Reabierto el tráfico en La Ventilla tras la creación de un perímetro de seguridad

Las vallas protegen el paso bajo la fachada del edificio y permiten el paso de los vehículos./ R. SOLANO
Las vallas protegen el paso bajo la fachada del edificio y permiten el paso de los vehículos. / R. SOLANO

Los técnicos municipales no ven inconveniente en adoptar esta medida tras inspeccionar el inmueble del que se produjeronvarios desprendimientos

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

El mapa circulatorio de la ciudad jarrera recupera la normalidad, tras procederse a la reapertura de la Calle de La Ventilla, que ha permanecido cerrada al tráfico rodado desde el pasado sábado como consecuencia de los desprendimientos que se produjeron poco antes de las diez de la mañana desde la fachada de un edificio no habitado y que obligaron a solicitar la presencia de los bomberos del CEIS para proceder a la retirada de los elementos constructivos que amenazaban con venirse abajo y constituían, consecuentemente, un riesgo para las personas y los vehículos que transitaban por la arteria.

La visita del arquitecto municipal y del subinspector jefe de la Policía Local, junto a los responsables del área de Urbanismo, confirmó a los responsables de la Administración local que la situación no planteaba mayores inconvenientes para proceder a la apertura de la vía, curiosamente la que mayor volumen de tráfico soporta en todo el casco urbano. Aunque, tras revisar el estado del edificio número 25, el mismo desde el cual se desprendió parte de su enfoscado e incluso algunos ladrillos de la fachada, también dejó claro que esa medida quedaba condicionada a la creación de un perímetro de seguridad que debía quedar perfectamente delimitado con vallas.

Es lo que realizaron, a continuación, los miembros de la Brigada de Obras, después de proceder a la retirada de los escombros que seguían aún sobre el asfalto.

La restricción de ese espacio no sólo impide el paso de los peatones por la acera directamente afectada por el siniestro, impidiendo de esa manera el acceso al inmueble en cuestión y al número 27, sino que invade la mitad de la calzada de rodaje, por lo que la Jefatura procedió a la anulación de varias plazas de estacionamiento en la otra margen de la vía para permitir, de esa manera, que la circulación pueda mantenerse activa invadiendo ese pequeño tramo de 'zona azul'.

La inspección concluyó a media mañana, realizándose todas las comprobaciones «oportunas», apuntaba el comunicado emitido por el Ayuntamiento de Haro que queda ahora a la espera de la elaboración del informe de sus técnicos para determinar cuáles son las medidas que serán adoptadas, garantizando en todo momento que sus responsables «se mantienen en contacto permanente (desde que se produjeron los hechos) con los servicios de emergencia y con los propietarios» del inmueble siniestrado.

La reapertura de La Ventilla supone una bombona de oxígeno para la Jefatura jarrera al tratarse de la vía más comercial del municipio y con mayor volumen de circulación rodada, tal y como se comprobó a lo largo del sábado y el domingo, días en los que el paso quedó sellado en el cruce con Martínez Lacuesta.

A través de esa arteria se desvió a los vehículos que trataban de acceder a la Plaza de la Paz y la Vega a través de la Plaza de la Cruz. Para llegar a ese punto de conexión tuvieron que girar por Magdalena y Santa Lucía, en ese mismo orden.

Se trata de un recorrido que queda momentáneamente anulado.

Al tiempo que se producía esta visita de carácter técnico a La Ventilla, se procedía además a la retirada de los matorrales y las ramas que colgaban sobre esa misma acera desde los árboles y la maleza que han arraigado, de forma espontánea, en una finca urbana muy próxima al lugar donde se registraron los desprendimientos.

Es la misma labor de limpieza que se ha llevado a cabo, durante los últimos días, en la Calle Fernández Ollero, donde las ramas de un platanero que tuvo que ser talado, al constituir un riesgo para las personas y las cosas por su evidente inestabiliad, ocupaban más de la mitad de la zona de paso de que disponen los peatones en la acera que circunda el Hogar Madre de Dios.