La arenga de la 'reina rubia' fortalece la revolución en Sudán

La joven Alaa Salah se dirige a los manifestantes subida a un coche en Jartum. :: /Reuters
La joven Alaa Salah se dirige a los manifestantes subida a un coche en Jartum. :: / Reuters

Una joven estudiante se convierte en el icono dela insurrección contra el presidente Al-Bashir al hacerse viral su protesta subida a un coche

GERARDO ELORRIAGA

Una joven estudiante se convierte en el icono dela insurrección contra el presidente Al-Bashir al hacerse viral su protesta subida a un coche

Ella canta de pie sobre el techo de un vehículo y una multitud la corea gritando 'thawra', 'revolución' en árabe. Alaa Salah, estudiante de Arquitectura de 22 años, se erigió en el icono de la insurrección popular que tiene lugar en Sudán. Los cientos de teléfonos móviles que grababan su arenga la han convertido en un fenómeno viral. El hecho tuvo lugar el lunes lunes en las inmediaciones del principal complejo militar de Jartum y trascendió fronteras gracias a su difusión en Internet. La facultad de la muchacha para dirigirse a las masas ya le ha merecido el apelativo de 'kandaka' o 'reina nubia', que hace mención a la monarquía de Kush, un Estado que floreció en el norte del país durante la Antigüedad.

La joven aseguró que las mujeres de su país siempre han participado en las revoluciones y su atuendo parece homenajear a aquellas que la precedieron en las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta, para protestar contra las sucesivas dictaduras militares. La grabación la muestra cubierta por el tobe, túnica de algodón que era una vestimenta habitual de las mujeres trabajadoras en la ciudad y el campo, mientras que los pendientes dorados que luce remiten a las tradicionales joyas nupciales.

Las mujeres constituyen dos terceras partes de la multitud que protesta contra el régimen del presidente Omar al-Bashir y son víctimas habituales de la rigurosa implementación de la sharía. Tal y como reveló la periodista Lubna Ahmed al-Hussein, procesada tras ser hallada en una fiesta privada luciendo pantalones, miles han sido arrestadas y juzgadas simplemente por conculcar códigos de vestimenta.

Las manifestaciones, ya masivas, portan grandes banderas nacionales y se concentran desde el sábado frente al complejo militar donde se hallan el Ministerio de Defensa y la residencia oficial del jefe del Estado. El martes, los cuerpos de seguridad intentaron dos veces dispersar a los opositores y, según fuentes policiales, once personas, entre ellas seis soldados, perecieron en los enfrentamientos.

En el entorno del cuartel se han levantado ya barricadas para impedir el acceso de las fuerzas gubernamentales. Los numerosos vídeos difundidos por la Asociación de Profesionales Sudaneses, movimiento impulsor de las convocatorias, describen un ambiente festivo en el que miles de personas reclaman el fin del régimen y la protección del Ejército.

El oficialismo se moviliza

Sadiq al-Mahdi, líder de la oposición y dirigente del Partido Umma, de tendencia islamista, ha demandado que Al-Bashir renuncie a su poder y que se abra un diálogo entre representantes del Ejército y de las formaciones democráticas para poner en marcha la transición hacia unas elecciones libres. La formación gubernamental parece lejos de rendirse ante el clamor popular. El jefe del oficialista Partido del Congreso Nacional ha llamado a sus seguidores a movilizarse hoy en apoyo al presidente en un intento de contrarrestar a los manifestantes, ajenos al estado de emergencia que rige en Sudán desde el 22 de febrero.

La maniobra es muy peligrosa ya que, desde el inicio de las manifestaciones hace cuatro meses, los paramilitares cercanos al Gobierno han sido responsables de decenas de muertes, según fuentes locales. Aunque Alaa Salah clamaba por otra visión de la represión que padece la república africana. La 'reina nubia' cantaba que la bala no mata, que lo hace el silencio de la gente.