El PSOE dice que el conflicto de la Banda resulta de la «falta de control del gasto»

Los músicos de la Banda de Covaleda siguen las pautas de su director durante la Ofrenda de Flores a la Vigen de la Vega./R. Solano
Los músicos de la Banda de Covaleda siguen las pautas de su director durante la Ofrenda de Flores a la Vigen de la Vega. / R. Solano

La Agrupación Socialista Jarrera emite una nota que denuncia un intento de 'boicot' y «el manejo» que la dirección hace, en su opinión, de la entidad

ROBERTO RIBERA

«Antes que nada, queremos dejar patente nuestro orgullo y satisfacción por el desarrollo de las fiestas de Haro». Así es como arranca el comunicado con el que la Agrupación Socialista Jarrera que lidera Ángel Conde se cuela, por fin, en el debate social sobre la ausencia de la Banda de Música de Haro desde el pasado mes de noviembre. Y así es como, deja entrever el documento, se sienten los responsables de la formación política después de repasar todo lo vivido durante la segunda semana de septiembre. «Desde el chupinazo, pasando por el pregón, la procesión del Rosario de los Faroles, la Jira, los toros de fuego y la ausencia de lluvia cuando lo necesitábamos. Han sido un éxito», se reafirman, reconfortados, porque «los jarreros estuvieron, como cabía esperar, a la altura de las circunstancias y no se dejaron llevar por las llamadas al 'boicot', precisamente en el acto más querido, más solemne y más sentido por los jarreros que, además, en este año cumplía cien años de fidelidad y compromiso con su Virgen».

Es ahí donde la nota de prensa centra su contenido en la teoría de la 'conspiración' que en un primer momento parece señalar a diversos colectivos y en los últimos párrafos responsabiliza de forma velada pero algo más evidente al PP.

«Fueron pocos los que intentaron acrecentar y explotar el descontento», comienza por apuntarse. «Pocos, pero relevantes, que llevaban trabajando en este asunto desde hace tiempo para que estallara en estos momentos precisos. Pero los ciudadanos de Haro, sensatos y cabales hicieron lo que debían hacer: mostrar respeto y de paso dedicar un cariñoso aplauso a la banda de música de Covaleda», remarcan para asegurar que el PSOE trabaja «en la búsqueda de la concordia, por evitar la crispación y el enfrentamiento entre nosotros. Todos somos jarreros y todos, desde los que tienen cargos públicos hasta los que se limitan a pagar un mínimo impuesto, estamos colaborando sinceramente por el bien de nuestra ciudad».

Partiendo de la máxima de que «en política no vale todo», la agrupación socialista sostiene que «hay quién se toma mucho trabajo en dividir a la población y esas cosas siempre acaban mal. Cataluña», puesta como ejemplo en este caso, «nos lo recuerda cada día».

Se trata, no obstante, de preámbulos que conducen al núcleo central del comunicado en el que se asegura conocer «el asunto que ha estado en el fondo de este conflicto» y que, en opinión del PSOE, reside en «el manejo que la directiva (hace) de la Asociación de la Banda de Música».

Llega a esa conclusión tras «dejar claras algunas cosas» que considera «contrastadas: el asunto se origina por la falta de control del gasto y la irregular justificación de los ingresos en la asociación, que la Intervención municipal, lógicamente, de ninguna manera puede pasar por alto. Luego viene todo lo demás». Y ese 'todo lo demás' es definido como «un 'totum revolutum' donde unos se empeñan en hacer pasar un mal trago a la Corporación al no contar con la Banda ni en la Cabalgata, ni en Semana Santa, ni en las fiestas de junio y septiembre».

«No sé si esto tiene que ver con la relevancia política de su dirección», deja caer de soslayo el redactor de la nota que firma como Agrupación Socialista Jarrera pero al realizar esa afirmación, enmarcada con paréntesis, se sitúa verbalmente en primera persona del singular.

Propuestas rechazadas

No se trata de un apunte baladí. La nota alude, de forma implícita, al hecho de que la presidenta electa de la asociación cultural jarrera, Ascen Alonso, es miembro de la junta local del PP. Y trata de reforzar esa interpretación de carácter político contraponiendo ese hipotético interés con la actitud que reconoce a otros que, sostiene, han estado «ofreciendo contratos largos, contratos cortos, contratos por actuación que invariablemente se encuentran con un no por parte de los responsables de la asociación, aún a sabiendas de que muchos músicos si querían tocar», acusa abiertamente.

«Queremos», concluye retomando de nuevo el plural de la primera persona, «que esto se acabe, que impere la cordura. Hay cosas con las que no se puede jugar, que son sagradas, no sólo por lo religioso sino porque afectan a los sentimientos de los jarreros y esa es una barrera que no se puede sobrepasar. Utilizando un símil escolar, ahora empieza un nuevo curso y deseamos que la militancia política diversa no enturbie la convivencia común», termina diciendo el comunicado que, apenas se hizo público, empezó a generar una profunda controversia en las redes.

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