Iván Ayala firma el mayor logro de la aerostación española en un Mundial

Iván Ayala sobrevuela Portugal durante el desarrollo de la última cita del Campeonato de España, que también ganó./E. C.
Iván Ayala sobrevuela Portugal durante el desarrollo de la última cita del Campeonato de España, que también ganó. / E. C.

El piloto jarrero alcanza la quinta plaza en la cita de Gross (Austria) donde se proclamó campeón, tras diez de trece vuelos, el inglés Dominic Bareford

ROBERTO RIBERA

El vuelo de Iván Ayala, el piloto que se ha hecho con los seis últimos entorchados en el Nacional de Aerostación, es cada vez más largo y mucho más preciso. Lo demostró en el Mundial de Gross-Siegharts, la ciudad austriaca donde se ha disputado una edición marcada por el récord de participación y la confirmación del jarrero como uno de los mejores valores, no ya de La Rioja, ni siquiera del conjunto del país, sino de todo el orbe.

Allí es donde ha logrado el mayor éxito de la aerostación española, dirigiendo con soberbia maestría la vela de su globo sobre un espacio que apenas conocía. Se aupó a la quinta plaza del Mundial, una posición nunca alcanzada ni superada por ningún otro piloto español.

El catalán Carles Lladó es el que más se acercó a ese umbral clasificatorio, hace ya algunos años, al firmar una destadísima décima plaza en la convocatoria de 1999, curiosamente también dentro del espacio aéreo austriaco que parece adaptarse bien a nuestros representantes.

Las pruebas incluidas dentro del calendario de la competición se disputaron desde el pasado 17 de agosto hasta este mismo fin de semana, sobre una comarca situada al noroeste de Viena, la capital del país centroeuropeo y centro estratégico de una región llana y con terrenos libres de obstáculos y grandes extensiones.

El equipo jarrero, liderado por Iván Ayala y compuesto, además, por Irene Pequeño, Óscar Trejo, Marisol León y Rubén Pascual, se marcó el reto de concluir dentro de los primeros veinte clasificados, tomando como referencia el éxito alcanzado recientemente en el Trofeo de Luxemburgo, donde se hizo con el bronce frente a los 40 mejores especialistas del Continente europeo.

Y con ese objetivo realizaron varios vuelos de reconocimiento después de tomar base en Austria, comprobando que se preveían condiciones excepcionales a lo largo de todo el campeonato aunque con temperatura anormalmente altas para la zona, donde se llegaron a registrar hasta 30 grados centígrados.

En esas condiciones se disputaron diez de los trece vuelos que habían sido programados por la organización, evaluando de esa manera la precisión del piloto a la hora de maniobrar la nave y pasar por una coordenadas prefijadas durante una reunión previa al desarrollo de la regata, tal y como se hace año tras año en la cita que organiza el club al que pertenece el equipo jarrero, el Riojano de Aerostación, bajo la denominación de Crianza de Rioja.

El cansancio se convirtió por ello en un elemento decisivo pero bien gestionado por los riojanos porque así fue como consiguieron que su capitán se mantuviese dentro de los diez primeros clasificados a lo largo de todo el campeonato y hasta llegase a ocupar la tercera plaza en la segunda mitad del torneo.

Resultó clave para lograr una quinta posición que constituye todo un éxito y, al mismo tiempo, un espaldarazo para el riojano que afronta esta misma semana el Campoeonato de España en su propio terreno, al acoger la Regata Crianza de Rioja el Campeonato de España que arranca este jueves y se prolongará hasta el domingo, 2 de septiembre.

Allí se medirá a los otros dos grandes de la aerostación española, con los que participó en la cita de Austria. El mallorquín Ricardo Aracil (51) y el valenciano Blai Carbonell (66).

No lo hará el piloto inglés Dominic Bareford, que acabó adjudicándose el Campeonato del Mundo por delante del suizo Stefan Zeberli y el ruso Sergey Latypov. Ése es nombre que Iván guarda en la memoria para dar otro paso más al frente.

 

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