Haro se mueve entre generaciones

Los 'peques' se retratan en la Plaza de la Paz con la música a cuestas./
Los 'peques' se retratan en la Plaza de la Paz con la música a cuestas.

Fiesta en el Hogar Madre de Dios, encuentro de quintadas y cierre del verano; la ciudad jarrera se llena de celebraciones

ROBERTO RIVERA

La fiesta va por barrios. Y los barrios no se trazan sólo con criterios de distribución geográfica. Se sabe que algunos se dibujan sobre plano, en superficie. Otros a lo alto, en volúmenes. Algunos se amparan, incluso, en parámetros temporales para establecer diferencias generacionales. Pero todos fijan como punto de encuentro una u otra celebración, sin entrar a discutir el origen de tan sana excusa.

Es lo que parece haber quedado claro en Haro a lo largo de los últimos días, reconvertidos en tobogán de salida para un verano que ha dado de sí menos de lo que se esperaba.

Abrió el fuego el Hogar Madre de Dios con la merienda de verano en la que los residentes del centro asistencial prepararon para compañeros e invitados 'sandwichs' y brochetas de frutas, la mar de saludables, y en la que, por primera edición, se procedió a la entrega de varios galardones.

El primero de ellos, una banda conmemorativa que fue concedida a las dos residentes más longevas del complejo, Rosa Carmen González y Carmen Arcaya; el segundo y último, un reconocimiento público a los familiares de cuatro residentes «por su ayuda y acompañamiento diario». Todo un ejemplo.

Después fueron los quintos acuñados en la quinta del 48 agrupados en la Peña Los Peques que se mueve entre los años 46 y 51 y que, como otras añadas de la ciudad jarrera, parecen no tener fin y siguen reencontrándose año tras año para exprimir al máximo los recuerdos que se les agolpan a la espalda y les unen al día de hoy, que en estas páginas ya es de ayer.

Como otras tantas veces, y aprovechando el incalculable potencial tecnológico de algunos de sus componentes, se fueron yendo de calle en calle y de bar en bar con la música a otra parte, arrastrádola en un carrito de compra que reproducía las melodías más acordes con su edad y la de otros curiosos de ronda, que no es ni mucha ni poca sino la que es. Así recordaron que hace medio siglo sacaron en las 'vueltas' de San Pedro su primer carro engalanado.

Y por todo el entramado de La Herradura, el espacio que permitía refugiarse del sol que resultaba picajoso cuando conseguía hacerse hueco entre el escenario de nubes que se dibujó sobre los cielos de la capital riojalteña en la jornada de ayer, se movió una tropa compuesta por gentes de aquí y de allá, de este y otro perfil, de una y otra edad, y de infinidad de principios, identidades y rangos. Y en ese escenario de fusión, acabaron coincidiendo todas las tribus para compartir un espacio de fusión en el que, desde los más jóvenes hasta los más veteranos, se bailaron temas de guateque que, vino a quedar claro en la fiesta del Arrayri, andan a medio camino entre lo que pasó y lo que pasa.

Se consume, en fin, entre uno y otro estadio temporal la temporada de verano que conduce de forma irremesible a las aulas y a la vendimia, en un vertiginoso descenso que amortiguan las próximas convocatorias festivas, porque la celebración tiene muchos nombres y apellidos en Haro.

Este miércoles arranca el programa de Las Huertas, el domingo la romría a Bilibio y después el ciclo de la patrona. Tiempo al tiempo.

 

Fotos

Vídeos