Una incubadora de inventos biomédicos 'made in Israel'

El Centro de Cirugía de Mínima Invasión de Cáceres sirve de contacto con España y Europa para probar y comercializar productos sanitarios innovadores

CRISTINA NÚÑEZCÁCERES
El CCMIJU realiza las pruebas preclínicas del dispositivo Uricon, de la incubadora Nazaret. Marisa Núñez/
El CCMIJU realiza las pruebas preclínicas del dispositivo Uricon, de la incubadora Nazaret. Marisa Núñez

«Tenemos que aprender mucho de los israelíes, de su manera de trabajar, de su eficacia, ellos no pierden el tiempo». Los doctores Salvador Pascual y Federico Soria desarrollan proyectos de biotecnología en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU) junto al país hebreo. Su experiencia les hace derrochar piropos hacia la manera de trabajar de este país, cuya mentalidad emprendedora parece forjada por la necesidad de sobreponerse a sus difíciles circunstancias históricas. El propio Jesús Usón, artífice de un centro pionero en Europa cree que hay que arrimarse a Israel. Ellos hace años que empezaron a hacerlo y ahora Extremadura quiere tomar ese camino para enderezarse económicamente.

Israel como espejo de innovación y de futuro. El Foro Hispano-Israelí, que se celebró el pasado abril en Cáceres se convirtió en una firme declaración de intenciones de que la región quiere emular esa gesta, que se encarna en cifras mareantes, como la creación anual de 500 nuevas compañías tecnológicas.

Milagro económico

Israel tiene más empresas en el Nasdaq que Corea, Japón, Singapur, China, India y Europa juntas, aseguran Dan Senor y Saul Singer en su libro 'Start up Nation, la historia del milagro económico de Israel'. «¿Cómo puede ser que un país sin recursos naturales, rodeado de enemigos y en un constante estado de guerra produzca más 'start-ups' que Japón, India, Corea, Canadá y Reino Unido?», se preguntan estos autores.

El foro fue una ocasión para mostrar que los frutos obtenidos son un combinado perfecto entre el ADN intrépido de los israelíes y las políticas públicas de apoyo al emprendimiento, además de la cercanía y la implicación de la Universidad.

Esta reunión sirvió como gran exhibición del músculo empresarial del país y se dio a entender que desde aquí se toma nota. El CCMIJU, sede en la que se llevó a cabo este encuentro, lleva años de ventaja. Casi una década.

Fue en 2004 cuando Salvador Pascual comenzó sus relaciones de trabajo a través de la embajada Israel en el año 2004 y descubrió el potencial que podía establecerse en el ámbito de los biosanitario. Los contactos se intensificaron con visitas de distintas personalidades del ámbito de la industria tecnológica y de la diplomacia israelí y también con la presencia de representantes del CCMIJU allí.

Junio de 2010 supuso un momento clave para este acercamiento. Se creó un consorcio español-israelí en el que además del centro de microcirugía se adhirieron otras dos empresas médicas. Así, start-up israelíes empezaron a realizar ensayos preclínicos y clínicos en el centro y en varios hospitales españoles. Ante la demanda creada se creó el CCMIJU Nazaret. La bioincubadora NGT de Nazaret, cuyos socios principales forman parte del mencionado consorcio, gana la licitación del gobierno israelí en octubre del mismo año.

Y aquí aparece el concepto de incubación como elemento central del desarrollo empresarial israelí. Se trata de crear las condiciones adecuadas para que las patentes lleguen al mercado.

En fase de pruebas

Actualmente el centro cacereño participa en las pruebas preclínicas de Uricon, un dispositivo que se utiliza para evitar la incontinencia urinaria con un dispositivo que hace de esfínter artificial. En el CCMIJU se hacen las pruebas dirigidas a que la FDA americana (agencia de alimentos y medicamentos) y la UE reconozcan su idoneidad y permitan la realización de las pruebas clínicas, que también se realizarán en España. Se ha implantado el dispositivo en modelos animales y en cadáveres humanos. El centro recibe financiación israelí por este trabajo. Tras esta fase saldrá al mercado. Es un proyecto de tres millones de dólares. El mercado potencial es grande, ya que cuatro mujeres de cada 10 sufre pérdidas de orina. La idea, apunta el doctor Pascual, es que Extremadura fabrique estas piezas. «Necesariamente no hay que irse a China». Cada una se comercializaría por 350 dólares.

Este organismo también participa en la búsqueda de centros españoles para realizar las pruebas clínicas de Nutrinia, una leche creada para facilitar la madurez al sistema digestivo de los bebés.

¿Pinta bien el futuro? El Gobierno extremeño quiere abrir una bioincubadora en la región, que probablemente se instale en el CCMIJU. Lion Ben Tsur, uno de los socios de la incubadora de Nazaret participó en el citado foro y dijo que los proyectos emprendidos pueden dar interesantes frutos. Parece un rayo de luz con posibilidades de éxito.