El proyecto AVE generaría daños «irreparables» en la Rioja Alta, según Azcárate

Un convoy de Alvia con dirección a Madrid atraviesa el tramo de la línea férrea que discrurre por las Conchas de Haro./ R. SOLANO
Un convoy de Alvia con dirección a Madrid atraviesa el tramo de la línea férrea que discrurre por las Conchas de Haro. / R. SOLANO

El director de la Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio en la UPV reclama de las partes implicadas en él acuerdos consensuados

EL CORREO

Los especialistas median en el debate sobre el paso de la alta velocidad ferroviaria por la comarca riojalteña, de tránsito entre Miranda de Ebro y Logroño, base de la conexión de la Cornisa Cantábrica con el Mediterráneo, sin parada previsible en Haro. Y su opinión se erige en el más elocuente de los argumentos que cuestionan abiertamente el impacto del proyecto que el Ministerio de Fomento puso, allá en el mes de diciembre, sobre la mesa. Tanto como las críticas largadas desde Bruselas a un plan de implantación que considera desmesurado e innecesario, en muchos casos y formulado sólo en clave política.

La construcción de un trazado del tren de Alta Velocidad (AVE) en La Rioja, «en las condiciones en las que parece que se quiere hacer», supondría «un antes y un después» con consecuencias irreparables para esta zona, «ya que deshumanizaría su paisaje», reduciendo al mismo tiempo la rentabilidad productiva de una de la zonas agrarias más envidiadas de todo el país y hasta del conjunto del Continente europeo.

Es la tesis defendida por el director de la Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio en la Universidad del País Vasco (UPV), Agustín Azcárate, durante la conferencia que impartió en la Universidad de La Rioja (UR) bajo el título 'El paisaje como recurso'.

Responsable en su día del documento que defendió la declaración del paisaje de la Denominación riojana como Patrimonio de la Humanidad, insistió en la idea de que la población de la Comunidad no es consciente aún de lo que está en juego cuando se habla del paisaje, tratándose de una cuestión en la que se abordan «temas muy serios» a los que la sociedad debería prestar más atención de lo que lo hace porque «en la vida se pueden tomar decisiones que pueden conducir a situaciones irreversibles». Y una de ellas, alertaba en las instalaciones del Campus riojano, es la creación de una línea de tránsito del AVE por el entorno de la Rioja Alta.

«El ser humano quiere vivir en entornos de calidad, amables y cultos. Si queremos paisajes agresivos, deshumanizados, desindividualizados y anónimos, estamos atentando contra la calidad de vida de la gente que vive ahí, pero también de quienes pueden querer visitarlo», defendió en su exposición.

Si las personas que visitan un paisaje, apuntó a la Agencia EFE, se encuentran con entornos agredidos y torturados, es posible que no vuelvan y no aconsejen en el futuro que se vaya porque, en definitiva, acabarán viendo «cómo una sociedad no prestó la atención que se merecía al paisaje en el que vive».

Director del Grupo de Investigación en Patrimonio Construido (GPAC), Azcárate insitió por todo ello en la idea de que «el progreso necesita cambio y el cambio necesita, al mismo tiempo, regulación. Es decir: el progreso es inevitable». Lo que hay que hacer, en consecuencia, es regular en qué condiciones se quiere que se produzca esa modificación del entorno en el que se mueve la población.

«Quienes defendemos los paisajes y el patrimonio no estamos en contra del progreso. Al revés», vino a defender en tono taxativo. «Creemos que los paisajes, como el patrimonio, han de adecuarse a la contemporaneidad y al futuro. Pero eso», dejó claro igualmente, «no se puede hacer a cualquier precio ni de cualquier manera». En su opinión, la adecuación a los nuevos tiempos «debe efectuarse tras la consecución de un consenso y tras un debate social, de manera democrática y teniendo en cuenta los intereses de la colectividad por encima de los intereses privados», expuso Azcárate al abordar ese apartado de tránsito evolutivo.

El especialista de la UPV considera el turismo como una oportunidad que se debe saber gestionar, de acuerdo a criterios consensuados de forma previa; «no haciendo cada cual lo que quiera, sino de una manera consensuada y democrática».

Pero también está convencido de que los conceptos de patrimonio y paisaje, que hasta ahora habían estado separados tradicionalmente, confluyeron a finales del siglo pasado y comienzos del actual «en un concepto que entiende el paisaje como una condición necesaria para que se desarrolle la calidad de la vida del ser humano y el desarrollo de lugares específicos. En el caso concreto de los paisajes vinculados al viñedo», defendió en primera persona, «estos pueden convertirse en un recurso necesario para que una apuesta de futuro como es el enoturismo y el cultivo del viñedo tenga garantías de éxito», argumentó durante la conferencia ofrecida en la Universidad de La Rioja.

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