La hora de la verdad para el Ejército de Venezuela

La hora de la verdad para el Ejército de Venezuela

Guaidó anima a los militares a permitir la entrada de la ayuda tras la muerte a tiros de dos indígenas venezolanos en la frontera con Brasil

DAGOBERTO ESCORCIABogotá

«No disparen al pueblo, disparen al aire» fue la frase más aplaudida del discurso del cantante José Luis Rodríguez 'El Puma' por las más de 300.000 personas, según fuentes de la organización, que asistieron al concierto 'Venezuela Aid Live' que se celebró ayer en el puente Tienditas, en Cúcuta, ciudad colombiana fronteriza. Este sábado, 23-F, es el día D, en el que está previsto que se viva una jornada tensa que pondrá a prueba la lealtad del Ejército a Nicolás Maduro.

La noche anterior al megaconcierto, en Kumarakapay, en el sur del Estado de Bolívar, fronterizo con Brasil, los disparos de las Fuerzas Armadas Venezolanas no fueron al aire. Mataron al menos a dos miembros de la comunidad indígena Pemón, cuando varios de ellos intentaban impedir la entrada del Ejército enviado por Maduro para bloquear cualquier entrega de ayuda humanitaria. Otras trece personas resultaron heridas.

Anoche, la calma reinaba en el concierto organizado por el magnate Richard Branson, mientras que del otro lado del viaducto solo se sabía que Migración Colombia había denunciado que el régimen había soldado contenedores a la estructura del puente Tienditas para evitar el paso de la ayuda. Su concierto -'Hands off Venezuela'- comenzó pasadas las siete de la tarde hora española con un millar de asistentes, según Efe.

Mientras medio mundo mira la crisis venezolana desde el punto de vista de ayudar a un pueblo al límite en necesidades básicas como las alimenticia y la sanitaria, Maduro y sus socios (Rusia y Cuba, principalmente) interpretan la situación desde una óptica exclusivamente militar. En las últimas horas, Maduro se reunió con altos mandos del Ejército a los que ordenó un despliegue por todo el país para garantizar la paz y la defensa integral de la nación. «Máxima moral, máxima cohesión y máxima acción. ¡Venceremos!», escribió en las redes sociales el líder del régimen chavista, acompañado de un vídeo en el que Fuerzas Armadas mostraban su arsenal.

Apoyo de presidentes

Mientras tanto, Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de mayoría opositora y que se autoproclamó presidente encargado el 23 de enero, exhortaba a los militares a todo lo contrario. «Decidan de qué lado están en la hora definitiva. A todos los militares: entre hoy y mañana (por ayer y hoy) ustedes definirán cómo quieren ser recordados. Ya sabemos que están con el pueblo, ustedes nos lo han dejado muy claro. Mañana podrán demostrarlo».

El mañana de Guaidó, y de la mayoría de venezolanos, es hoy sábado, día previsto para la entrega de la ayuda humanitaria. De momento, el mandatario reconocido como legítimo por medio centenar de países contó ayer con el apoyo de varios presidentes de Estados vecinos, entre ellos el de Colombia, Iván Duque; el de Paraguay, Mario Abdo Benítez; y el de Chile, Sebastián Piñera, que llegaron a Cúcuta para entregar la ayuda recaudada en sus respectivos países. Sobre el papel, las 600 toneladas de alimentos y medicinas entrarían a Venezuela en camiones por varios puentes fronterizos. De ahí que Maduro haya desplegado a su Ejército por todo el país.

En uno de esos pasos fronterizos, en Kumarakapay, fue donde prendió la primera chispa, cuando al menos dos miembros de la hermosa comunidad de los pemones fallecieron y otros trece resultaron heridos por culpa de los disparos de dos efectivos del Ejército. Guaidó exigió responsabilidades y la entrega de los autores de los disparos: «Sus crímenes no quedarán impunes», prometió.

El líder opositor, que estaba convencido de que la ayuda humanitaria entraría a su país «sí o sí», tuvo el espaldarazo de miles de venezolanos y colombianos que asistieron al concierto organizado por el dueño de Virgin y que llenaron la enorme explanada en la parte colombiana de la frontera. La cantante Reymar Amoroso fue la encargada de abrir el espectáculo con la canción 'Me fui', en la que explica las vicisitudes experimentadas por más de tres millones de compatriotas que han tenido que emigrar del país por la escasez de alimentos, medicinas y trabajo.

Richard Branson, con una camiseta en la que sobre el mapa de Venezuela se podía leer el nombre del concierto y en la espalda la palabra 'Gracias', manifestó que si se había llevado gente al espacio por qué no se podía producir un cambio en Venezuela y ayudar a todos los ciudadanos que sufren.

Los mayores aplausos del numeroso público asistente al concierto se los había llevado el veterano cantante José Luis Rodríguez 'El Puma' cuando, en un mensaje dirigido a los militares, dijo: «No disparen al pueblo, disparen al aire celebrando la libertad de Venezuela».

Las pregunta que queda en el aire es qué pasará después de los conciertos, y, sobre todo, que sucederá hoy. Para algunos observadores la ayuda humanitaria y la ola de asistentes al concierto 'Venezuela aid Live' no son más que una operación de riesgo y una provocación que puede acabar muy mal. Aunque lo que todo el mundo desea es que la chispa no vuelva a encenderse.

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