Éxito de la segunda edición de las colonias de verano para jubilados en San Asensio

Éxito de la segunda edición de las colonias de verano para jubilados en San Asensio

Tras el primer test del año pasado, 32 personas han asistido a la edición de este verano, duplicando a la anterior

ANDER CURIEL

El santuario de Santa María de La Estrella de San Asensio ha acogido este verano la segunda edición de las colonias de verano para jubilados, organizadas por el centro social Unzaga en colaboración con el ayuntamiento de Eibar.

En las instalaciones que La Salle tiene en la localidad riojana, 32 asistentes a las colonias disfrutaron de un entorno sin igual, y pudieron gozar de espacios como una piscina privada, sala de cine, amplias zonas de paseo y hasta de una bodega. Una cifra que duplica la del año pasado, con 16 personas apuntadas a esta actividad.

De hecho, la finca de La Estrella también es el lugar donde el grupo de tiempo libre Izartxo Eibar, perteneciente al colegio La Salle Isasi organiza sus campamentos de verano para niños. Sin duda un espacio único donde organizar eventos de este tipo, lo que hace que se cierre esta edición con notable éxito.

Nuevo modelo de ocio

La iniciativa ha buscado, principalmente, ofrecer una nueva manera de disfrutar del ocio en vacaciones, ayudando además al crecimiento personal de los jubilados apuntados a la misma.

A su vez, según afirman desde la organización, también se ha tratado de acompañar a personas que están solas, en situación de falta de socialización o que simplemente sufran dificultades para irse de vacaciones. Por eso, no es de extrañar que 12 de los 16 apuntados en la primera edición de las colonias decidieran volver a disfrutar de la experiencia este año.

El ambiente distendido, la pluralidad de actividades y la convivencia entre jubilados y voluntarios han hecho de estos campamentos de verano una original forma de desconectar de la rutina durante varios días. Una de las actividades más novedosas de los campamentos ha sido el denominado como Proyecto HARA.

Un proyecto puesto en marcha desde los colegios La Salle que tiene tres objetivos principales. A través de dinámicas de interiorismo se busca, por un lado, educar el cuerpo a través de técnicas corporales que permitan tomar conciencia de lo más íntimo de cada uno. Por otro, de educar las emociones a través de la reflexión personal que permitan el autoconocimiento y el descubrimiento de la individualidad del otro.

Por último, se trata de educar desde la transcendencia, suscitando preguntas de fondo y de sentido y acompañando experiencias humanas. Por ello, estas dinámicas se realizan también con éxito entre niños de primaria y secundaria desde hace ya varios años.