El comercio y la hostelería de Haro pierden peso y ceden su espacio al sector Servicios

Vista de los polígonos Entrecarreteras y Fuente Ciega. /R. Solano
Vista de los polígonos Entrecarreteras y Fuente Ciega. / R. Solano

El INE constata que en los últimos seis años Construcción e Industria han cedido cuota de mercado

ROBERTO RIVERA

La lectura de los datos con los que el Instituto Nacional de Estadística (INE) define la situación por la que atraviesa el universo de la empresa en Haro va más allá de la lectura superficial que podría realizarse sobre datos globales. Es cierto que el número de actividades económicas registradas por el departamento estatal a cierre de 2018 constata la presencia de trece firmas más que en el ejercicio anterior. Pero la serie histórica que abarca el periodo que arranca en 2012 deja claro que ese incremento es poco significativo. Entonces, en la ciudad jarrera existían 829 empresas. Hoy habría 838. La evolución resulta, po ello, prácticamente anecdótica porque apenas supone un aumento del 1,5% en seis ejercicios, cuando la tasa de crecimiento económico del país, después de dos años de regresión en 2012 y 2013, se ha elevado al 8,9%, gracias al tirón experimentado en los cuatro últimos ejercicios (13,5%).

Es más. Incluso en ese caso se advierte que la evolución de este registro resulta, cuando menos, enormemente volátil e inestable. Lo deja claro el hecho de que en 2016 estuviesen computadas 837 empresas, una menos que en el último curso, y en 2017 la cifra se desplomase hasta las 825 controladas en ese momento por el instituto.

En realidad, el análisis de los datos que maneja el INE dejan claras dos cuestiones que han sido obviadas en la interpretación política de sus números pero coinciden con la percepción que tienen los vecinos de la localidad jarrera, especialmente preocupados por la pérdida de tejido económico en el conjunto de la ciudad y, muy especialmente, en el centro histórico del municipio.

Tomando siempre como referencia llos cambios experimentados en ese lapso de tiempo, el que va de 2012 a 2018, parece claro que Haro, considerada una ciudad eminentemente turística y espoleada, en consecuencia, por el comercio local ve cómo se transforma por completo su economía, hasta tal punto que el desplome de este último sector, el que engloba a Comercio, Transporte y Hostelería, empieza a transformar a la capital riojalteña, de forma progresiva, en una ciudad de Servicios.

Lo demuestra a las claras el hecho de que, después de asistir ya a una primesa fase marcada por el cierre de numerosos establecimientos, haya acabado afrontando otra en la que se han producido diecisiete nuevas bajas, para pasar de los 358 establecimientos contabilizados hace seis años, a los 341 que habría en la actualidad. No sólo son diecisiete menos. Además son la clave que ayuda a explicar por qué el impacto del comercio en el registro de empresas ha descendido 3,5 puntos, pasando del 43,18 al 40,69%.

No es un retroceso más. Es un retroceso brutal en un sector que lideraba esas estadísticas, al copar cuatro de cada diez actividades económicas censadas en la ciudad.

Haro es cada vez menor comercial y, de no producirse cambios significativos, va camino de convertirse, en realidad, en una cabecera centrada en la prestación de servicios.

Lo deja claro la evolución que ha experimentado este epígrafe en el que se engloban las actividades dedicadas, en concreto, al mundo financiero y las compañías de seguros, a la información y las comunicaciones, a la gestión inmobiliaria, a trabajos profesionales y técnicos, la sanidad y los servicios sociales o la prestación de asistencia personal.

En ese caso se ha producido un crecimiento espectacular. Tanto que, a pesar de las bajas advertidas en el listado de entidades bancarias y las aseguradoras (4) o los profesionales y técnicos (7), el cómputo global ha pasado de las 265 licencias de actividad controladas en 2012 a las 305 que había al concluir 2018. Gracias, en gran medida, al estirón advertido en las actividades inmobiliarias (comercialización de pisos, lonjas y fincas; en ningún caso construcción de nuevas promociones). Había 49 y a día de hoy existirían 85, al haberse incorporado a la lista 36 oficinas o profesionales más.

Porque la evolución advertida en el resto de los apartados que forman parte de este sector es poco significativa. La proporción del mundo de los Servicios era hace seis años del 31,96%. Ya se sitúa en el 36,59%, y con ese margen de implantación se acerca, peligrosamente, al que parecía motor de la ciudad en términos estadísticos, que no económicos, porque en ese caso el ámbito bodeguero es, no sólo el que mayor volumen de negocio genera en la ciudad, con enorme diferencia sobre el resto, sino también el que mayor número de empleos oferta desde la empresa privada.

La interpretación que puede hacerse de este conglomerado numérico, mucho más complejo que el mero dato que resume con dos cifras el tránsito de 2017 a 2018, queda supeditado ahora a su criterio.

 

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