Alivio para la Venezuela más vulnerable

Seguidores de Juan Guaidó muestran su hartazgo por la crisis política, económica y social que sufre Venezuela./isaac urrutia/ reuters
Seguidores de Juan Guaidó muestran su hartazgo por la crisis política, económica y social que sufre Venezuela. / isaac urrutia/ reuters

Un cargamento con medicamentos y generadores de Cruz Roja llega en avión a Caracas y se repartirá por un acuerdo con el Gobierno de Maduro

DAGOBERTO ESCORCIA

La esperanza de unos 34.000 venezolanos con Parkinson y otras enfermedades crónicas aterrizó ayer en el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, en Caracas. La ayuda humanitaria, que tenía que haberse introducido en Venezuela el pasado 23 de febrero en una operación que topó con el bloqueo del Gobierno de Nicolás Maduro, llega de la cooperación del Comité Internacional de la Cruz Roja en Panamá y del compromiso que esta organización asumió el 29 de marzo para repartir asistencia para unas 650.000 personas siempre y cuando no se politizara esta contribución.

Además de medicinas, el cargamento contiene generadores eléctricos. Los fármacos serán distribuidos en 28 hospitales públicos y privados, priorizando el Central de Maracay, y en 8 centros de atención primaria, según informaron fuentes de la Cruz Roja.

La entrada de la ayuda humanitaria para la Venezuela más vulnerable coincidió con un mensaje en su cuenta de Twitter de Nicolás Maduro, que tuvo una respuesta inmediata de Juan Guaidó, líder opositor, y presidente de la Asamblea Nacional. Maduro escribió: «Celebramos 16 años del milagro llamado Misión Barrio Adentro, llenos de felicidad por ver cómo este sueño se ha hecho realidad, salvando a millones de vidas. Seguiremos llevando amor, solidaridad y salud a todas las comunidades de Venezuela. ¡Viva Barrio Adentro!».

El Gobierno admite la crisis humanitaria que antes negaba y Guaidó sólo logra una victoria parcial

«Burla al pueblo»

Juan Guaidó no desaprovechó la ocasión y calificó el mensaje de chiste y de tragicomedia: «El país que está está ingresando ayuda humanitaria, el que colapsó el sistema de salud, en el que no existe ni siquiera la atención primaria al venezolano, colocó un mensaje en el que dice que está lleno de felicidad y que ha salvado millones de vidas». Guaidó, presidente interino desde el 23 de enero, añadió que el mensaje «no solo es una burla al pueblo venezolano. Es la manifestación clara de que ni siquiera aceptando el ingreso de ayuda humanitaria reconocen la emergencia que ellos crearon».

El dirigente opositor también recordó que Venezuela está viviendo una catástrofe sin precedentes, en la que el régimen chavista no puede garantizar el derecho a la vida: «Siete millones de venezolanos, el 25% de la población, está en riesgo de muerte y el 15%, unos cuatro millones, han emigrado. Este régimen no protege a nadie y hoy (por ayer) ha ingresado ayuda humanitaria gracias a que el pueblo ha visibilizado la crisis saliendo a la calle, con protestas, exigiendo sus derechos».

El presidente encargado añadió que esta ayuda es «un paliativo para contener la emergencia, pero no es suficiente». Guaidó celebró el esfuerzo y el empeño de los venezolanos por exigir sus derechos: «Azotados por la falta de lo elemental (...) siguen exigiendo, organizándose para salir de esta tragedia. 'Sí o sí', dijimos, y ya hay un paso importante pero no suficiente. Para que sea suficiente hace falta el cese de la usurpación. Mi reconocimiento a todos los que están trabajando hoy martes. Se necesita mucho cinismo para declarar día cívico cuando lo que necesitamos es trabajar», en referencia a la declaración por el Gobierno de días no laborables el lunes, el martes y el miércoles.

La llegada de la ayuda de la Cruz Roja implica el reconocimiento por el Gobierno de «una crisis humanitaria que negó por años» y del «fracaso de su gestión», explicó el experto en Derecho Internacional Mariano de Alba a France Presse. La operación es una «victoria parcial» para Guaidó porque la asistencia entró «con el consentimiento de Maduro», aunque en modo alguno supone «un balón de oxígeno» para el líder chavista, sostiene el experto. «Confima una realidad y es que Maduro mantiene el control del territorio y el apoyo de las fuerzas de seguridad. Mientras esa situación se mantenga va a ser muy difícil una transición a la democracia en Venezuela», dijo De Alba.

Los datos de la crisis

7 millones, el 25% de la población, precisan ayuda humanitaria.
La ONU alerta de que los más vulnerables son los niños menores de cinco años, las mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz a sus bebés y aspiran a la lactancia materna, los enfermos crónicos, los discapacitados, los indígenas y los desplazados forzosos. Los más necesitados en Venezuela serían ya unos 7 millones de ciudadanos, una cifra equivalente a la cuarta parte de la población total del país. Ahora les llega un envío paliativo.
Malnutrición en un país que importa el 75% de los alimentos.
3,7 millones de venezolanos presentaban malnutrición en 2018, según la FAO. Este 11,7% de la población se ve incapaz de garantizarse una alimentación suficiente en un país que tradicionalmente importa el 75% de la comida que consume y donde 6 millones de personas sobreviven con suministros subsidiados. La inflación desbocada y la caída de las importaciones hacen imposible a cada vez más ciudadanos adquirir productos básicos.
Fuerte impacto en la salud de la falta de acceso a medicinas.
La imposibilidad de conseguir fármacos para dolencias crónicas como diabetes, hipertensión o VIH devasta la salud de los venezolanos. Según la ONU, unos 2,8 millones necesitan asistencia sanitaria urgente; 1,1 millones son niños menores de cinco años. El país sufre brotes de enfermedades prevenibles y que se consideraban erradicadas, como el sarampión o la difteria. Los casos de malaria crecieron en 2017 un 70% respecto al año anterior.
Un 17% de los más pobres carece de agua potable.
4,3 millones de ciudadanos necesitan asistencia en el capítulo de suministro y saneamiento de agua. Un 17% de los que viven bajo el umbral de la pobreza carece de acceso a agua potable y los sucesivos apagones afectaron al ya maltrecho sistema hidráulico, con el consiguiente impacto en las condiciones de salubridad e higiene de la población. Entre las fotos más estremecedoras de la crisis figuran las de venezolanos recogiendo aguas fecales.
Cúcuta dona un millón de hostias a la Iglesia venezolana.
El desabastecimiento ha alcanzado a la Iglesia venezolana, que ha tenido que recibir un millón de hostias y 50 litros de vino de consagrar -todo ello donado por la diócesis de la ciudad colombiana fronteriza de Cúcuta- para atender a sus feligreses durante la Semana Santa. El obispo Mario Moronta justificó esta situación por la escasez de productos como la harina, necesaria para elaborar las hostias, y puntualizó que también el año pasado hubo que recurrir a donaciones para la comunión.