Reabierto el tráfico por el vial de Arane, tras quedar estabilizada la ladera caída

Los vehículos han comenzado a circular por Arane, que cuenta con una malla protectora./ASKASIBAR
Los vehículos han comenzado a circular por Arane, que cuenta con una malla protectora. / ASKASIBAR

Una empresa ha realizado los trabajos en un mes adoptándose la solución definitiva

A. E.

El vial que une las zonas de Arane y Errekatxu quedó reabierto en la noche del lunes, tanto al tráfico de vehículos como al paso de peatones, tras un mes de trabajos destinados a asegurar la ladera del monte que sufrió un corrimiento de tierras en enero como consecuencia de las intensas lluvias.

Tras los estudios pertinentes, las labores de estabilización del talud se iniciaron a mediados de marzo y, durante un mes, se ha procedido a trabajar en la zona para adoptar una solución definitiva.

El pasado 28 de enero se produjo este desprendimiento de tierra en Arane que ocupó buena parte de la calzada. Durante varias semanas, el Ayuntamiento trabajó en la búsqueda de una solución definitiva, para lo cual se realizaron diferentes estudios y se mantuvieron reuniones para alcanzar un acuerdo entre los propietarios de los terrenos y el propio consistorio, dado que la solución técnica resultaba compleja, y el objetivo era asegurar que no se volvieran a originar desprendimientos y garantizar al mismo tiempo la seguridad de las personas.

Cuando a finales de enero se produjo el deslizamiento de tierras en la cabeza del talud, motivado por las intensas lluvias, cayó abundante tierra y piedras sobre la carretera, obligando a tomar la decisión de cerrar la calle. Siguiendo las indicaciones del Ayuntamiento, «la propiedad comenzó a trabajar con la máxima celeridad posible para encontrar una solución definitiva al problema que presentaba el talud, dado que con anterioridad se habían producido otros desprendimientos».

En palabras del alcalde, Miguel de los Toyos, «el proceso seguido a partir del momento en que se produjo el desprendimiento, se ha prolongado más tiempo del que nos hubiera gustado, en especial, por las molestias que el cierre de la carretera ha venido ocasionando a los vecinos». Pero, aún así, la solución técnica ha sido complicada, por lo que ha resultado necesario estudiar de forma detallada el terreno y analizar sosegadamente las alternativas. «Inicialmente se hizo un sostenimiento del talud que resultó insuficiente, con lo que ahora hemos querido llevar a cabo una estabilización más profunda», decía el alcalde, Miguel de los Toyos quien aseguró que «se ha optado por hacer las cosas bien», encargando las obras de estabilización de este problemático talud, que también se desprendió hace justo un año.

Todo el tráfico por la N-634

Ante el riesgo de más desprendimientos, se trataba de garantizar «en todo momento la seguridad de las personas, aspecto prioritario en estos asuntos». En el deslizamiento en la cabeza del talud, motivado por las intensas lluvias que tuvieron lugar en esas fechas, cayó abundante tierra y piedras sobre la carretera, obligando a tomar la decisión de cerrar la calle. El motivo de que durante este tiempo la carretera haya estado cerrada al paso de vehículos y de viandantes ha sido porque existía un riesgo real de nuevos desprendimientos, por lo que, y ante ese riesgo, desde el Ayuntamiento se prefirió mantener el vial cerrado, primando en todo momento la seguridad de los ciudadanos.

El cierre de la carretera ha provocado que los vehículos que utilizaban esta via pasaran por el centro urbano o por la N-634. Además esta carretera es muy frecuentada por los vehículos procedentes de la parte alta y durante los fines de semana, cuando Eibar está peatonalizado, hasta el punto que se notaba, en el tráfico por la N-634, el cierre de Arane por ser una alternativa al paso por la carretera nacional.