. El plan del presidente Emmanuel Macron, que invitó al ministerio de Exteriores, Javad Zarif, a la pasada cumbre del G7 en Biarritz, pasa por conceder a los iraníes una línea de crédito de 13.500 millones de euros a cambio de que vuelva a respetar los límites del acuerdo, pero para que esto se ponga en marcha necesita que Washington suavice las sanciones. «Cuantos más progresos hagamos, más difícil será revertirlos», advirtió Kamalvandi a Francia, Reino Unido y Alemania, los tres países europeos firmantes del acuerdo a los que instó a tomar medidas concretas «lo antes posible».

La salida unilateral de Trump del «peor pacto posible», tal y como lo calificó, dio paso a todo un año en el que los iraníes siguieron respetándolo pese a las sanciones. Esto terminó cuando Rohani dio un ultimátum a los países europeos para que adoptaran medidas que les permitieran superar la sanciones. Teherán considera que el texto firmado en 2015 le permite dejar de cumplir algunos compromisos debido a que uno de los firmantes, Estados Unidos, viola los suyos, y lo está haciendo de forma anunciada y pausada ante la impotencia de Europa.

Con estas nuevas centrifugadoras los iraníes podrán acelerar la producción de uranio enriquecido y aumentar las reservas del país. Las dos exigencias de la República Islámica para seguir dentro del acuerdo y revertir los pasos dados hasta ahora son que se proteja la exportación de petróleo y se garantice la capacidad de realizar transacciones comerciales internacionales, dos puntos imposibles de realizar debido a las sanciones. Trump desconfía de la palabra iraní y piensa que, pese a los informes de la AIEA, que aseguraban que Teherán cumplía todos los puntos pactados, sigue buscando la bomba atómica, la misma opinión que comparten sus aliados en Oriente Medio, Israel y Arabia Saudí.