El reto joven de Rekalde
La visita a la zona de piscina natural del Consejo de la Infancia sirvió también para ponerles en contacto con el Grupo motor de Personas
El latido más joven de Ermua resuena con fuerza en su noveno Consejo de la Infancia, un órgano asesor compuesto por doce intrépidos consejeros de segundo y tercer curso de Primaria, representando a cada centro educativo de la localidad.
Este grupo, el más novel consejero de la Alcaldía, se constituyó oficialmente el pasado mes de octubre, recibiendo el encargo directamente de la alcaldesa Beatriz Gámiz: elaborar propuestas concretas para transformar la histórica zona de Rekalde -donde antiguamente se ubicaba la piscina natural- en un espacio de ocio accesible e inclusivo, un lugar de disfrute para toda la ciudadanía.
Este ambicioso reto no es un capricho; complementa la solicitud nacida de la juventud de Ermua dentro de los presupuestos participativos para 2026. Los pequeños consejeros y consejeras se reunirán mensualmente, los miércoles hasta el mes de mayo, para abordar esta misión, que ya ha vivido su segunda sesión de trabajo. Fue una mañana de exploración y alianzas. Los doce miembros, junto a monitoras y técnicos del proyecto Ciudad Educadora, se unieron a nueve personas del grupo motor Ermua Ciudad Amigable con las Personas Mayores, buscando una visión intergeneracional para un entorno más amable.
Con asesoramiento técnico
Todos juntos realizaron una enriquecedora excursión a Rekalde para poner pie en el terreno. En el camino, pudieron contemplar los nidos que sus predecesores del Consejo de la Infancia colocaron durante el curso 23/24. Fue un guiño a la continuidad de su labor.
Una vez en la zona del desafío, la arquitecta municipal se encargó de aterrizar las ideas de los niños y niñas, explicándoles con detalle las posibilidades y las restricciones del área específica, garantizando que las propuestas futuras sean realistas y viables.
Para facilitarles la labor de diseño, esta profesional municipal les entregará mapas de Rekalde. Con esta información técnica y la inspiración del lugar, este grupo de urbanistas continuarán puliendo sus ideas en las sesiones que se irán desarrollando.
Pero el Consejo de la Infancia no solo se dedica a planear el futuro del ocio. Antes de la visita a Rekalde, miembros del Consejo y personas mayores se reunieron para cumplir con una importante tarea. De sus ojos expertos salió la postal ganadora del concurso infantil de Navidad. Pronto se desvelará el dibujo elegido, un mensaje de esperanza que en las próximas semanas viajará a cada hogar de Ermua.
El Consejo de la Infancia, con su visión fresca y su entusiasmo incansable demuestra que el futuro de la ciudad se construye con las ideas más jóvenes.