El puente de Deba estará cerrado varios meses tras hundirse uno de sus pilares

La estructura cedió al venirse abajo uno de los pilares. /E.C.
La estructura cedió al venirse abajo uno de los pilares. / E.C.

ANDER SALEGI

Deba despertó sobresaltada. El viejo puente que une el municipio con el otro lado de la ría, que pertenece ya a Mutriku, sufrió un hundimiento parcial, que llevará al cierre del tránsito de peatones durante varios meses, según afirmó el alcalde Mutriku José Ángel Lizardi. Uno de los pilares cedió, con lo que el segundo de los cuatro ojos que tiene la estructura amenazó con venirse bajo. Dada la hora en la que se produjo el suceso no hubo heridos.

El paso, que en la actualidad solo es utilizado por peatones, permanecerá cerrado varios meses mientras se busca una solución. La medida causa un grave contratiempo a los vecinos que residen al otro lado, que aun siendo mutrikuarras, desarrollan prácticamente todas sus actividades en Deba. También notarán los efectos los peregrinos del Camino de Santiago del Norte, ya que la etapa Deba-Markina cruza el puente y el albergue, situado en el edificio de la estación de tren, acoge ahora a numerosos peregrinos. Otro colectivo afectado es el de los titulares de embarcación de recreo, cuyos amarres se localizan puente arriba,

Fue un particular quien alertó del incidente a la Ertzaintza a las cinco de la mañana. Agentes de este cuerpo, Policía Municipal y técnicos municiales se desplazaron hasta el lugar.

El futuro del puente es a día de hoy una incógnita. Los técnicos valoran en este sentido varias posibilidades que van desde apuntalarlo o derribar la parte afectada para su posterior reconstrucción. Los ayuntamientos de Deba y Mutriku trabajan de forma conjunta para dar con la solución adecuada.

Si el futuro del puente es incierto, el origen del hundimiento está también por determinar. Se investiga si la base del pilar que ha cedido presentaba algún deterioro, o si la zona sobre la que se asienta ha sufrido una pérdida de tierra por efectos de las mareas y las abundantes lluvias que se llevan registradas este año. El deslizamiento del puente ha obligado también a inspeccionar las conducciones de agua, gas y alumbrado público que discurren por debajo del mismo. Al parecer, todas ellas parecen estar en buen estado.

El puente se abrió al tráfico rodado en 1866 y así permaneció hasta 2007. Fue uno de los últimos tramos construidos para comunicar San Sebastián y Bilbao por la costa. Según el departamento de Cultura del Gobierno vasco, posee una calificación de protección especial como conjunto monumenta, en el contexto del Camino de Santiago.