Santa Lucía viste de fiesta a la ciudad jarrera

La ciudad disffrutó de la festividad. /J. Martín
La ciudad disffrutó de la festividad. / J. Martín

Decenas de vecinos participaron en la comida de hermandad que centraba el interés de toda la programación del día

ROBERTO RIVERA

Aún tratándose de una máxima íntimamente relacionada con el universo de la tauromaquia, de un tiempo a esta parte puesta en cuarentena sin que se acierte a entender por qué lo menos es más en esta sociedad en quiebra, se acostumbra a sostener sin ánimo de enmendar que no hay quinto malo. Y el saldo de la fiesta del Barrio de Santa Lucía parece apuntalar el dicho porque, pendientes de lo que pase con el sexto que cierra plaza pero en su caso parece llamado a abrir la puerta grande de la convocatoria el curso que viene, la quinta edición consecutiva del encuentro no pudo resultar más prometedora.

Respetó el tiempo con el que, en el caso de ese espacio urbano de la ciudad, dedicado a la santa que mejor vista otorga, resulta difícil de contar porque si no llueve o hace frío, truena y hasta puede llegar a nevar porque acerca al cierre del año, con lo más duro del invierno a la vuelta de la esquina.

Pero como quiera que la iniciativa promovida por María José Campino y quienes suman voluntades, se basa en el principio fundamental del optimismo, que achuchase el termómetro un poco, no fue óbice para que los vecinos y visitantes saliesen a la calle desde la noche del viernes para sembrarla de notas musicales y ayer se entregasen a la causa en cuerpo y alma.

Recibiendo a lo que se venía encima a puerta Gayola, a pecho descubierto, quienes volvieron a secundar la convocatoria cerraron filas una vez más, y ya van cinco, que el tiempo vuela y lo bueno acaba arraigando entre la gente, siendo como son jóvenes, que es otro valor en alza cuando se convence de la energía que aporta a la sociedad sintiéndose libre. Y en ese clima se fueron pasando las horas y disfrutando de los actos programados a lo largo de la jornada de ayer, esencial en el calendario promovido por la agrupación del entorno que se expande por Magdalena, Donantes de Sangre, Juan Carlos I, Camilo José Cela y, por supuesto, Santa Lucía donde siempre ha estado la cerámica que retrata a la santa patrona.

Protegidos de la intemperie, donde reinaba a sus anchas algo de fresco a primeras horas de la mañana, se celebró la misa cantada por la Coral del Hogar del Pensionista, en la lonja que serviría horas después de base estratégica para el desarrollo de los juegos en los que participaron los más chicos y de la comida de hermandad que reunió de nuevo a la mesa a decenas de vecinos del barrio, amigos y visitantes, viendo que las puertas de la zona estaban abiertas de par en par.

En tan favorable contexto, alentados por el calor humano que se generó compartiendo mesa y mantel con quienes se cruzan a diario sin apenas tiempo para compartir más allá de un saludo de urgencia, fueron acumulándose las horas de un evento que aportó infinidad de risas e ilusiones en el bingo que empezó a rodar a los postres, en los talleres donde disfrutaron los enanos para hacer mejor la digestión y en el desfile de moda que aportaba toque de distinción a una fiesta que ha entrado con buen pie en el calendario del municipio.

Es algo que refrendaría al final del sábado el concierto de Momentos y Harollica, y la evidencia de que la aventura que afrontaron sus vecinos no hace mucho tiempo sigue contando con el respaldo del personal, que es el que la hace grande, y del tiempo, que sigue corriendo a su favor.

Hoy hay propina. Y el año que viene, avanza la organización, un poco más. Sexta ntrega.

 

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