«Queremos que los usuarios se olviden de reservar hotel por adelantado»

Conseguir una habitación de ‘último minuto’ en hoteles de lujo, con grandes descuentos y sólo desde el teléfono móvil. Es la propuesta de esta start-up madrileña que aspira a convertirse en multinacional

BORJA ROBERTMADRID
Rebeca Minguela, directora general de Blink Booking, muestra su nueva aplicación para iPhone. MARTA JARA/
Rebeca Minguela, directora general de Blink Booking, muestra su nueva aplicación para iPhone. MARTA JARA

Solo hoteles boutique. Cuatro por cada zona de la ciudad, y con grandes descuentos. Reservas para hoy o mañana, y exclusivamente desde el teléfono móvil. Blink Booking quiere que sus usuarios encuentren habitaciones de calidad a buen precio, y ya cuentan con más de 1.300 referencias en nueve países de Europa.

Rebeca Minguela tiene 31 años y es la directora general. Fundó la compañía con su amigo Miguel Ortega, el director de operaciones, en verano de 2011. Su idea ha convencido a grandes inversores nacionales e internacionales. Su aplicación, con un año de vida, ya supera las 360.000 descargas.

¿Qué hace Blink Booking?

Nuestro equipo de ventas preselecciona los mejores hoteles de cada ciudad. Hoteles boutique de 4 o 5 estrellas. Miramos los que tienen las mejores valoraciones de los usuarios en internet. Cada hotel tiene que introducir todas las mañanas su oferta disponible, y un descuento extra sobre su mejor tarifa online (la que se encuentra en Booking, Expedia y otras). Elegimos los cuatro con mayor rebaja de cada zona de la ciudad, y se los ofrecemos a nuestros usuarios. Así, incentivamos a los hoteles a hacer buenas ofertas. De media el descuento es de un 20 por ciento, pero llega hasta un 60 o 70 por ciento. Las ofertas solo son para el mismo día, o el siguiente. Queremos que los usuarios se olviden de reservar hotel por adelantado, o de buscar entre cientos de opciones. Ese trabajo lo hacemos nosotros.

Además, solo estamos como aplicación móvil. Si también estuviéramos online, no podríamos ofrecer los precios que ofrecemos. Hay muchos operadores que garantizan el mejor precio online, y así quedamos fuera de este criterio.

¿Cuál es su modelo de negocio?

Cobramos una comisión estándar a todos los hoteles con los que hacemos una venta.

¿Cuál es la historia de la empresa?

Conocí el concepto de reservas de hoteles de último minuto mientras estudiaba mi MBA en EE.UU., y decidimos traerlo a Europa. Nuestra ambición siempre ha sido ser una empresa europea, no solo española. Empezamos en julio de 2011. Pedimos una cierta financiación pública y desarrollamos la primera versión de la aplicación. Por entonces éramos cinco personas. Lanzamos la aplicación a nivel europeo el 24 de noviembre de 2011, y pronto conseguimos 50.000 descargas, con las que fuimos a conseguir inversores internacionales. Cerramos la ronda en marzo de 2012. Ahora somos un equipo de casi 30 personas, y tenemos oficinas en Madrid y Londres. Se han descargado nuestra aplicación 360.000 personas, tenemos 1.300 hoteles en más de 100 ciudades de nueve países.

¿Qué inversores han conseguido?

Hemos buscado inversores estratégicos del mundo del móvil y del sector de los viajes. Algunos de Silicon Valley como Jeff Clavier , cadenas hoteleras como Radisson Edwardian, y otros como Carlos Domingo, que es el presidente de Telefónica Digital. Hemos elegido inversores estratégicos, ya sean de móvil o del sector de viajes, que nos ayuden a construir nuestro negocio en los diferentes países de Europa.

¿Han encontrado dificultades en el proceso?

En Europa en general es difícil crear una empresa porque hay menos cultura emprendedora. El emprendedor no está reconocido y, además, se penaliza mucho el fracaso. En EE.UU. puedes montar tres empresas, que ninguna funcione y aun así valoran que lo hayas intentado, que hayas tomado riesgos. Además, aunque hay mucho paro, nos ha costado encontrar talento para algunos puestos. Hallar programadores de aplicaciones móviles o gente con experiencia en marketing móvil no ha sido fácil. Hay muchos jóvenes con mucha formación teórica, y ninguna experiencia práctica. Hemos contratado a gente aquí, pero también fuera, que es un poco triste.

Buena parte de la financiación la hemos tenido que conseguir fuera, porque aquí nadie invierte en proyectos de alto riesgo o en modelos que no están probados. En España no se diferencia entre distintos tipos de start-ups, y todavía hay mucha mentalidad de pyme. Casi nadie monta una empresa con ambición internacional, de multinacional. Apenas hay casos de emprendedores que digan «quiero que mi empresa valga 500 millones». Nosotros sí. Nacemos con esa ambición, queremos crecer, primero en Europa y luego en el resto del mundo. Queremos ser una empresa líder.

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