Leopoldo López se refugia en la Embajada de España en Caracas pero no pide asilo

Juan Guaidó y Leopoldo López, en Caracas rodeados por una multitud / Reuters

El Ejecutivo de Sánchez confirma la presencia del líder opositor en su sede diplomática, aunque asegura que se trata de una «decisión personal»

Anje ribera /dagoberto escorcia
ANJE RIBERA /DAGOBERTO ESCORCIA

El fracasado golpe de Estado protagonizado por Juan Guaidó y Leopoldo López en Venezuela puede constituir el primer problema político de Pedro Sánchez tras su triunfo electoral después de que López y su familia se hayan refugiado durante la pasada madrugada en la Embajada de España en Caracas, como confirmó La Moncloa en un comunicado.

El carismático líder opositor, que cumplía una pena de casi catorce años de prisión en régimen de arresto domiciliario y fue liberado el martes por militares con un «indulto presidencial» de Guaidó, se encuentra en la sede diplomática española después de abandonar la legación de Chile, donde inicialmente fue acogido, según ha informado el ministro de Exteriores de Santiago, Roberto Ampuero, en su cuenta de Twitter.

«Se trata de una decisión personal de López, su esposa, Lilian Tintori, y una de sus hijas, de 15 meses, tras considerar que nuestra legación en Chile ya acogía a otras dos personas en calidad de huéspedes desde 2017, el diputado opositor Freddy Guevara y Roberto Enríquez, presidente del Partido Social Cristiano (COPEI)», ha precisado.

Ampuero subrayó también en su mensaje que López y Tintori tienen «ascendencia española» y que gran parte de su familia -sus padres, una hermana y un cuñado- cuenta con nacionalidad de nuestro país. De hecho, Leopoldo López Gil, el padre del principal líder de la disidencia venezolana, será candidato del Partido Popular a las elecciones europeas del próximo 26 de mayo como número doce de la lista al Parlamento Europeo.

El Gobierno español se ha pronunciado a mediodía para afirmar que López y su familia se encuentran en la embajada, pero en calidad de invitados. Según el Ejecutivo, no ha pedido asilo político. «Ante las informaciones contradictorias, confirmamos de nuevo desde el gobierno que el líder opositor Leopoldo López, junto con su mujer y su hija, se encuentran en la residencia del embajador de España en Caracas», han precisado las fuentes.

En esta misma línea, el líder del PP, Pablo Casado, ha pedido que se de cobijo a López y Tintori inmediatamente. Según él, «no soo es una obligación, sino el deber que tiene nuesro país con la defensa d ela libertad y los derechos humanos»

Por su parte, su compañera de partido Cayetana Álvarez de Toledo ha asegurado que llevar a cabo la 'Operación Libertad', que ha organizado el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, es «muy difícil» frente a «una dictadura cruel» de Nicolás Maduro. En una entrevista en Cope, recogida por Europa Press, Álvarez de Toledo ha resaltado que ha sido «una operación bien planificada y organizada» pero que es «muy difícil» por el «calibre que tiene».

Además, ha indicado que tanto Guaidó como el líder opositor Leopoldo López y su mujer Lilian Tintori «han ido midiendo con mucho cuidado toda la operación». «No son personas frívolas», ha añadido. La 'popular', que es amiga del opositor y su mujer, ha confesado que tras recibir un mensaje de Tintori el pasado martes, en el que le decía que «Leo está libre» y que «se acerca la libertad» en Venezuela, tuvo una «emoción inmensa». «No te puedes imaginar, inmensa alegría», ha insistido.

La crisis política en la que Venezuela se ha ido deslizando desde 2014 y que se recrudeció con la autoproclamación de Juan Guaidó como 'presidente encargado' el pasado 23 de enero, entró el martes en una nueva fase después de que el presidente de la Asamblea Nacional diera el pistoletazo de salida de la llamada 'Operación Libertad' con vistas a sacar a Nicolás Maduro del poder con el apoyo de una parte del estamento militar en lo que el Gobierno no dudó en calificar de intento de golpe de Estado.

