Haro estrena año con asuntos pendientes

Estado en el que se encuentran las obras de remodelación de la antigua Plaza de Abastos, proyecto estrella de la actual legislatura. /R. Solano
Estado en el que se encuentran las obras de remodelación de la antigua Plaza de Abastos, proyecto estrella de la actual legislatura. / R. Solano

La marcha de la interventora, con las dos letradas y los dos arquitectos de baja, merma aún más la capacidad de gestión de un Consistorio que perderá seis policías

ROBERTO RIVERA

Año nuevo, fin de fiesta. El gobierno tripartito afronta los cuatro últimos meses de la legislatura con cierto desasosiego. Arrastra asuntos pendientes de cursos anteriores y la falta de previsión, una constante a lo largo de su mandato, agudiza aún más la situación porque a ese listado se irán sumando, a corto plazo, nuevas preocupaciones. La más alarmante, sin duda, la merma que sigue sufriendo la estructura administrativa de un Ayuntamiento que no se ha distinguido, precisamente, por la agilidad en su gestión.

Con las dos letradas y los dos arquitectos titulares de baja, el equipo de gobierno trata ahora de paliar los efectos que acabará teniendo, inevitablemente, la marcha de su actual interventora. Y a lo largo del ejercicio perderá a seis agentes de policía, uno de ellos el único oficial que mantiene desde hace algunos años en su plantilla; otro el subinspector jefe. La cúpula funcionarial de la Administración jarrera quedará, pues, decabezada.

Curioso, en todo caso, que aun sabiendo las consecuencias que tendría el Real Decreto que anticipa la jubilación de los 'locales', en la oferta de empleo público para el presente año sólo se haya incluido una plaza de policía. Mucho más que en la última junta de gobierno se diese cuenta de una comunicación remitida por la Consejería de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia, «solicitando previsión de vacantes de policías locales para el año 2019 para prever cursos de formación o convocatoria de plazas».

Para cubrir la inminente baja de la interventora ya se ha convocado el proceso de selección para contratar de forma interina a su suplente, aunque la actual legislatura demuestra que la relación de bajas que se han registrado en los últimos años, algunas de larga duración, ha sido muchísimo más amplia que el de mandatos precedentes.

En ese escenario de mínimos se afronta la fase final de la reforma del antiguo Mercado de Abastos, el proyecto estrella del tripartito y la única de las actuaciones que no aparecía en ninguno de los programas electorales del actual equipo de gobierno. Ni en el del PSOE, ni en el de Ganemos Haro ni en el del PR+.

Con un arquitecto interino al frente de la Unidad de Obras, y a la espera de que pueda reincoporarse al menos uno de los dos titulares en las próximas semanas, el equipo de gobierno apura los plazos para presentar el proyecto como el gran éxito de la legislatura. Aunque lo sucedido con otras actuaciones, como la reforma de la Paz, la renovación de los vestuarios del frontón o la construcción del nuevo vestuario de El Ferial, no anime a pensar que los trabajos puedan concluirse antes de la apertura del proceso electoral, programado para el 26 de mayo.

Sobre todo si se tiene en cuenta que las obras se iniciaron en el mes de febrero, se paralizaron al detectarse la presencia de agua en el sótano y hace apenas unos días, no sólo se aceptó el incremento de la inversión, sino que se amplió de catorce a quince meses el plazo de ejecución concedido en un principio.

Más sorprendente resulta, en todo caso, que Haro inicie 2019 sin una empresa encargada del mantenimiento de su alumbrado público de forma definitiva, y que para salir del paso se haya procedido a la contratación del servicio por tres meses, después de haber solicitado presupuesto a tres firmas especializadas el 24 de diciembre. Es decir. A menos de una semana para el cierre del ejercicio y con apenas cuatro días hábiles para garantizar la asistencia técnica en una ciudad que presume de haber sido la primera del país que instaló alumbrado eléctrico.

Incomprensible si se tiene en cuenta que el tripartito rescindió en abril de 2018 el contrato firmado a principios de 2017 con ADE, que en mayo encargó la redacción de un nuevo pliego de condiciones para anunciar su licitación y que, aunque el Consejo Consultivo de La Rioja anuló el primero de los acuerdos dando la razón a la mercantil, el equipo de gobierno se enrocó y dejó claro en el mes de agosto que ésta dejaría de trabajar para el Concejo el 1 de enero. Todo ello después de soportar apagones de varias calles y, en muchos de los casos, durante varios días.

Tal vez por ello tampoco sorprenda que, después de trece meses de conflicto y negociación, aún no haya bases para la contratación del servicio de Banda de Música. O que, transcurrido más de un año, no se haya materializado aún la promesa de devolver las plazas de la 'zona azul' de Avenida de La Rioja a su estado original. La prueba que se anunció en enero de 2017 para seis meses se ha prolongado hasta ahora.

 

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