Mayor espacio y «dignidad» para Cruz Roja en Haro gracias a su recién inaugurada sede

La nueva sede permite habilitar aulas a la entera disposición de la organización. /H. D.
La nueva sede permite habilitar aulas a la entera disposición de la organización. / H. D.

Las nuevas dependencias en El Mazo suponen un «cambio radical» respecto a las anteriores e impulsan la actividad de la organización

DANIEL ORTIZ

Han sido seis largos años de desvelos, que han venido acompañados de uno de los mayores desembolsos económicos de esta institución centenaria, pero que finalmente han quedado compensados esta semana con la apertura de su nueva sede en El Mazo. Sus 285 metros cuadrados hacen sentir a su centenar de voluntarios como en un palacio, si lo comparan con los locales donde hasta ahora han puesto su energía a disposición de la sociedad jarrera.

«Es como comparar el agua con el vino», resume el presidente de la Asamblea Local de Haro, indicando que «cualquiera que hubiera visto nuestro antiguo local y la actual sede aprecia las diferencias». Porque el cambio es «radical» a juicio de Julio Puelles, ya que los voluntarios han pasado «de tener un sitio insalubre y sin espacio a una sede nueva, diáfana y con todos los servicios que necesitamos».

La nueva sede dignifica a una institución dispuesta a arrimar el hombro desde que cualquier jarrero sea capaz de recordar, pero lo que más destacan sus responsables es que serán, precisamente, los harenses quienes se beneficien de la nueva infraestructura: «Hemos ganado en accesibilidad porque antes estábamos en El Silo y ahora estamos, como quien dice, en pleno centro de la ciudad. Antes teníamos la oficina en La Vega, pero era principalmente para Juventud y ahora tenemos todos los servicios unificados en un nuevo centro, con la privacidad garantizada para cualquier usuario que venga a exponernos sus problemas y con toda la comodidad para la gente que venga a reclamar algún servicio».

No es ese el único cambio a mejor que experimenta la Asamblea de Cruz Roja en Haro con su nueva sede. Los casi trescientos metros cuadrados de instalaciones son más que suficientes para habilitar aulas en las que desarrollar sus cursos de formación y reuniones informativas sin ningún tipo de condicionamiento horario. «Es cierto que nunca nadie nos ha puesto impedimentos por tratarse de Cruz Roja, pero hasta ahora teníamos que andar tramitando solicitudes y permisos para disponer de aulas y locales en los que desarrollar cursos y ahora somos nosotros mismos quienes contamos con total autonomía para programarlos sin interferir con ninguna otra asociación que pudiera necesitar hacer uso de dependencias municipales», valora Puelles.

Todo es ilusión en el seno de esta organización benéfica que disfruta de sus nuevas instalaciones como un niño con zapatos nuevos, y eso que «todavía estamos a medio gas porque hay gente de vacaciones. Hasta que no empecemos a funcionar a pleno rendimiento en septiembre no seremos conscientes de lo que representa de verdad».

Un nuevo impulso

Y, como ese gran lema de las historias de superhéroes, todo gran poder conlleva una responsabilidad que desde Cruz Roja en Haro están dispuestos a asumir. Su presidente afirma que «la nueva sede nos da opción a unirnos a más programas de Cruz Roja y ganar mayor presencia en la sociedad jarrera».

«Hasta ahora solo participábamos en cuatro o cinco, cuando a nivel autonómico y estatal hay una infinidad de programa», añade, detallando que «ahora tenemos que sentarnos y estudiar cómo darle un mayor dinamismo a la sede, en función de las necesidades de los jarreros».