La propuesta de firmar un convenio con «todos los músicos de Haro», aparcada

Los componentes de la Asociación de la Banda de Música de Haro, durante un concierto ofrecido hace ahora más de un año./R. Solano
Los componentes de la Asociación de la Banda de Música de Haro, durante un concierto ofrecido hace ahora más de un año. / R. Solano

Redondo sostiene ante Olarte que respalda la iniciativa del PP, pero se cuestiona «con cuál delas dos que hay ahora» tendría que firmarse

ROBERTO RIVERA

Pleno monográfico para el debate de la política industrial del gobierno tripartito y sobre la propuesta del Partido Popular que plantea la opción de firmar un convenio con la Asociación de la Banda de Música de Haro para resolver un conflicto que, lejos de resolverse con la apertura de las negociaciones con una segunda agrupación, va camino de agravarse un poco más, si realmente es posible.

Más de lo mismo y pocas novedades en una y otra cuestión, al cierre del debate. Al menos en el fondo porque los dos bloques, el de la oposición y el del equipo municipal de gobierno, volvieron a reafirmarse en los mismos mensajes planteados a lo largo de los últimos meses y en las mismas posiciones, sin que se llegase finalmente a ningún lado.

En esta ocasión con otro juego de malabares. Redondo asumió la defensa del equipo que lidera Laura Rivado en primera persona y dijo compartir la propuesta formulada por Alberto Olarte en nombre de los 'populares'. También él aseguró posicionarse a favor de la firma de un convenio, pero minó después las opciones de concretar esa propuesta, basada en los textos que relacionan a la Banda de Logroño y la de Miranda co sus músicos, apuntando que son «contrataciones encubiertas» y dejar caer, al mismo tiempo, que esa fórmula podría constituir un «fraude de ley».

Donde sí hubo diferencias, y además sustanciales, fue en las formas porque el desarrollo de la sesión permitió desvelar, en concreto por mediación de la concejala no adscrita, Patricia Mateos, la existencia de un escrito remitido en marzo de 2017 por la asociación que agrupaba entonces a todos los músicos de la ciudad y en el que se trasladaba al concejal delegado, Javier Redondo, las quejas de sus miembros sobre el comportamiento del director de la Banda, un documento que leyó textualmente, para preguntar a continuación al responsable del área si conocía su existencia, si fue puesto en conocimiento del resto de sus socios de gobierno y cuál era su opinión sobre el comportamiento del funcionario, considerado «vejatorio» por la edil.

No recibió ninguna respuesta. Aunque situó el escrito en un contexto «personal» y parecido al de «Salsa Rosa» sin aceptar que llevaba la firma y el sello de la asociación, y sólo fue replicado días después con otro que enviaron una decena de intérpretes desmarcándose de la decisión adoptada por la mayoría de sus compañeros.

«Lo que debería hacer usted», le espetó Mateos, «es pedir perdón a la Banda» por no haber tomado cartas en el asunto «y haber demonizado a sus miembros».Lo dijo tras dejar caer que desde el registro de la misiva, en la que se cuestionaba la actitud del director, «dieron un bandazo y comenzaron a imponer sanciones». Entre ambos elementos de análisis, dejó entrever, hay una estrecha relación.

No fue la única sorpresa de la tarde. Al plantear Alberto Olarte la firma de ese convenio «con todos los músicos de Haro, los de una y otra entidad», remarcó el portavoz del PP, «para evitar el fallecimiento de la Banda» que el concejal situaba metafóricamente «en la UCI», la réplica fue realizada por el propio Redondo, que aseguró meses atrás haber renunciado a esa delegación en favor del regionalista Leopoldo García, al que se encargó el liderazgo de las negociaciones con la Asociación de la Banda de Música de Haro, sin lograr un acuerdo después de un año de desencuentros, pero que no intervino en ningún momento.

El concejal de Ganemos Haro se mostró dispuesto a firmar ese acuerdo transitorio pero cuestionó «con cuál de los dos colectivos que existen ahora mismo». Y Olarte le respondió de forma clara. «Con el que asuma el compromiso de integrar a todos los músicos de la ciudad. Queremos la Banda de Haro».

Fue su respuesta, formulada después de denunciar la actitud del tripartito que no ha dado aún respuesta «al contrato que le pidieron a representantes de la Banda de Música. El silencio administrativo», dejó caer en la sala, «es legal pero es repugnante porque se gobierno para los ciudadanos y debe hacerse con respeto, no con imponiendo el poder que se tiene».

Su iniciativa, en todo caso, no llegó siquiera a ser votada.

 

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