Guaidó consigue la ayuda humanitaria de la Cruz Roja

Un hombre permanece sentado junto a botellones con agua en una de las calles de Caracas./EFE
Un hombre permanece sentado junto a botellones con agua en una de las calles de Caracas. / EFE

La institución benéfica se aviene a distribuir en quince días material que beneficiará a 650.000 personas, pero exige que la operación no se politice

DAGOBERTO ESCORCIA

Tocaba mover ficha a Juan Guaidó después que el jueves Nicolás Maduro tomara una medida más para la galería aunque pareciera que ponía en jaque al líder opositor declarando su inhabilitación para ocupar cualquier cargo público durante quince años. La respuesta ayer de Guaidó, que calificó de «farsa» la medida del Contralor General, no fue un enroque sino una defensa positiva que aliviará la maltratada situación de muchos venezolanos. Llegó a través del presidente de la Cruz Roja, Francesco Rocca, que anunció en Caracas la distribución dentro de quince días de una ayuda humanitaria que beneficiará a unas 650.000 personas.

Rocca, no obstante, advirtió de que la ayuda entrará siempre y cuando no se politice. Esta misma razón fue la que expuso la Cruz Roja el pasado febrero para no apoyar la ayuda humanitaria que pretendía entrar por la frontera colombiana de Cúcuta. Son los mismos principios -de imparcialidad, neutralidad e independencia- utilizados por este organismo para ayudar al pueblo sirio, que ya suma su octavo año en guerra.

«Si la ayuda que está en Cúcuta y Brasil cumple con nuestro protocolo de no politización, nosotros podemos distribuirla sin problema», manifestó el presidente de la Cruz Roja. El 23-F Nicolás Maduro puso barreras a la entrada de esa ayuda, procedente de varios países, porque la consideró una amenaza y una excusa de Estados Unidos para una intervención militar con el único propósito de tumbar a su Gobierno.

La noticia de la decisión tomada por Cruz Roja llegó primero al presidente encargado de Venezuela e inhabilitado por el régimen chavista, antes que al propio Gobierno. Sobre las nueve de la mañana de Venezuela (seis horas más en España), Guaidó avanzó la primicia: «Les anuncio que la Ayuda Humanitaria es un hecho y que en los próximos días estaremos recibiendo apoyos médicos para contener esta tragedia». Y se acreditó el éxito: «Esto es el resultado de nuestra presión e insistencia. La lucha por el bien de todos da frutos», añadió Guaidó en su cuenta de Twitter.

Vuelve la electricidad

Ayer amanecía con buenas noticias para los venezolanos, que estaban recuperando el suministro eléctrico en casi todos sus Estados, el Metro funcionaba y los transportes públicos también. Las actividades escolares seguían suspendidas, pero no las laborables. La Iglesia y la Cruz Roja anunciaban la llegada de la ayuda humanitaria y Guaidó, lejos de amedrentarse por el cerco que está poniendo Maduro sobre él, sacaba pecho: «No nos detenemos, vamos por la ayuda a nuestro sistema eléctrico y a preparar la 'Operación Libertad' para cesar la usurpación».

En medio de cierta paz y de buenas noticias, Roberto Marrero, jefe de gabinete de Guaidó, era condenado a la privación de su libertad junto al abogado Juan Planchart. Los dos fueron enviados a la cárcel chavista -El Helicoide-, para la oposición el centro de mayor tortura de la Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional). A Marrero lo acusan de viajar a Colombia para comprar armas y contratar mercenarios. A Planchart, de legitimación de capitales, y de acciones para delinquir y conspirar contra el país.

Guaidó, que lanzó una nueva acusación sobre Maduro de secuestrar, hostigar y torturar a la oposición, reveló una declaración de su amigo Marrero ante la jueza cuando le preguntó quién era él: «Un ciudadano de muchos que están luchando por conseguir el cese de la usurpación, el Gobierno de transición y las elecciones libres».

Para hoy se prevén convocatorias en las calles venezolanas por parte de Maduro y de Guaidó. El primero habla de una 'Operación para la Defensa de la Libertad', y el segundo prepara simplemente la 'Operación Libertad'.