Hosteleros de la Paz intentaron evitar sin éxito que la feria encajonase sus terrazas

Mesas y terrazas, ocupadas por los clientes de los bares, aparecen por delante de la alineación de los puestos de la feria./ E. C.
Mesas y terrazas, ocupadas por los clientes de los bares, aparecen por delante de la alineación de los puestos de la feria. / E. C.

Los titulares de los bares afectados optaron por trasladar sus veladores fuera de la alineación de los puestos durante la tarde noche del sábado

ROBERTO RIVERA

Concluye la feria de artesanía de La Rioja, después de haber mostrado al público de la comarca de Haro artículos de decoración y productos gastronómicos realizados y elaborados por diecisiete profesionales de la Comunidad, con sus propias manos y recursos. Y una vez clausurada la convocatoria, notablemente marcada por la ola de calor que castiga a buena parte del país, cobra ahora especial relevancia lo sucedido durante la tarde noche del pasado sábado, como consecuencia del profundo malestar que provocó entre los propietarios de los establecimientos hosteleros de la Plaza de la Paz la ubicación y distribución elegidas por la Administración riojalteña para la instalación de los puestos sobre su superficie.

De acuerdo con la información facilitada a este medio por fuentes próximas a los más directos afectados, varios de sus titulares trataron de establecer contacto con las autoridades del municipio jarrero y con el departamento de Cultura, que suponían coordinaba el desarrollo de la actividad promovida por el Gobierno regional. Y lo hicieron porque, al colocar los barracones formando escuadra y en paralelo a las fachadas donde se encuentran tres de estos bares (el cuarto permanece temporalmente cerrado por obras), condenaban a sus veladores a no disfrutar de vista alguna al centro de la plaza, encajonándolos en lo que parecía un callejón especialmente angosto y de tintes claustrofóbicos.

Todo ello a lo largo de un fin de semana que se suponía especialmente favorable para el sector.

Nadie escuchó, sin embargo, sus quejas y preocupaciones para tratar de encontrar una solución al problema que advertían, acaso mediante la colocación de los puestos alrededor del perímetro del quiosco de música sin que afectasen a ninguno de los bares del lugar. Especialmente ese día para el que se había programado la actuación de un 'mariachi', primero, y otro espectáculo de animación musical, después, y en el que sus clientes se quedaban a verlas venir.

Pues bien. Llegado el momento, los titulares de los locales comerciales decidieron desplazar en bloque,sus terrazas para colocar las mesas y sillas fuera de la línea marcada por los barracones para que éstos pudiesen disfrutar de los actos incluidos en el Verano Cultural, en señal de protesta y como solución de facto al dilema.

Parece que habrá, no obstante, segunda parte en la gestión de este caso. Testigos presenciales advirtieron que se levantaba acta de lo sucedido por parte de la Policía y, consecuentemente, habrá que esperar, por tanto, al desarrollo de los acontecimientos para saber en qué queda la historia al incoarse expediente por una supuesta infracción, toda vez que se ocupó con las terrazas otro espacio público diferente al que disfrutan los bares mediante el pago de la tasa correspondiente.

Con todo ello no se ha hecho sino confirmar que, al malestar de los hosteleros del ala sudoeste de la plaza de la Paz, se suma ahora a la que venían manifestando por una u otra razón los de la escuadra nordeste.

Que se iba a producir este movimiento, para dejar bien patente su disconformidad con las decisiones adoptadas por el equipo municipal de gobierno y su negativa a adoptar una decisión «más acorde con la explotación de las terrazas», se sabía, apuntaron las mismas fuentes, antes de que se llegase a producirse porque fue advertido con antelación sin que sirviese para nada. Al caer la tarde, no hizo sino tomar cuerpo lo previsto para dejar clara su rechazo a la localización elegida y al silencio obtenido.