Otro desprendimiento anula La Ventilla

La calle ha tenido que ser cerrada. /R. Solano
La calle ha tenido que ser cerrada. / R. Solano

Los bomberos optan por clausurar la calle que mayor volumen de tráfico soporta en Haro al advertir serios daños en el edificio afectado

ROBERTO RIVERA

El inmenso caudal de agua que se viene desplomando desde hace meses sobre Haro en forma de tormentas y lluvias pertinaces, pone al descubierto el mal que ha ido alimentando desde hace décadas el inevitable paso del tiempo y, en paralelo, la sensación de abandono que se percibe en muchas arterias y edificios de la localidad jarrera.

La mancha se extiende, supera ya el ámbito de la villa intramuros y empieza a hacerse patente en arterias de enorme relevancia para la vida social del municipio como La Ventilla, la calle que concentra buena parte de los establecimientos comerciales de la ciudad y que mayor volumen de tráfico soporta en su entramado circulatorio, según revelaron los aforos realizados por la Jefatura de Policía años atrás que relegaron a la mismísima Avenida Juan Carlos I a la segunda plaza de esa clarificadora estadística.

Lo sucedido ayer deja claro, no obstante, que en sus cerca de quinientos metros de trazado se abre una brecha trazada, de forma transversal, por Martínez Lacuesta. Desde ese cruce y hasta la Plaza de Castañares, la trama urbanística de la margen derecha muestra un aceptable estado de revista, al estar ocupadas, si no todas, sí casi todas sus lonjas comerciales. Y la izquierda aguanta el tirón, con llamativas excepciones, al haberse paralizado la urbanización del entorno de la antigua Bodega Martínez Lacuesta, cuyo convenio urbanístico caducó hace más de tres años.

Hasta ese punto, si se parte desde la Cruz, la alineación de la mano izquierda ofrece un aspecto desolador. De ahí que nadie se sorprendiera de lo que sucedió ayer, sábado.

El desprendimiento de materiales constructivos que se produjo poco antes de las diez de la mañana desde la fachada de uno de sus edificios, en concreto el que aparece en el callejero con el número 25, obligó a acordonar la zona, primero, y a confirmar, después, el cierre al paso de vehículos como medida de prevención «hasta nueva fecha».

Así lo decidieron los bomberos del Parque del CEIS en Haro que acudieron a la llamada de la Policía Local, alertada a su vez por los vecinos que transitaban por la zona, tras comprobar que en esta ocasión no se trataba de un desprendimiento más, sino que el estado del inmueble obligaba a efectuar un estudio mucho más exhaustivo. Fundamentalmente porque al acceder a la segunda planta, desde la que se produjo la caída de parte de su enfoscado y del tabique de adobe con que fue acabada la facha principal, comprobaron inicialmente que parte de la cubierta se encontraba hundida y eso facilitaba la entrada de agua al interior del bloque, minando su estructura; y sobre todo que la cincha de hormigón que hay bajo el dintel de la ventana, parcialmente al descubierto al haberse desprendido buena parte del tabique de ladrillo, se encontraba «quebrado», confirmaron a este medio miembros de los cuerpos de seguridad que se personaron en el lugar de los hechos.

Asistencia de Redondo

Se entendió por ello que la situación resultaba mas preocupante de lo que podría parecer en un primer momento y, en presencia del titular de la Concejalía de Obras, Javier Redondo, se optó por cerrar la calle al tráfico rodado hasta que los técnicos municipales valoren el estado real de la construcción y determinen cuáles son las medidas que han de adoptarse para garantizar la seguridad de las personas porque, sin llegar a certificarlo formalmente, no descartaban la posibilidad de derrumbe. Preferían prevenir.

Consecuentemente, el estado de 'sitio' de La Ventilla podría prolongarse, salvo cambio de criterio y decisión posterior, hasta el lunes. Y la circulación de los vehículos que desean acceder al Casco Antiguo o la Paz a través de la Plaza de la Cruz se realizará, consecuentemente, por Martínez Lacuesta y Magdalena, arteria desde la cual podrá accederse a ese punto de distribución del tráfico por Santa Lucía.

Además del máximo responsable del área de Urbanismo, que respondió de inmediato al aviso de la Policía, y de los cuerpos de emergencia que atendieron la llamada de la Jefatura y SOS Rioja, en el dispositivo movilizado participó la Brigada de Obras que se encargó de acordonar la zona y derivar el tráfico a otras arterias mediante la instalación de vallas y precintos de seguridad.