Guaidó denuncia el acoso a su familia

Juan Guaidó junto a su mujer, Fabiana Rosales, y con la pequeña Miranda en brazos, habla a la prensa a la puerta de su casa./Reuters
Juan Guaidó junto a su mujer, Fabiana Rosales, y con la pequeña Miranda en brazos, habla a la prensa a la puerta de su casa. / Reuters

El autoproclamado presidente interino de Venezuela acusa al Gobierno de querer intimidarle tras la visita a su domicilio de una unidad especial de la Policía

MAYELA ARMAS

El autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, denunció ayer que agentes de las temidas Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) se habían acercado a su casa, en un signo de la creciente presión sobre el líder opositor que intenta reemplazar al presidente Nicolás Maduro. Según dijo, la Policía preguntó por su mujer, Fabiana Rosales, que estaba en aquel momento junto a él en el acto público de presentación del Plan País. En el domicilio se encontraba su hija de veinte meses, con la madre de Guaidó.

«Les hago responsables de cualquier cosa que le puedan hacer a mi bebé», avisó Guaidó al finalizar su intervención en la Universidad Central de Venezuela en Caracas. El líder de la Asamblea Nacional, de 35 años, abandonó entonces el edificio junto a su esposa y pidió a diplomáticos presentes en la conferencia que les acompañaran.

Guaidó apareció poco después a la puerta de su vivienda con su hija Miranda en brazos y declaró a los numerosos medios que le esperaban allí que «no van a intimidar a esta familia». Los vecinos aseguraron que hombres que se identificaron como miembros de las Fuerzas de Acciones Especiales habían accedido a a la entrada del edificio de apartamentos en un SUV blanco. Cuando los periodistas llegaron a la casa de Guaidó no había ya presencia policial.

El líder político ya había sido detenido el pasado día 13 por funcionarios del Servicio de Inteligencia cuando acudía a una reunión con simpatizantes en el Estado de Vargas, cerca de Caracas. Fue liberado después de media hora. Antes del incidente de ayer, los abogados de Guaidó en Washington habían alertado sobre «la inminencia de su detención» y habían solicitado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se ampliaran las medidas cautelares para su representado. El Tribunal Supremo de Venezuela decretó a principios de esta semana la prohibición de que Guaidó saliera del país, además de medidas para bloquear sus cuentas bancarias e impedir que pueda enajenar sus bienes.

Estados Unidos, que respalda al joven político, ha advertido de «serias consecuencias» si el Gobierno de Maduro le causa algún daño. «Claramente, este fue un intento de intimidación a él y a la oposición», dijo el senador estadounidense Marco Rubio. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, condenó «enérgicamente» el hecho.

Por su parte, la Policía Nacional Bolivariana negó en Twitter que se intentara interrogar a la esposa de Guaidó. «Comandante General del @CPNB_VE G/D Carlos Alfredo Pérez Ampueda informa que es totalmente FALSO que comisiones del #FAES se encuentran en Santa Fe en búsqueda de la familia del diputado Guaidó», informó el cuerpo policial.

En su contexto

15
toneladas de oro de las cámaras del banco central es la cantidad que Venezuela, miembro de la OPEP, tiene previsto vender en los próximos días a Emiratos Árabes Unidos a cambio de euros en efectivo, según adelantó a Reuters un alto funcionario con conocimiento del plan.
Sanciones de EE UU.
Las sanciones impuestas por Washington a la petrolera estatal, Pdvsa, impiden que compradores de crudo venezolano como Valero y Chevron paguen el petróleo en cuentas a las que Maduro puede acceder. Esto ha provocado que hasta 25 buques se encuentren fondeados a la espera de permiso para entrar a puerto y con una carga de alrededor de 18 millones de barriles.
Alimentos y medicinas.
Washington asegura tener listos 20 millones de dólares (17,5 millones de euros) para entregar en alimentos y medicinas. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, sostiene que la ayuda humanitaria que promete Estados Unidos es la puerta a una intervención militar.

Emergencia económica

La lucha política entre Maduro, investido el mes pasado para una segunda legislatura, y Guaidó, que se declaró presidente interino el día 23, ha dividido a la comunidad internacional. En un lado de la lucha por el control de Venezuela, Guaidó y los patrocinadores occidentales liderados por Estados Unidos insisten en una transición inmediata y nuevas elecciones. En el otro, Maduro, respaldado por Rusia, China y Turquía, acusa a la oposición de intentar un golpe de Estado y asegura que completará su segundo mandato de seis años a pesar de las acusaciones de fraude en su reelección el año pasado.

El país ha vivido oleadas de protestas en los últimos años mientras la economía colapsaba, afectada por la hiperinflación y la escasez crónica de alimentos a pesar de ser el miembro de la OPEP con las reservas de petróleo más grandes del mundo. Unos 3 millones de venezolanos han abandonado ya la nación en busca de mejores condiciones de vida. Para enfrentar esta situación, Guaidó intenta desarrollar el llamado Plan País, cuyo primer paso será «atender la emergencia humanitaria» en los campos de la salud y la alimentación, y emprender acciones para «frenar en seco» la inflación, reactivar la industria petrolera e ir hacia el restablecimiento del acceso a los bienes y servicios públicos».

Mientras busca apuntalar el apoyo a Guaido, la Administración de Estados Unidos impuso sanciones el lunes a la estatal Pdvsa con el objetivo de frenar las exportaciones de crudo de Venezuela. La consecuencia ha sido la paralización de la entrada de petroleros a los puertos del país, donde en este momento hay hasta 25 buques fondeados frente a la línea costera.