Ofensiva del PP contra el tripartito jarrero

El autobús urbano espera en la parada de la Calle de la Vega a la llegada de los usuarios, antes de retomar su marcha por el circuito./R. Solano
El autobús urbano espera en la parada de la Calle de la Vega a la llegada de los usuarios, antes de retomar su marcha por el circuito. / R. Solano

Olarte airea datos clave sobre la gestión municipal: el servicio de alquiler de bicis recaudó en nueve meses 130 euros y los usuarios del bus urbano caen un 36,5%

ROBERTO RIVERA

Comienza el baile. El Partido Popular exprime al máximo el limitado interés que se ha otorgado en la presente legislatura a las comisiones informativas e inicia su ofensiva contra el tripartito jarrero aireando los números que resumen la gestión en iniciativas que PSOE, Ganemos Haro y PR+ convirtieron en bandera de su 'nueva política'. La información facilitada por la cúpula municipal, a instancias del principal partido de la oposición, le permite mostrar un glosario de «fiascos» con los que Alberto Olarte, líder de la formación conservadora, justifica el calificativo que define, en su opinión, lo vivido en estos tres últimos años. «Es un auténtico desastre», sostiene sin paliativos.

Su repaso arranca con el proceso de internacionalización de la Batalla del Vino, que aspiraba a ser declarada fiesta de interés turístico al máximo nivel, un proceso que se inició durante la anterior legislatura y que se daba «casi por hecho», pero que se ha topado con tres años en los que «no se ha presentado el expediente ni el acuerdo de pleno necesario para que el Gobierno regional, que asumió la gestión con medios extranjeros para acentuar la presencia del evento en los medios internacionales, pueda elevar la petición a la Secretaría de Estado para el Turismo «con la documentación que se exige». Situación actual. Los 'populares' entienden que con ello se demuestra «el poco o nulo interés del tripartito por lograr que nuestra fiesta más singular sea declarada de interés turístico internacional». El tema está aparcado.

Otro asunto de actualidad: la cesión de las viviendas municipales de El Coso, ofertadas por la Administración jarrera al Gobierno regional. El Concejo ha enviado el convenio esta semana, apuntó Olarte, pero con un matiz. «Que no se hacen responsables del uso de las mismas» y delegan en la Comunidad la concesión de los pisos sin asumir «ninguna responsabilidad, aún siendo viviendas municipales. Lo que deberían haber hecho es lo contrario», defendía el líder del PP. «Solicitar del Gobierno la cesión de sus viviendas para rehabilitarlas y convertirse en propietario de todas».

Otra más. Olarte había reclamado la recaudación obtenida con el alquiler de las bicicletas municipales, utilizadas 46 veces en siete meses. Y se encontró con datos más llamativos aún. «A día de hoy podemos decir que están todas inutilizables. No tres ni cuatro. Todas. No funciona ninguna porque no hay mantenimiento. Y se han recibido muchas reclamaciones porque los usuarios expiden los tickets pero no pueden utilizarlas». Es más. Los terminales pasan muchas horas sin servicio, ni para la retirada de entradas «porque sólo funcionan cuando hay servicio de bicicletas, y como éstas no funcionan…». En resumen. Recaudación total, «130 euros en nueve meses. A 2,88 euros por uso. Una inversión rentabilísima», ironizaba Olarte. «En Haro, la bicicletas no son ni para el verano ni para el invierno. Esto no es de película; es un auténtico desastre, algo que ya anticipamos que iba a suceder y se ha hecho realidad».

Otro dato de rango estadístico y económico. Saldo del autobús urbano, tras la incorporación de la parada de La Atalaya, cuestionada de forma frontal por el PP meses atrás. «A nunciamos que esa medida acabaría generando un conflicto, aún entendiendo que hay que dar un servicio a los ciudadanos, pero planificándolo bien, porque el urbano tal vez no deba parar todas las veces en ese punto, sino cada dos o tres pasos, en función del uso que hacen los ciudadanos».

En su día, Olarte denunció que la medida había reducido las frecuencias de paso y ampliado los tiempos del recorrido. Y que eso repercutía en el menor uso del autobús. Pero el equipo de gobierno aseguró en pleno que todo funcionaba igual. De ahí que el partido de la oposición solicitase la recaudación de los seis meses anteriores a la apertura de la parada y los seis meses siguientes.

Pues bien, de agosto a marzo se ingresaron 8.021,47 euros y de marzo a agosto 5.096,37. Se ha producido un descenso superior al 36,5%. «La nueva parada, para beneficiar a un par de vecinos, ha perjudicado al 36,5% de los restantes usuarios».

El PP no niega la conveniencia de mantener ese punto de recogida. Pero sí que debería haberse adoptado la medida después de un estudio más profundo de la cuestión porque «de esta manera se ha perjudicado al servicio y acarrea un perjuicio económico para la ciudad» que deberá hacer frente al mismo coste concertado con la empresa de transporte.

Las comisiones informativas empiezan a dar mucho de sí.

 

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