Lucrecia Arana da ya la bienvenida a los visitantes del Museo del Torreón de Haro

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Haro y el director general de Cultura en funciones inauguraron ayer la escultura./E. C.
El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Haro y el director general de Cultura en funciones inauguraron ayer la escultura. / E. C.

El busto de la artista lírica jarrera, una réplica de los dos que Mariano Benlliure le dedicó, fue encargado en el 150 aniversario de su nacimiento

DANIEL ORTIZ

Lucrecia Arana está de vuelta en Haro y, además de dar nombre ya al Conservatorio de Música con sede en la Calle de la Vega, se hace ahora un notable hueco en el Museo del Torreón. Eduardo Rodríguez osés, director general de Cultura en funciones del Gobierno de La Rioja, se encargó ayer de colocar el busto de la artista jarrera, que fue realizado con motivo de la celebración del 150º aniversario del nacimiento de la cantante jarrera, celebrado hace dos años a iniciativa del Gobierno regional y la Fundación Mariano Benlliure, considerado en su momento el mejor escultor del país y esposo de Arana.

El nuevo busto es una reproducción del tercer trabajo que el escultor valenciano hizo de su pareja, poco después de su fallecimiento.

Al realizarlo, Benlliure adornó el pecho de la talla con un medallón en el que figuraba su autorretrato, remarcando de esa manera el amor que unió a ambos hasta el último de sus días.

De ese busto se fundieron dos ejemplares en bronce que fueron colocados, uno sobre la tumba de la artista jarrera en el cementerio de San Justo de Madrid, donde la cantante riojana fue enterrada y que acabó desapareciendo en el transcurso de la Guerra Civil; el otro sobre un pedestal de granito que fue levantado en el jardín por el que se accedía a su estudio.

Fue este el que se tomó como referencia cuando se conmemoró el 150º aniversario del nacimiento de la tiple y contralto de Haro, para realizar mediante fotogrametría un modelo digital y a partir de él un prototipo en poliéster, utilizado finalmente para fundir en bronce la copia que recuerda a una de las figuras más insignes de la capital riojalteña.

Una pionera

No en vano, Lucrecia Arana fue una de las más destacadas intérpretes del género lírico, la zarzuela, gracias a su admirable voz, potente, brillante y espontánea, su fraseo prefecto y sus grandes condiciones de actriz.

Mujer adelantada para su tiempo, compaginó con naturalidad su intensa actividad profesional con su vida familiar junto al escultor Mariano Benlliure y su hijo, José Luis Mariano. Su unión con el escultor les convirtió en una de las más atractivas parejas de artistas del cambio de siglo, que reunieron a su alrededor a los personajes más ilustres de la época, siendo habituales en la crónica social de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Estrenó cerca de 140 obras de los más destacados compositores del momento en el 'genero chico', como Bretón, Brull, Chapí, Fernández Caballero, Giménez, Marqués, Nieto, Saco del Valle, Serrano, Taboada, Valverde o Vives. De todos ellos, con el que más se identificó a lo largo de su trayectoria fue con el maestro Caballero, llegando a estrenar más de una veintena de obras de zarzuela, muchas de ellas escritas exclusivamente para ser interpretadas por la voz que ha dado hasta el momento la ciudad de Haro y que ha sido reconocida, más de cien años después de nacimiento, por numerosas instituciones no solo riojanas, sino de otras regiones como Aragón.