La calle Arane estará cerrada un mes

Lluvias. La fuerte lluvia caída durante los últimos días ha provocado un desprendimiento de tierra considerable en Arane./FÉLIX MORQUECHO
Lluvias. La fuerte lluvia caída durante los últimos días ha provocado un desprendimiento de tierra considerable en Arane. / FÉLIX MORQUECHO

Un desprendimiento de tierra por la lluvia obliga a tomar medidas para estabilizar el talud

ALBERTO ECHALUCE

El vial que une las calles Arane y Errekatxu permanecerá cerrado al tráfico de vehículos a lo largo de un mes debido a un desprendimiento en Bolingua. Un volumen de tierra considerable cayó sobre la calzada en torno a las 4.45 horas de ayer, según dio a conocer la Policia Municipal a través de una llamada. Las fuertes y constantes lluvias de los últimos días originaron el desprendimiento en un talud próximo al bloque de viviendas que se encuentra en la antigua ubicación de la empresa Jata. En los últimos años, en momentos de fuerte temporal se han producido desprendimientos que han obligado al cierre de la calle. La caída de piedras y tierra obligó a cerrar el tráfico y a encargar a una empresa que proceda a la estabilización del talud. El cierre imposibilitó circular desde Sansaburu a Urtzaile en ambos sentidos. Este vial es de vital importancia para el tráfico durante la peatonalización, ya que son muchos los vehículos de la parte alta que evitan pasar por el centro utilizando este vial. Igualmente, los vehículos que proceden en la dirección Donostia-Bilbao acceden al vial por Urtzaile para después seguir por Juan Gisasola, evitando pasar por el centro.

No es la primera vez

Además, no es la primera vez que este talud de Bolingua-Arane ocasiona problemas en el vial. Desde el área de Obras han querido alertar de cara a la adopción de medidas: «Para nosotros lo más importante es la seguridad». Según fuentes de la Policía Municipal, está previsto que se realice una inspección por parte de técnicos que puedan determinar si son necesarias medidas adicionales para evitar nuevos desprendimientos. El pasado mes de abril de 2018 también se produjo un desprendimiento en la misma zona que obligó a su cierre. Para conseguir su apertura se tuvieron que efectuar algunos trabajos dirigidos a la estabilización de la ladera, encargados a una empresa especializada. Por lo tanto, nadie duda de que estos trabajos van a tener que ser encargados, de nuevo, a empresas especializadas.

Las labores efectuadas se centraron en la colocación de una malla para evitar desprendimientos. Igualmente, se hace preciso colocar un anclaje para sostener el conjunto del talud. En base al presupuesto girado por la compañía, el Ayuntamiento tuvo que hacer frente a los trabajos en ejecución subsidiaria, asumiendo un coste de 6.000 euros que después fueron repercutidos al propietario de los terrenos.

 

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