La solidaridad y el cariño por bandera

Edurne Uzkudun con Buyema Ahmed Ali y Lahsan Ahmed Ali en la piscina descubierta de Ipurua. /DV
Edurne Uzkudun con Buyema Ahmed Ali y Lahsan Ahmed Ali en la piscina descubierta de Ipurua. / DV

Buyema y Lahsan han sido los dos únicos niños saharauis que han pasado este verano en Eibar; lo han hecho en casa de Edurne Uzkudun

J.A.REMENTERIA

Los hermanos Buyema y Lahsan Ahmed Ali han disfrutado de unos días inolvidables del mes de julio y agosto en Eibar y su entorno. Han estado en el monte, en la playa, la piscina, e incluso han asistido, muy emocionados, a los entrenamientos del Eibar en Atxabalpe, donde llegaron a saludar a José Luis Mendilibar. No dejaron escapar la oportunidad de visitar el estadio de Ipurua, se quedaron asombrados con las obras, y con todo lo que supone acercarse a sus inmediaciones.

Buyema y Lahsan son mellizos de 9 años, saharauis, y han estado acogidos por Edurne Uzkudun dentro del programa 'Vacaciones en paz' para escolares entre 9 y 12 años. Lahsan ha repetido su experiencia con la misma familia, pero, sin embargo, para su hermano Buyema era la primera vez. La de Edurne Uzkudun y Haritz Orbegozo ha sido la única familia eibarresa que se ha sumado este año al programa. «Hubo otra familia que tramitó la acogida de una niña, pero por problemas burocráticos finalmente no pudo hacerlo», nos explica Edurne, voluntaria del colectivo Eibar-Sahara.

La relación de Edurne con el Sahara empezó hace veinte años, a raíz de la acogida de sus tíos de Deba de un primer niño que hoy es tío de Buyema y Lahsan.

El número de familias que se suman a 'Vacaciones en paz' en Euskadi ha sufrido un descenso en los últimos años. «Cada vez son menos las que acogen a estos niños. Desde hace años se habilitan en verano escuelas como albergue. En Larrabetzu con 35 niños, en Tolosa unos 15, en Arrasate unos 11 y en Durango unos 10», nos cuesta esta eibarresa que ha viajado en más de una ocasión a los campamentos donde viven estos saharauis como refugiados. «Mantenemos una relación estrecha, para mí es como si fueran mis sobrinos pequeños. Tratamos de ser solidarios y darles todo el cariño. Allí viven en condiciones extremas. Cuando vienen aprovechamos para darles atención médica, alimentación, tratamos de ofrecerles nuestra solidaridad y todo nuestro cariño. Suelen mejorar mucho e incluso, en algunos casos, se van con un tratamiento médico. Realmente les viene bien esta estancia, suelen mejorar, lo notan para el resto del año, lo cual es una enorme satisfacción personal».

Venir de un mundo que, precisamente no se caracteriza por la abundancia material, aunque, eso sí, resalta por su alto grado solidaridad, es uno de los aspectos que contrasta. «Aquí perciben muchas sensaciones. El año pasado tuvimos una experiencia muy bonita. Acogimos a Lahsan, que era la primera vez que venía, y fue emocionante cuando descubrió qué era un grifo, una bañera, la piscina o bien comprar un helado; cosas cotidianas para nosotros como abrir un frigorífico y encontrarse yogures, fruta o alimentos frescos, era motivo de sorpresa. Y este año, al venir su hermano Buyema, hemos vuelto a revivir la misma experiencia», destaca Edurne.

Hace cuatro años, a Eibar llegaron cinco niños saharauis de acogida. «Eibar-Sahara empezó con 'Vacaciones en paz' hace poco. En su momento a Eibar venían niños a través de la asociación de Ermua, y hace seis o cinco años, un grupo decidimos crear la asociación Eibar-Sahara y empezamos con todo el papeleo necesario. El primer año vinieron tres, luego cinco, pero a medida que ha ido pasando el tiempo la cifra ha decrecido. Animamos a la gente, es una experiencia bonita, sobre todo para los niños de aquí porque, en dos meses, aprenden muchísimo como aspectos de la solidaridad, y ser testigos de ver que los demás no tienen nada y tú dispones de todo. Los niños de aquí aprenden a compartir y a descubrir otra cultura. Estos niños te dan todo. El primer día les compramos unas 'chuches' y les ofrecían a todo el mundo. Le insistíamos que eran para ellos, tienen arraigado el sentido de la solidaridad, te dan todo lo que tienen, es una cosa que llama realmente la atención», resalta Edurne Uzkudun.

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