Música clásica, de Londres a Haro

Los componentes de Ensemble Vindeleia, con Martínez al bajo y en el centro de la imagen, hacen un punto y aparte en sus ensayos en el consistorio de Fonzaleche./ R. SOLANO
Los componentes de Ensemble Vindeleia, con Martínez al bajo y en el centro de la imagen, hacen un punto y aparte en sus ensayos en el consistorio de Fonzaleche. / R. SOLANO

Ensemble Vindeleia actuará en Fonzaleche, Tirgo, Sajarraza y en la ciudad jarrera

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

Jon Mikel Martínez Valgañón. Haro, mayo de 1994. Desde crío, desde que empezó a aferrarse a la inmensa caja de resonancia del contrabajo para juguetear sobre el mástil y extraer sus primeros sonidos con el arco y en 'pizzicato', una sorpresa diaria para sus profesores en el Conservatorio de Música de la ciudad jarrera (2000/2012). A Patxi Almenara, su tutor, se le encogía el alma viéndole crecer. Porque creció y él siguió de cerca sus pasos en la Escuela Luis Aramaburu de Vitoria (2011/2012), en la Royal College of Music de Londres (2012/2016) y, aún hoy, en la matrícula de la Robert Schumann Hochschule, donde ingresó en 2017.

Invitado a formar parte de la Orquesta de Euskadi en 2012, desde entonces ha ido escalando de forma progresiva en algunas de las formaciones más señaladas de la Unión Europea en calidad de contrabajo solista, en algunos casos, y en otros de tutti (Royal Liverpool Philharmonic Orchestra, Spira Mirabilis Project, BBC Symphony Orchestra, London Symphony Orchestra, Orquesta del Gran Teatre del Liceu de Barcelona o English National Opera). Aunque, aun apegado a la City londinense, con pasos fugaces por algunas de las principales ciudades del Viejo Continente, nada le arraiga más que sus padres y familia a esta tierra a la que acerca un proyecto que construye con algunos de sus compañeros de 'viaje' para acercar a la comarca jarrera buena parte de todo lo que ha ido construyendo en todo este tiempo.

Con él llegan otros seis compañeros. Laia Valentin Braun, violinista de origen suizo; Francesca Gilbert, violista inglesa; Joel Siepmann, cellista alemán; Brendan Parravicini, trompa australiano; Benjamin Mellefont, clarinetista australiano; y Miriam Kofler, fagot italiana. Y con ellos ha construido el proyecto Ensemble Vindeleia que «nace del interés por compartir parte de la música que hemos vivido fuera para traerla de vuelta» a casa, con el respaldo de músicos que se han conocido, «tanto en el Royal College of Music como en el Proyecto Spira Mirabilis».

Llevan ensayando en Fonzaleche, reconvertida en base operativa de esta aventura, desde el 23 de Julio y han implicado a los vecinos y a la Corporación de un municipio que comparte con ellos comidas, transporte y alojamiento. Y ya atisban la puesta en marcha de un recorrido musical que arrancará, precisamente en esa localidad pasado mañana, jueves 26, para tomar cuerpo en Tirgo y Sajazarra el viernes y sábado y desembocar en Haro el domingo 29, donde participarán en el circuito musical urbano de la Ronda Clásica ofreciendo tres conciertos de quince minutos en la escalinata del Palacio de las Bezaras, frente al Monumento a la Batalla del Vino y bajo las naves de la Parroquia de Santo Tomás Apóstol, a partir de las siete y media de la tarde.

En su programa, obras de Ludwig Van Beethoven y Richard Strauss, 'Augengläsern Duo', 'Till Eulenspiegel einmal Anders!' y 'Septimino'. Y toda la ilusión de quienes sienten pasión por la música que escuchan, estudian e interpretan.

«Hacía tiempo que me apetecía traer gente de otros países con la que trabajo porque me parecía muy interesante que grandes profesionales conocieran mi tierra a través de una propuesta diferente» y enganchada, a la vez, a su profesión.

Rompen de esa manera la rutina del resto del año en el que los siete acostumbran a tocar «en ciudades grandes», después de haberse formado en Londres y de haber compartido concierto en orquestas sinfónicas de primer orden. Y aprovechan la proximidad que sólo ofrecen los pueblos que han perdido población pero siguen teniendo alma. «Mi abuela tiene una casa en Fonzaleche y siempre había pensado que sería interesante pasar una semana ensayando y viajando por La Rioja», después de haber vivido una experiencia similar en Italia y constatar que hacerlo resulta «muy gratificante, tanto musical como personalmente».

No hay diferencia en la puesta en escena. Acudirán los nervios y la tensión de la actuación en público, como en cualquier otro entorno. «Para nosotros», asegura Mikel Martínez, «resulta tan interesante como tocar en Londres o en cualquiera de las otras grandes plazas. Es un público diferente, porque no está acostumbrado a ir regularmente a conciertos, pero es igual de emocionante tocar para gente que siente la curiosidad por acercarse a la música clásica». Ése es el reto. Alentar ese interés, alimentarlo y agrandarlo.

 

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