La salida de Gasalla, un capítulo más en la histórica crisis del PSOE jarrero

Acto de presentación, tras la firma del documento oficial, del pacto de gobierno en Haro; tres de los ediles que aparecen en la imagen, tres ya no lo respaldan./R. Solano
Acto de presentación, tras la firma del documento oficial, del pacto de gobierno en Haro; tres de los ediles que aparecen en la imagen, tres ya no lo respaldan. / R. Solano

Su renuncia al escaño obliga a rememorar su exclusión de la junta de gobierno, días después de anunciarse el pacto al comienzo del mandato

ROBERTO RIVERA

Punto y aparte. Manuel Gasalla entrega las credenciales que le convirtieron durante tres año y medio en 'número dos' del PSOE en el Ayuntamiento de Haro, condición que quedó en entredicho desde la toma de posesión del Concejo actual. El equipo de gobierno, sustentado por el partido que le invitó a formar parte de su candidatura en calidad de independiente, junto con Ganemos y Partido Riojano, no pierde el tiempo. Se impone restablecer un mínimo equilibrio de fuerzas con la oposición, que tras su renuncia al escaño y la baja de la alcaldesa Laura Rivado por maternidad, pasa a ser mayoritaria.

La cúpula municipal, entregada por los socialistas a la fuerza menos votada de las tres que suscribieron el pacto de gobierno de forma interina, no espera al pleno ordinario del 7 de noviembre. Convoca sesión extraordinaria para darse por enterada de su renuncia (con un coste para las arcas de la cidad que ronda los 500 euros) y trata de acelerar la llegada a la sala de Ángela Fernández para incorporar al grupo municipal del PSOE un tercer edil y no poner en peligro la tramitación de sus futuras propuestas en pleno. Fundamentalmente el borrador de los próximos presupuestos.

El tripartito anda, entre unas y otras cosas, con lo justo. Y, aun habiendo sido Ganemos el grupo que antes se situó bajo mínimos tras el paso de Patricia Mateos al grupo mixto en noviembre de 2015, es el PSOE el que menos suma a la coalición a día de hoy, a pesar de ser con cuatro concejales el que parecía liderar un gobierno al que Ganemos y PR+ aportaron tres ediles en cada caso.

Muy al contrario, el repaso a lo que va de legislatura demuestra que los socialistas se han convertido en todo un quebradero de cabeza para sus socios. Prácticamente desde el inicio de la legislatura.

Hubo que esperar bien poco para alertar de las fisuras que se advertían en su flanco, lastrado por la histórica crisis que parece haberse instalado en la Agrupación Socialista Jarrera desde 1995 y que sólo la llegada de Lydia Rojas pareció atenuar hasta su abrupta renuncia al escaño en marzo de 2009, después de ocupar la Alcaldía con el aval de IU y PR en 2005 y por espacio de un año, antes de la tramitación de una moción de censura que hizo factible el tránsfuga regionalista Baudilio Álvarez.

En la presentación formal del pacto, punto de partida de este relato cronológico, se entregó un documento en el que se confirmaba la composición de la junta de gobierno, con dos representantes por cada una de las fuerzas implicadas en el proyecto. Entre los señalados aparecía, tal cual, Manuel Gasalla junto a Laura Rivado, llamada a ser alcaldesa.

No llegó a desempeñar, de inicio, ni una ni otra responsabilidad. Ni siquiera quedó claro qué le dejó fuera del órgano ejecutivo, si la presión del PR+, que se sentía clave y con más fuerza que el resto de las formaciones políticas en la negociación previa, o la preocupación que generaba en el seno del socialismo jarrero el protagonismo otorgado a un hombre no afiliado al partido y que se relacionaba en pasado con el PP.

Su plaza la ocupó Lorena Conde, hija del secretario del PSOE en Haro. Y el detalle no pasó desapecibido aunque hubo que esperar a marzo de 2016, poco menos de un año, para ver cómo Gasalla se amparaba en el punto que otorgaba libertad de voto a cada uno de los ediles del tripartito para desmarcarse del rechazo del equipo de gobierno a dos propuestas de la oposición. La imagen de aquella sesión le situaba aislado por diversas circunstancias. Era una metáfora visual que evidenciaba su situación en la cúpula del Concejo.

Y eso a pesar de haberse visto beneficiado de un hecho que alimentaba la leyenda negra del PSOE. Un mes antes del plante, Leticia Aguilar, concejala del grupo socialista, abandonaba el escaño después de confirmar sus profundas discrepancias con la gestión del tripartito.

Fue entonces, tras la marcha de su compañera y después de correr lista para evitar la entrada de Felipe Basáñez y garantizar el regreso de Ángel Conde a la sala, cuando Gasalla se incorporó a la cúpula municipal y ejerció, por fin, de portavoz socialista, sin que tan drástico giro disipase las dudas que él comenzó a tener desde el arranque del mandato sobre el respaldo de sus compañeros y socios de gobierno.

Lo sucedido este verano no hizo sino agrandar esa brecha. Laura Rivado cogió la segunda baja por maternidad y, tras relegar por decreto a Javier Redondo a la segunda tenencia de Alcaldía en favor del regionalista Leopoldo García, delegó en éste último todas las competencias de Hacienda, Patrimonio y Economía que ostentaba ella a pesar de ser su compañero de grupo, manuel Gasalla, el que aparecía como 'suplente' en esa misma comisión, y acabó convirtiendo al líder del PR+ en alcalde accidental.

Esa decisión se sabe crucial, porque se sumó a varios desplantes que evidenciaban la falta de comunicación entre el núcleo duro del pacto y el número dos del PSOE, al que se derivaron temas de enorme importancia sin tener conocimiento de ello y se acababa demostrando falta de confianza en su capacidad.

Gasalla entendió que no había más opción que la renuncia, a pesar de la presión ejercida por algunos de sus compañeros, como Conde. Rivado se limitó a darle las gracias, aseguran en su entorno. No llegó a solicitarle siquiera su continuidad.

Bajas socialistas en las últimas legislaturas

No hay que remontarse demasiados años para encontrar precedentes similares en el seno del grupo municipal del PSOE.

Lydia Rojas abandonó su escaño, después de liderar al PSOE aquella legislatura, en marzo de 2009 y dejó su plaza a Lucas Salazar que formaba parte del grupo municipal socialista pero se vio obligado a dejar su escaño en agosto de 2014 por confirmar su vinculación con el movimiento Podemos. Lorena Conde y Leticia Aguilar, que dejó el Concejo en la presente legislatura, relevaron a Susana García Labiano y Yolanda García Gamarra que se dieron de baja como militantes. Gasallas es el último, por ahora.

 

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