El pleno avala la vuelta de Rivado a media jornada que el PP cree «intrascendente»

Laura Rivado preside el pleno, en una sesión anterior a su baja por maternidad, observada por el regionalista García. /R. Solano
Laura Rivado preside el pleno, en una sesión anterior a su baja por maternidad, observada por el regionalista García. / R. Solano

Mateos se suma al voto favorable de los socios del tripartito en base al principio de conciliación de la vida familiar y laboral de la alcaldesa

ROBERTO RIVERA

El regreso de Laura Rivado al sillón de la Alcaldía que ocupa desde el pasado mes de septiembre Leopoldo García de forma «accidental», ya tiene fecha. La marcó ayer tarde el pleno municipal al aceptar que la regidora socialista pueda disfutar de su segunda baja por maternidad de la legislatura «a tiempo parcial, compatibilizándola con el desempeño del cargo en régimen de dedicación exclusiva». Lo hará invirtiendo el 50% de la jornada en cada una de esas tareas a partir del 3 de diciembre, aceptó la sala con el respaldo de los socios del gobierno tripartito y la única edil no adscrita, Patricia Mateos, que tomó esa decisión «en virtud del principio de conciliación de la vida familiar y laboral» que ampara a la alcaldesa. Sin más, vino a explicar al cierre de la sesión.

De nada sirvió que el presidente interino del órgano ejecutivo mostrase su interés porque la propuesta obtuviese la aprobación unánime de todos los presentes, «como se hizo en la primera ocasión» en la que se cursó la baja de la líder del PSOE durante su primer embarazo.

El PP ya había dejado claro que se mantenía al margen de la cuestión. Y exigía respeto a su decisión de cambiar la orientación del voto en circunstancias relativamente similares, dos años después. «Nosotros respetamos los derechos de la alcaldesa y por eso no hemos votado en contra. Pero los tiempos cambian y con el paso del tiempo se conoce a las personas, y lo que son capaces de trabajar y de entregarse en su compromiso con los jarreros», lamentando la desidia que habían advertido en la gestión de Rivado como presidenta del Consistorio jarrero.

«Cuando está, no se la ve ni se la siente; y cuando no está, no se la echa en falta. Ésta es una propuesta intrascendente, pues, para la ciudad, no para ella. Para ella», apuntó en última instancia Alberto Olarte argumentando la abstención de los miembros del grupo Popular, «sí es trascendente».

El concejal regionalista, ayer su interlocutor directo en el corto relato de la sesión convocada con carácter extraordinario, no dejó de insistir, sin embargo, en su deseo de contar con «el voto en positivo» del PP que no se atendió.

Fijada la fecha de retorno de la alcaldesa al Ayuntamiento, empiezan a despejarse algunas de las incógnitas que se planteaban al concretarse ese hecho con fecha fija en el calendario. La más inmediata, qué repercusión acabará teniendo en el organigrama del equipo de gobierno.

Se sabe a ciencia cierta que Laura Rivado recuperará la vara de mando que ha estado en manos de Leopoldo García de forma provisional y, consecuentemente, el control de la junta de gobierno en detrimento de su socio del PR+. Y, en buena medida, se supone que recuperará, al mismo tiempo, la presidencia de la comisión informativa de Economía y Hacienda que había acabado en manos de García, al igual que la de Servicios Sociales y Cultura, la única de las tres que ha presidido en este corto lapso de tiempo que le fue asignada al inicio de la legislatura, en virtud del pacto suscrito por PSOE, PR+ y Ganemos Haro.

No queda tan claro, sin embargo, que vaya a suceder lo mismo con la de Servicios Sociales que queda sujeta a un cambio que vendría provocado, de mantener el mismo criterio defendido por la secretaria del Concejo tras la marcha de Gasalla, porque el alcalde debe asumir la presidencia al ocupar ese cargo de forma nata en caso de ausencia.

Sea como fuere, el hecho de que la alcaldesa regrese a su despacho a los dos meses y medio de obtener la baja es entendido por la oposición como un paso «forzado». En esos escaños se sospecha que la regionalista Laura Sobrón podría volver a abandonar el pleno y la ciudad por sus compromisos profesionales durante varios meses, una vez más, y el tripartito no puede permitirse el lujo de perder ni un solo escaño porque quedaría en minoría, de seguir Rivado de baja.

Los Presupuestos están a la vuelta de la esquina.

 

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