La Banda de Haro reivindica su patrimonio

En el claustro. Cerca de 500 personas coparon el aforo del Hotel Los Agustinos en el concierto ofrecido por la Banda de Música de Haro este pasado viernes./Donezar
En el claustro. Cerca de 500 personas coparon el aforo del Hotel Los Agustinos en el concierto ofrecido por la Banda de Música de Haro este pasado viernes. / Donezar

Treinta y tres músicos de la localidad jarrera defienden «el legado de nuestros padres, que nadie nos puede arrebatar», advierten

ROBERTO RIVERA

La Banda de Música de Haro, la misma entidad que ha prestado durante décadas el servicio municipal, primero como tal y luego como asociación cultural por imperativo del Concejo y, como sacrificio, para resolver los problemas administrativos que se le podían venir encima a la Corporación, explicaron en su día a este medio fuentes de la Administración jarrera, se reencuentra con los suyos en una sesión cargada de emociones que relega a un segundo plano cualquier consideración de carácter técnico y artístico, aunque en ese apartado también el saldo resultó especialmente positivo, a la vista de la respuesta recibida de los cerca de 500 espectadores que asistieron al Concierto de Reyes ofrecido por sus miembros en el claustro de Los Agustinos.

Después de más de un año de silencios, en el que se ha tratado de negociar sin éxito la firma de un contrato que revalidase la existencia de una banda en la ciudad, y en la que falta por conocer aún la respuesta oficial del Concejo a la propuesta de contrato que pidió el concejal de Cultura de los músicos, el colectivo que agrupa a tres cuartas partes de lo que era hasta hace poco más de dos meses, reivincó en la sala «el legado» de sus padres, «músicos y amantes de la ciudad también, que nadie nos puede arrebatar».

Y con ello se comprometieron ante los presentes a «preservar 160 años de historia», los que distan desde la aparición en escena de la primera formación musical hasta la que esa noche recuperó el pulso en el hotel. «¡Viva la Banda de Música de Haro!», entonó en voz alta Paty Alonso, trasmitiendo el sentimiento de los más de treinta compañeros con los que compartió espacio y que estaban «encantados» de volver a disfrutar, dijo, de una velada musical con sus seguidores.

La respuesta fue un aplauso tan cerrado como el recibido, en primera persona, por el director del concierto, Jesús Urrutia, cuando se anunció la presencia de quien fuera máximo responsable de la Banda Municipal de Música de Haro de 2007 a 2012 en el patio del complejo conventual.

Ahí concluyó el listado de agradecimientos, formalizados públicamente por la presidenta de la entidad, Ascen Alonso, con señalada reseña para quienes coparon las invitaciones repartidas por la asociación, y acabó tomando forma la 'resurrección' de la entidad musical riojalteña, que interpretó de salida el 'Concerto d'amore', de Jacob de Haan, para abrir boca.

Después se metió de lleno con la versión que Richard Comello hizo de la 'Opera favourites', la obertura 'Acrobácies' y el popurrí que enlaza los principales éxitos del cuarteto sueco Abba, con arreglos de Ron Sebregts.

La melodía con la que Nino Rota convirtió la banda sonora de la película 'Amacord' en un clásico para siempre se convirtió en el preámbulo de boleros y ritmos de tradición española como '¡Viva el pasodoble' que inmortalizó Rocío Jurado, en este caso con adaptación para banda del propio Jesús Urrutia, y arraigados en Haro como la marcha 'A San Sebastián' de la Banda de Miranda y Miguel de la Fuente, con la que se invitó a los presentes a cantar y hasta a bailar sobre el patio de Los Agustinos.

Se suponía que era el sonsonete de despedida, aunque a petición del público se amplió el programa con dos interpretaciones más. 'Sierra de luna', de Francisco García de Val, y 'Si vas a Calatayud', de Ramón Zarzoso, que pusieron broche final a una sesión que concluyó con el servicio de vino entre los asistentes.

«Hemos luchado juntos para preservar el legado que nos dejaron nuestros antecesores, músicos como nosotros, amantes de su ciudad, de sus costumbres y de sus tradiciones. Un legado de más de 160 años de historia, de nuestra historia, de la historia de la Banda de Música de Haro, que nada ni nadie nos va a poder arrebatar». Fueron las palabras que permanecieron presentes en la sala como eco de ese reencuentro entre músicos y seguidores. También el origen de la energía a la que se acogían los miembros de la entidad para reafirmarse en la defensa de sus principios y dignidad.

Aún siguen esperando respuesta del Consistorio jarrero a la petición de una sala donde ensayar.

 

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