Reyes mágicos, veloces y aclamados

Color. Lluvia de confeti al paso de la carroza por la calle Toribio Etxebarria, recta final de un recorrido que llenó las calles de gente de todas las edades./Félix Morquecho
Color. Lluvia de confeti al paso de la carroza por la calle Toribio Etxebarria, recta final de un recorrido que llenó las calles de gente de todas las edades. / Félix Morquecho

Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron a Eibar en Lambretta y con balón ovalado para su cabalgata

FÉLIX MORQUECHO

¿Qué tendrán los Reyes Magos que siguen manteniendo sus dotes en plena era de la tecnología? Aparecen en distintas localidades, los vemos en televisión, cada uno parece diferente del otro, pero siempre son Melchor, Gaspar y Baltasar. ¡Qué cosas tiene la magia! Ayer lo volvieron a hacer. Llegaron a la plaza de Unzaga con puntualidad británica, saludaron a niños y mayores e incluso tuvieron tiempo de hacerse un selfie con los más echados 'palante'.

La tarde-noche comenzaba con Sus Majestades de Oriente llegando a lomos de motos Lambretta hasta la plaza de Unzaga, lo habitual ya en los últimos años. Lo curioso es que llegaban con sendos balones de rugby bajo el brazo. Tal vez por ese carácter deportista imprimieron a la cabalgata un ritmo ágil. «¡Qué rápido! Pero si no ha dado tiempo ni de ver a los Reyes!» protestaban en Toribio Etxebarria. «Olentzero no pasó tan rápido» recordaba otro.

Los que más cuidado tenían eran los antorcheros, un grupo de estudiantes de sexto de Primaria que se afanaban en controlar el fuego. Tras ellos llegaban las figuras de luz, unas estrellas y mariposas que repetían respecto al año pasado. A quien se acercó a Unzaga entonces ya le sonaban, pero entonces no pudieron hacer el recorrido por la lluvia y esta vez sí, a pesar de las bajísimas temperaturas.

El ritmo ágil de la cabalgata lo pusieron los integrantes de la Banda de música Cielito, comandada por su subdirectora. Temas que recordaron a muchos a su infancia sirvieron para abrir paso a la carroza de Melchor, Gaspar y Baltasar. El camello sobre el todo terreno de la Brigada Municipal y un gran pavo real como decoración sirvieron de tiro y soporte a los tres Reyes Magos.

Unas calles llenas de gente recibieron a la comitiva que cerraba esta edición de las vacaciones de Navidad. Mientras algunos pequeños se acordaban de que quedaban horas para el último día antes de regresar a la escuela, los personajes del día se encargaban de llenarles los bolsillos de caramelos. Muchos mayores no se quedaron atrás y pelearon como el que más por recoger los dulces. Fueron miles los que se lanzaron, y al que se despistaba le tocaba comprobar su dureza. Llegados a Unzaga los Reyes Magos bajaron de su carroza como auténticas estrellas, antes de dirigirse al Ayuntamiento para saludar, ahí sí, de forma pausada, a todos los pequeños.

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