TERCO

Javier Sánchez-Santos./EFE
Javier Sánchez-Santos. / EFE
Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Freud hablaba de matar al padre. Dalí envió al suyo una carta manchada con su propio semen y la frase: «Ahora ya no te debo nada»... Y luego está lo de Javier Sánchez-Santos, alguien obsesionado con obtener el reconocimiento, el cariño (y, para qué negarlo, la herencia) de un padre desdeñoso y altivo, un padre que pasa totalmente de él. Sánchez-Santos, el presunto hijo de Julio Iglesias, ha vuelto a la carga con toda la artillería. Quiere practicar pruebas de ADN a todos los que tengan algo de Iglesias. Como se ponga el líder de Podemos a tiro, se la hace a él también. Bastaría con que Julio, el celebérrimo cantante, se sometiera al test de paternidad. Pero Julio se niega en redondo. En lo tocante a este asunto, es terco como una mula. Una tozudez que empata con el indesmayable empecinamiento de Sánchez-Santos. En eso (y en la dicción y el careto) no podrá negar Julito que el chaval ha salido a él.

Orgulloso debería estar. Ni Marco buscó a su madre en los Andes con tanto ahínco. Marco a estas alturas ya habría tirado la toalla. Se habría dedicado tal vez a la canción ligera, y el mono Amedio habría acabado en un circo. Pero Javier Sánchez-Santos no. Él sigue erre que erre. Tiene a todo un país detrás, convencido de que, si no es hijo de Julio, lo imita muy bien. Como diría un italiano: «Se non è vero, è ben trovato». Y como cantaría un castizo: «De Iglesias vengo, de Iglesias sooooy, y mi cara serrana lo va diciendoooo». Es que hasta en el mal cutis se parecen.

Ahora la pregunta es quién se someterá a esa prueba. Descartado Julio, quedan sus ocho hijos reconocidos y sus tres hermanos. Los dos menores son hijos (uno de ellos póstumo) del doctor Iglesias Puga, popularmente conocido como 'papuchi'. Dicen que en última instancia podrían llegar a desenterrar su cadáver para practicarle el test; una exhumación que daría más que hablar que la de Franco. Supongo que lo que frena a Julio es un razonamiento a lo José Mota: «A ver, que yo no soy el padre de ese pesado. Pero... ¿Y si sí? ¿Y si sí?». En todo caso, el cantante demuestra tener muy poco corazón al rechazar la prueba. Creo que a Sánchez-Santos le habría salido más a cuenta ser hijo de Darth Vader.

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