El Concejo jarrero atiende una propuesta vecinal para controlar la población felina

Un gato se asoma a la calle desde el interior de una vivienda, y a través de uno de sus ventanales, en pleno invierno. /A. P.
Un gato se asoma a la calle desde el interior de una vivienda, y a través de uno de sus ventanales, en pleno invierno. / A. P.

El Ayuntamiento asume la financiación de un programa basado en la captura, esterilización y suelta de los ejemplares sueltos por la localidad

ROBERTO RIVERA

El Ayuntamiento de Haro ha asumido el compromiso formal, mediante acuerdo de pleno y atendiendo a la iniciativa presentada por un colectivo vecinal del municipio, de impulsar «el mantenimiento de colonias controladas de gatos en espacios públicos como alternativa a su sacrificio, a través del método CES (captura, esterilización y suelta) en colaboración con organizaciones y personas autorizadas por la Administración local». Y, según recoge el acuerdo aprobado por el órgano ejecutivo, «dotará presupuestariamente una partida suficiente para este fin», dejando claro que la autorización a las personas y organizaciones que colaborarán en el cuidado y control de esas colonias de felinos «se regirá por criterios objetivos y públicos».

Consecuentemente, el Consistorio jarrero se compromete a facilitar la esterilización de los perros y los gatos del municipio, domésticos y no domésticos, «contribuyendo a sufragar los gastos de la operación o estableciendo convenios con otras entidades que permitan a las personas cuidadoras esterilizar a los animales a su cargo, gratuitamente o a cambio de un precio reducido».

Los recursos para el control de colonias «se dirigirán prioritariamente a la esterilización».

Como paso previo a la puesta en marcha de este programa promovido a iniciativa del vecindario, se censarán las colonias controladas de gatos, contabilizando el número de ejemplares esterilizados y su sexo, «marcándolos, vacunándolos y desparasitándolos, si es posible, y registrando su ubicación». Y, para reforzar su impacto en este ámbito, se permitirá a las personas controladoras de colonias felinas, alimentar a los integrantes de la misma, previa formación en dicha tarea, para evitar suciedad y olores que puedan perturbar a la ciudadanía.

En última instancia, la Administración jarrera efectuará periódicamente una limpieza de la zona en la que habitan los animales, «con la colaboración de organizaciones y personas autorizadas».

La iniciativa, respaldada por todos los concejales del pleno, responde al convencimiento de que «la relación entre seres humanos y gatos ha sido beneficiosa para ambas partes tradicionalmente» y de que «la existencia de colonias controladas supone un beneficio sanitario para la población humana, ya que los gatos actúan como plaguicidas y raticidas naturales».

Pero también a la aceptación de que «el abandono de gatos domésticos y la capacidad reproductiva de éstos puede desembocar en el surgimiento de colonias felinas en edificios, solares y espacios públicos desocupados. Cuando no están controladas», reconocía de forma explícita el documento presentado ante la Corporación mediante iniciativa popular, «estas colonias pueden originar conflictos vecinales y problemas de salud, y en general perjudicar el bienestar de humanos y gatos. Los intentos de erradicar la colonia sacrificando a sus miembros son mejorables éticamente e inútiles, puesto que dejan libre un nicho ecológico que vuelve a ser ocupado por otros gatos».

De ahí que se apueste por la puesta en marcha de «un control» y «no un sacrificio».

Los buenos resultados obtenidos hasta la fecha por el sistema conocido como CES (captura, esterilización y suelta) acabó convirtiéndose en el principal argumento esgrimido por los defensores de la propuesta, tras señalar que colectivos, asociaciones y administraciones locales lo están adoptando crecientemente «como alternativa más eficaz» al problema de superpoblación de gatos en los entornos urbanos.

Se sugiere, para ello, un sistema de intervención que consiste en la captura de los miembros de la colonia, su esterilización, su cuidado postoperatorio, su censado y, finalmente, su devolución al lugar de captura o a otro designado para la colonia. «En estas tareas colaboran frecuentemente personas voluntarias», apuntan sus promotores.

 

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