La Banda declina la invitación para participar en las fiestas de la Vega

La imagen de la Virgen de la Vega llega a la Plaza de la Paz, repleta de gente, junto al Rosario de Faroles el curso pasado./ DONÉZAR
La imagen de la Virgen de la Vega llega a la Plaza de la Paz, repleta de gente, junto al Rosario de Faroles el curso pasado. / DONÉZAR

La decisión fue remitida ayer a la cofradía de la patrona y al titular de Cultura, cumpliendo así el plazo marcado por la Administración jarrera

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

Se confirma el peor de los pronósticos. Apenas supo de la negativa de la Banda de Haro a participar en el proceso de licitación del servicio musical, manteniéndose el contrato tal cual, Leopoldo García reclamó de su junta una respuesta a la oferta que puso sobre la mesa para garantizar su participación en las fiestas de la Virgen de la Vega mediante la firma de «contratos menores», por cada una de sus intervenciones. Y puso plazo a su oferta. Debían manifestarse, como tarde, ayer.

Pues bien. Ya tiene la respuesta, al igual que la cofradía de la patrona que trató de contar con su colaboración dirigiéndose directamente a los representantes de los músicos de la ciudad. Y, según pudo saber este periódico, posiblemente no sea la que esperaba el edil.

La Banda declina, de forma definitiva, su participación en los actos centrales de las ferias de septiembre. Sus integrantes entienden que no se encuentran «en condiciones para desarrollar en condiciones óptimas» su labor y descartan intervenir, incluso, en el Rosario de Faroles aún siendo la de este año una edición especial por cuanto se celebra el centenario de su salida a las calles de Haro por primera vez.

Es el acuerdo adoptado por la entidad tras someter la oferta del Concejo y la petición de la institución religiosa a una votación en la que se impuso la tesis que apuesta por esperar a la firma de un acuerdo que garantice la prestación del servicio en unas condiciones mínimas.

Se trata de una mala noticia que viene precedida de veinte largos meses en los que se ha ido tensando de forma inexplicable la relación entre ambas instituciones. Aunque, una vez axpirado el contrato a finales de noviembre, y sin que el Concejo tuviese ni redactado, ni negociado ni licitado siquiera uno nuevo, lo más determinante fue lo que sucedió a primeros de junio.

La Vera Cruz solicitó la colaboración de los músicos por mediación de su prior, Antonio Viela, que llamó personalmente a cada uno de ellos para que colaborasen en la resposición del sainete 'Vega la jarrera'. Aceptaron de forma desinteresada más de una veintena. Pero algunos fueron descartados esgrimiendo «criterios técnicos», confirmaron algunos de sus compañeros.

Ahí es donde se plantó, definitivamente, la Banda que supo cómo en vísperas del día de San Felices se realizaron llamadas personales a buena parte de la formación para tratar de crear fisuras y lograr que algunos participasen en la procesión del anacoreta. Las posiciones se reafirmaron y el contrato ofrecido por García fue rechazado hasta en dos ocasiones alegando que no podían cumplir los requisitos de carácter «técnico, organizativo y sancionador» que se imponían, dando pista de lo que sucedía en realidad.

La nota de prensa con la que el gabinete municipal de prensa resumía la rueda de prensa ofrecida por el concejal regionalista no ayudó, ni mucho menos, a relajar el clima de tensión que se viene advirtiendo.

Insistía en recordar los costes económicos del servicio con cifras globales y no pormenorizada, y remarcaba la presión trasladada a los músicos por el edil defendiendo que «el amor a la ciudad, a la Banda y a los jarreros se demuestran con hechos», dejando entrever que podían tocar «gratuitamente» aunque él estaba dispuesto a contratar sus servicios.

Los músicos se sintieron más molestos aún porque el apartado económico nunca generó diferencias entre las partes y la asociación había señalado a párrafos vinculados con el apartado 'técnico' para justificar sus recelos y rechazo. García pasó de puntillas sobre el origen central del problema.