Un camino para dejar el juego

Juego. Las máquinas tragaperras son solo una muestra de todo un abanico de prácticas que pueden desembocar en adicción. /F. Morquecho
Juego. Las máquinas tragaperras son solo una muestra de todo un abanico de prácticas que pueden desembocar en adicción. / F. Morquecho

«Conseguimos que la gente salga adelante, que deje de jugar y que en casa se pueda estar tranquilo, que no falte el dinero»

FÉLIX MORQUECHO

El diccionario recoge una veintena de acepciones de la palabra juego, pero más allá de las frías palabras hay una cara que no se explica. Es la que provoca la adicción a todo un abanico de alternativas que tienen en común la tentación. La ludopatía es un problema desde décadas atrás pero ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Lo saben bien en el grupo 'Egun bat', que lleva tres décadas de funcionamiento y actualmente se reúne en Eibar.

'Egun bat' se puso en marcha hace tres décadas en Ondarroa y después desplazó su actividad a Elgoibar. Hace ya un par de años comenzó a celebrar reuniones en Eibar, en los locales parroquiales de San Andrés. «Es anónimo y funciona perfectamente», señalan. Este grupo sale adelante gracias al trabajo voluntario que se realiza desde 'Jugadores anónimos y familiares de Euskadi', una asociación sin ánimo de lucro. Las reuniones se celebran los martes a las 18.30 y los sábados a las 17.30 horas. Se puede contactar a través del teléfono 699 377 520.

El objetivo de este grupo es compartir una problemática que, al igual que otras adicciones, extiende su perjuicio a todo el entorno del jugador. «Aquí no hay psicólogos ni expertos, solo jugadores y familiares», destacan. De ahí que la principal labor del grupo sea escuchar a las personas. «Es un apoyo, porque el que ha sufrido este problema comprende el esfuerzo, lo que cuesta salir de ahí».

La mecánica del grupo 'Egun bat' hace que no haya un registro ni un recuento de participantes, ya que la asistencia es voluntaria y anónima. Sin embargo, resaltan la importancia de que una persona que tiene un problema con el juego pueda contar con familiares que le apoyen a la hora de intentar dejarlo. «Sin el familiar es muy difícil que se pueda dejar el juego. Es un problema que no se supera por completo nunca, pero conseguimos que la gente salga adelante, que deje de jugar y que en casa se pueda estar tranquilo, que no falte el dinero», apuntan.

«Un paso muy difícil»

El grupo que se reúne en Eibar recibe a jugadores de distintas localidades. «Viene gente de toda Euskadi aunque hay otro grupo en Bilbao», destacan. En muchas ocasiones la primera llamada para acercarse a la asociación viene de mano del familiar. «Es un paso muy difícil porque supone reconocer que se tiene un problema». La negación de tener una adicción y las mentiras que se convierten en tapadera hacen que el propio jugador sea el último en reconocer el problema.

Sin embargo las adicciones al juego pasan factura a todo el entorno y eso hace que a menudo sean los familiares los que se movilicen. «Es difícil vivir con un jugador, muy difícil», reconoce una familiar.

La casuística de la ludopatía hace que haya ramas muy diversas desde las que pueden venir los problemas. Si las máquinas tragaperras han sido un exponente muy claro durante décadas, en los últimos años las apuestas deportivas se han revelado como una causa de adicción creciente. No es la única. «Tenemos gente que tiene problemas por apuestas, por internet, por compras compulsivas... Hay casos en los que se mezcla un problema con el alcohol y otro con el juego, y los dos son peligrosísimos», advierten. Con todo, esas adicciones tienen puntos en común a partir de un propósito de cambiar los hábitos dañinos.

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