La Parroquia de Haro centra el foco

Detalles de la arquitectura del templo. /R. SOLANO
Detalles de la arquitectura del templo. / R. SOLANO

Un nuevo sistema de iluminación resaltará los valiosos matices arquitectónicos del interior del templo jarrero

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

Las naves de la Parroquia de Santo Tomás Apóstol se someterán a un lavado de cara tan profundo y «sutil», se afanaba en garantizar Gaspar Aragón, el arquitecto que redefinió la cubierta del templo y marcó pautas para reparar los daños que sufría en el zócalo exterior, que sin cambiar absolutamente nada parecerán, sin embargo, otras completamente desconocidas (por no advertidas) hasta ahora.

Se trata de una cuestión de perspectiva. Y ésta depende directamente del punto de vista del personal que se asoma al escenario.

Conscientes de ello, y rendidos además al infinito listado de matices que convierten al templo de la ciudad jarrera en una de las construcciones religiosas más singulares de su época, Gobierno regional y comunidad católica se embarcan en un esfuerzo común con el que se pretende destacar la volumetría del imponente edificio de La Mota, invirtiendo en la renovación de su iluminación, más que alumbrado, algo más de 157.000 euros que serán finaciados al 53% por la Consejería de Innovación y Desarrollo Económico, a través de la Dirección General del Cultura que aportará 83.000 euros, y por la propia parroquia riojalteña que se encargará de costear en solitario, y con el respaldo de los feligreses, los 74.000 que se calculan restantes.

El alcance económico del proyecto, en marcha ya y ratificado ayer tras la firma del convenio de colaboración pactado por las dos instituciones, no es la única garantía de éxito. A ello contribuirá también la magia que pretende generar la propuesta realizada por el técnico para destacar los minuciosos detalles del conjunto arquitectónico con toda la precisión posible.

Se propone, para ello, la aplicación de efectos lumínicos en el templo, una vez aceptada, sin discusión alguna, la inmediata eliminación del alumbrado actual que parte desde lo más alto de las bóvedas, y la instalación de tres puntos de iluminación, diferentes en forma y objetivo. Uno indirecto, para destacar desde los imponentes pilares de la iglesia la traza de los nervios que se proyectan hacia arriba y definen cada una de sus naves, de estilo gótico y totalmente diferente en cada una de ellas. Otro ambiental, mediante la colocación de cajas transparentes que colgarán a media altura y que enmascararán la presencia de focos de latón con los que se pretende dimensionar la espectacular superficie de la parroquia. Y otra direccional, con la que se destacarán los elementos más singulares del mismo, caso del retablo que seguirá siendo un punto de referencia en la escenografía litúrgica, las imágenes repartidas por sus hornacinas y rincones o el órgano barroco, de enorme valor artístico.

Con ellos se pretende crear, en función del uso que se hace en cada momento de la iglesia jarrera, tres ambientes específicos para las visitas guiadas al templo, la celebración de actos sacramentales y la convocatoria de grandes celebraciones religiosas. Pero sobre todo animar a devotos y visitantes a elevar la mirada y, seguramente con ella, también el espíritu, concentrándose así en una trama arquitectónica en la que ahora, por las molestias que producen las lámparas actuales, resulta difícil fijarse a pesar de la sorprendente riqueza, diversidad y belleza de los nervios que sirven de base a la estuctura de las bóvedas. Más que necesario, sostienen al unísomo Gobierno regional y Parroquia.

De acuerdo con los datos facilitados por el títular de la sede cristiana, una media de 25.000 personas visitan el templo y son atendidas de forma gratuita por la quincena de colaboradores que dirigen las visitas, en algunos casos con recorrido bajo la cubierta y sobre las bóvedas del único monumento nacional que aparece en el listado patrimonial del municipio.

Este servicio se presta, apuntaron Mercedes Pascual y Pedro Pablo García, desde hace ya ocho años. La matemática refrenda, por tanto, que a lo largo de todo ese tiempo han conocido el templo de Santo Tomás Apóstol unos 200.000 turistas.