Haro llena de música y músicos las primeras fechas de agosto

La Banda de Música de Haro, durante el concierto ofrecido en Anguciana bajo la dirección el viernes de Jesús Urrutia. /E. C.
La Banda de Música de Haro, durante el concierto ofrecido en Anguciana bajo la dirección el viernes de Jesús Urrutia. / E. C.

Chavarri en los locales del Suizo, Ritornello en San Vicente y la Banda en Anguciana asumen máximo protagonismo en este fin de semana

ROBERTO RIVERA

Haro parece parodiar a Santa Marta, que presumía de tener tren pero carecía de tranvía, allá en pleno Caribe colombiano, y sigue presumiendo de contar con dirección musical en el organigrama del Consistorio y, no ya con una, sino con dos formaciones musicales (con más o menos componentes y más o menos aceptación oficial) sin disponer, por difícil que resulte de creer a estas altura de la vida, de un servicio municipal estable que garantice al vecindario un calendario mínimo de conciertos, programación de temporada en los quioscos de la Paz y de la Vega, y hasta en el Teatro Bretón, desde hace ya algunos años.

Cuenta la 'obra', en fin, con arquitecto. Pero los albañiles encargads de hacer realidad el proyecto parecen fijos discontinuos. Se contratan, vaya, en función de las necesidades que van surgiendo. A salto de mata. Hay jefes, vaya. Pero falta un ejército de indios.

Y, sin embargo, este inexplicable sinsentido no hace sino confirmar que en la ciudad jarrera hay músicos para dar y tomar, y la música forma parte intrínseca de su historia, por revuelto que ande el panorama en el que no se advierten vías de salida ni gentes a la altura como para poner un poco de cordura en semejante desaguisado.

Basta con echar un vistazo a la agenda de este fin de semana. En la madrugada del viernes, a Jesús Urrutia le invitaron para marcar ritmos, intensidad y pautas durante el concierto que la Banda de Música de Haro ofreció en la localidad de Anguciana, donde se le ha ofrecido de forma desinteresada la sala de ensayos que se le ha negado en casa, durante la programación de la Noche en Blanco.

Y en las últimas horas, los componentes del dúo Ritornello, María Muñoz al oboe y Eduardo Chavarri al piano, se encargaron de prolongar la oferta del Festival de Música en las Ermitas de la Sonsierra y Briones con la interpretación, en el templo de San Roque de San Vicente, de un programa de cámara que había empezado a tomar cuerpo hace una semana en la Iglesia de Santo Tomás de Ábalos y concluirá el día 17 en la Ermita del Cristo de los Remedios de Briones, donde volverán a presentarse con un repertorio que abarca «un extenso abanico de estilos musicales que van desde las obras pertenecientes al Barroco hasta piezas compuestas por varios compositores contemporáneos».

Hay más. El teclista se encargó, al día siguiente, el de ayer en concreto, de amenizar la parada de los clientes en los salones de lo que fue Café Suizo a la hora del vermú.

Utilizó para ello melodías inmortales y especialmente arraigadas en la memoria de los clientes que disfrutaron del concierto al mediodía. Y amainó al mismo tiempo el paso de los peatones por la Plaza de la Paz, que sufría el latigazo del sol. Porque, en su quiosco, como en el del Parque de la Florida, hace ya demasiado tiempo que se ha impuesto un silencio no deseado.