Una protesta histórica rechaza en Hong Kong la ley que abre la extradición a China

Miles de personas han protestado este domingo en las calles de Hong Kong./AFP
Miles de personas han protestado este domingo en las calles de Hong Kong. / AFP

Los sospechosos de cometer delitos en el territorio serían devueltos a la China continental, donde sus garantías judiciales se verían coartadas

ZIGOR ALDAMACorresponsal. Shangái

Hong Kong se resiste a que las libertades individuales y los derechos protegidos por el modelo con el que se integró en China, conocido como 'un país, dos sistemas', continúen siendo menoscabados por el poder que ejerce el Partido Comunista desde el Gobierno central de Pekín. Así lo demostraron este cientos de miles de personas que se echaron a las calles para protestar contra la Ley de Extradición. Es un texto que, si llega a ser aprobado por el Legislativo local de la excolonia británica a finales de mes, abrirá la puerta de las extradiciones a China.

Los organizadores, que cifran la asistencia a la marcha en algo más de un millón, consideran que es la protesta más multitudinaria jamás vista en la ciudad. Incluso mayor que la llevada a cabo en 1989 para apoyar a quienes se manifestaban en Tiananmen. No en vano, aunque la Policía redujo el número de manifestantes hasta los 240.000, Hong Kong vio este domingo cómo las arterias principales de la isla se colapsaban por un río de gente que fluyó durante mucho más tiempo del esperado, y que requirió que se habilitasen más carriles en las calles por las que discurrió la protesta.

LA CLAVE

'Un país, dos sistemas'.
En las pancartas se leía 'Hong Kong no es China'y 'Defendamos los derechos humanos'
Las consecuencias.
La nueva ley legalizaría detenciones por motivos políticos en un territorio amigo para los disidentes

Con pancartas en las que se leía 'Hong Kong no es China', 'defendamos los derechos humanos', o 'detengamos esta ley diabólica', y blandiendo paraguas amarillos como los que se utilizaron durante las protestas de 2014, los ciudadanos reiteraron su rechazo a lo que consideran un nuevo ataque de China. Porque, tal y como se ha redactado, la ley propuesta para sustituir a la actual Ordenanza de Delincuentes Fugitivos permitiría que las autoridades chinas requiriesen la extradición de activistas y disidentes.

Concretamente, la ley abre la puerta a que Hong Kong extradite a prófugos requeridos por la justicia de países con los que no tiene un acuerdo, entre los que se encuentra China. «Todo lo que necesitan es un testigo que diga que cometiste un crimen hace 20 años. Con eso basta para que te juzgue un tribunal chino de acuerdo con la ley china. ¿Quién puede confiar en ese sistema?», criticaba, en declaraciones a 'The Guardian', el activista prodemocracia Martin Lee.

No faltaron este domingo quienes recordaron las abducciones ilegales que las fuerzas de seguridad chinas llevaron a cabo en Hong Kong hace tres años para arrestar a libreros cuyo único delito era publicar obras que criticaban al Partido Comunista. La nueva ley podría legalizar esas detenciones por motivos políticos en un territorio que, hasta hace poco, servía de oasis para los disidentes chinos.

La marcha transcurrió de forma pacífica durante casi todo el recorrido, aunque al final hubo algunos enfrentamientos entre miembros del partido independentista Demosisto y la Policía, que utilizó espray de pimienta para dispersarlos y realizó siete arrestos. Algunos activistas decidieron protagonizar una sentada frente al principal complejo gubernamental, del que prometieron no moverse, y los equipos tácticos de las fuerzas de seguridad fueron alertados cuando se consideró que había aumentado la amenaza para la seguridad pública. No obstante, al cierre de esta edición, no se había producido ningún herido.