Dos formas de entender el turismo

Andrés Guasch, director del hotel 'Plaza Unzaga', y Esther Gisasola, la máxima responsable del agroturismo Sosola./Askasibar
Andrés Guasch, director del hotel 'Plaza Unzaga', y Esther Gisasola, la máxima responsable del agroturismo Sosola. / Askasibar

Sosola y Plaza Unzaga son dos de los principales centros hosteleros de la ciudad

IKER MURILLO

Han cambiado mucho las cosas en el mundo del turismo y de los viajes desde los años en que los campings o los hoteles 'clásicos' eran la única opción de alojamiento para los turistas o viajeros que llegaban con ganas de conocer nuevas ciudades y rincones. Desde la llegada del nuevo milenio, y más concretamente desde la llegada de Internet, son muchos los modelos de hospedaje que han surgido como alternativa a los de toda la vida.

Los agroturismos, por ejemplo, son uno de los principales negocios que se han creado en este sentido. El tipo de cliente o las preferencias de los mismos varían en gran medida entre estos hospedajes y los hoteles clásicos. Aunque, cada uno a su manera, los dos cosechan excelentes cifras en Eibar durante los meses de verano.

El caso del Plaza Unzaga, que esta semana ha cumplido seis años desde su apertura en 2012, es especialmente significativo si se tienen en cuenta los precedentes que rodean a este emplazamiento. Tal y como nos cuenta su director, Andrés Guasch, «al principio no se me pasaba por la cabeza abrir un hotel en Eibar, pero después del cierre del anterior hotel nos decidimos a hacerlo y los resultados a día de hoy son excelentes». Y es que, a pesar de que el hotel cuenta actualmente con una tasa de ocupación del 78% en el mes de julio, y una previsión para agosto cercana al cien por cien, reconoce que los inicios fueron bastante complicados. En 2012 y 2013 Guasch afirma que «nadie apostaba por este hotel y costó mucho trabajo y mucho sudor sacarlo adelante y llegar a convertirlo en lo que es hoy día. Tuvimos que buscar la forma de que los visitantes llegasen a Eibar durante todo el año y eso es algo que en los primeros meses costó mucho».

Un caso distinto es el del proyecto de Esther Gisasola, que desde el año 2002 gestiona como agroturismo un caserío datado en el siglo XVI que pertenece a su familia desde siempre. A pesar de que reconoce que administrar un negocio de estas características supone «un reto diario», la acogida y la valoración de los visitantes es habitualmente positiva. Actualmente el hospedaje de Sosola está completo para agosto y gran parte de septiembre y ha presentado una ocupación en junio y julio que se mantiene muy cercana al cien por cien.

Sin embargo, a la hora de buscar las claves del éxito de ambos negocios, tanto Esther como Andrés señalan que la cercanía con el cliente es uno de los elementos fundamentales. «El trato con nuestros huéspedes es lo primero», señala Guasch. «Nosotros nos preocupamos por tratar siempre directamente con el cliente y yo mismo me encargo de recibir a los autobuses de turistas y viajeros que vienen». Algo similar a lo que dice Esther, quien añade además que «ofrecer la mayor calidad posible» es una de sus máximas a la hora de sacar el negocio adelante.

Tipos de huéspedes

El tipo de cliente que se hospeda en el 'Plaza Unzaga' ronda los 55 años o los supera, y pertenece a una clase de viajero que a menudo tiene su semana «perfectamente planificada». Si bien el tipo de cliente es algo más joven en el caso del agroturismo de Sosola, el tipo de viaje que plantean es notablemente diferente. Esto es así debido a que muchos de los huéspedes de la casa llegan «dispuestos a dejarse aconsejar».

Esther explica que a menudo el público extranjero llega a Sosola con ganas de descubrir los rincones del entorno y con la intención de dejarse ayudar por ella y por las personas que gestionan la casa. «Nosotros aquí ejercemos de oficina de turismo», explica, «mucha gente nos pide información sobre sitios que visitar y nosotros les orientamos con posibles rutas tanto en Bizkaia, como en Gipuzkoa o Araba».

En cuanto a qué es lo que buscan los viajeros que se hospedan en el hotel 'Unzaga Plaza', Guasch explica que muchos de los que vienen llegan con el objetivo de disfrutar del «turismo cultural». El director del hotel afirma que la media de edad de los huéspedes es la causa directa de que prioricen visitas de carácter cultural a museos o puntos turísticos, por encima de otras preferencias.

En el caso del Sosola, aunque el cliente medio también tiene una importante demanda cultural, muestra además otras tendencias como un marcado interés por la gastronomía. «Muchos de nuestros huéspedes vienen a comer en algunos de los mejores restaurantes de Euskadi y nosotros tratamos de orientarles con nuestra opinión».

Eibar en auge

Los excelentes datos registrados este verano con la tasa de ocupación hotelera provocan la obligada pregunta de por qué Eibar es un punto tan demandado dentro de la geografía vasca. En este sentido, ambos coinciden en que la ubicación juega un papel fundamental. «Desde aquí tienen a menos de una hora las tres capitales vascas, y eso les da la oportunidad de conocer en unos pocos días algunos de nuestros rincones más famosos», indica Guasch. «Eibar funciona como una ciudad dormitorio para salir a distintos puntos de Euskadi, aunque también la propia ciudad atrae la atención de la gente por su oferta cultural y por tener un ambiente excelente durante la mayor parte de la semana».

Esther, por su parte, señala los paisajes y el entorno como una de las claves de que Eibar sea tan escogida. «Especialmente la gente que viene desde el sur de España se queda muy impresionada con las vistas que tenemos aquí. Despertarse por la mañana en un entorno rural como este no es algo muy habitual para muchas personas».

Además apunta a la industria de Eibar como otro de los factores de que su hospedaje esté prácticamente lleno todo el año. «Tenemos una serie de empresas que han captado el interés de los extranjeros y eso ha provocado que cada año venga más gente desde puntos como Alemania, para conocer qué es lo que se hace aquí y cómo se hace».

Aunque los meses de verano están siendo excelentes para ambos, tanto uno como otro hacen especial hincapié en que todas las épocas del año están resultando excelentes. «Euskadi ofrece un turismo que puede hacerse en cualquier momento del año. Mucha gente incluso busca el frío y el mal tiempo cuando vienen, porque lo tienen relacionado como una seña de identidad de Euskadi», apunta Guasch.

Sea por el clima, la industria o el interés cultural, lo cierto es que el mundo del turismo tiene un futuro más que prometedor en la ciudad armera.

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