La jornada comenzó con la sorpresiva liberación de Leopoldo López, bajo arresto domiciliario desde julio de 2017 tras su paso por prisión a raíz de su condena a casi catorce años por incitar a la violencia en las revueltas opositoras de 2014.

El líder de Voluntad Popular aparecía junto a Guaidó de madrugada en los alrededores de la base aérea La Carlota, próxima a Caracas, y un grupo de uniformados. Según se supo después, Guaidó había ordenado su excarcelación, que fue facilitada por los agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) encargados de custodiarle.

Un vídeo de ambos en las redes sociales dio inicio a una nueva jornada de agitación en Venezuela. «Me encuentro con las principales unidades militares de nuestras Fuerzas Armadas dando inicio a la fase final de la 'Operación Libertad' para acabar con la «usurpación» de Maduro, anunció Guaidó, que posteriormente aseguró que contaba con el respaldo de «un grupo muy importante» de militares «en todo el país».

Una afirmación que desmintieron tanto el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, como numerosos oficiales de los distintos mandos militares del país a posteriori. Lo que sí está confirmado es que el presidente encargado cuenta con el respaldo del jefe del SEBIN, Manuel Cristopher Figuera, quien ya por la tarde publicó un comunicado al respecto.

En el mismo, recogido por el medio Efecto Cocuyo, explica a Maduro que tomó la decisión tras descubrir que «muchas personas de su confianza estaban negociando a sus espaldas». «Pero no negociaban por el bien mayor del país, lo hacían por sus propios y mezquinos intereses», subrayó.

Al llamamiento a la movilización del 'presidente encargado', respondió el Gobierno con otro apelando a sus partidarios a concentrarse frente al Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia, al tiempo que el ministro portavoz, Jorge Rodríguez, denunciaba que un «reducido grupo de efectivos militares traidores» estaban tratando de llevar a cabo un «golpe de Estado» desde el Distribuidor Altamira, próximo a La Carlota.

Tensión junto a la base

Fue en este punto de la capital donde se vivieron los primeros momentos de tensión, con algunos disparos y lanzamientos de gases lacrimógenos por parte de las fuerzas gubernamentales contra los concentrados en apoyo a Guaidó, entre quienes estaban numerosos dirigentes opositores y miembros de la Asamblea Nacional.

Ante el cariz que estaban tomando los hechos, Guaidó y López se trasladaron a la Plaza Altamira, desde donde junto a miles de partidarios iniciaron horas más tarde una marcha hacia el oeste del país, con Miraflores aparentemente como destino final. Sin embargo, la intervención de las fuerzas de seguridad frenó su avance, dejando decenas de heridos.

Tras varias horas en paradero desconocido y después de que se conociera que Leopoldo López se encontraba como 'huésped' junto a su mujer, Lilian Tintori, y su hija en la Embajada de Chile en Caracas, Guaidó reapareció con un mensaje, llamando a todos los venezolanos a la movilización este 1 de mayo en una «rebelión pacífica» para derrocar al Gobierno.

En opinión del líder opositor, los acontecimientos del martes han dejado claro que «lo que decía el régimen de que tiene el control de las Fuerzas Armadas es falso». «Sabemos que Maduro no tiene ni el respaldo ni el respeto de las Fuerzas Armadas, ni mucho menos el del pueblo venezolano», ha subrayado.

Rebelión contra un tirano

Además, frente a la acusación por parte del Gobierno de que su gesto constituye un golpe de Estado, Guaidó ha replicado: «En Venezuela no hay posibilidad de un golpe de Estado a menos que me quieran apresar», esgrimiendo así el argumento de que él es el presidente legítimo del país. Lo que está en marcha, ha sostenido, es «una rebelión pacífica en contra de un tirano».

A estas horas, Venezuela se despierta con incertidumbre. Guaidó sigue llamando a la rebelión «pacífica» y Maduro ya habla de «escaramuzada» fracasada.

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